Un churro de Diego Costa da la victoria a España por la mínima ante Irán

Horrible partido de la selección que cumplió el objetivo gracias a un gol de Diego Costa. El equipo genera dudas, aunque allana su camino a los octavos de final.

Alfonso Mata 20 de junio de 2018

Un churro de Diego Costa da la victoria a España por la mínima ante Irán
Foto: Twitter

Segundo partido de la selección en el Mundial. El estadio de Kazán Arena, en la ciudad rusa de Kazán, acogió el encuentro que enfrentaba a las selecciones de Irán y España.

La Roja saltó al campo necesitada de victoria, y con las novedades, respecto a su anterior enfrentamiento contra Portugal (3-3), de Carvajal y Lucas en el once, los Iraníes, con la idea de mantener su portería a cero y perder todo el tiempo posible. Cerrojo y paciencia.

Durante la primera parte, los de Queiroz armaron un entramado defensivo que España no supo desmarañar. No sufrieron. Los nuestros dispararon una sola vez entre los tres palos pero no hubo una sola ocasión de gol. El contrario regaló el balón y vivió una primera parte más tranquila que una foto. Parecía el Atleti. Carvajal no estuvo, Costa no pudo, e Isco dio algo de sentido a un primer cara a cara para olvidar. Si me apuran, el mejor fue el árbitro.

Calentaron Odriozola y Saúl.

En la segunda, la selección mejoró. En dos minutos generó más peligro que en los 45 tediosos iniciales. España se dio cuenta de su realidad y comenzó a morder. Irán seguía a lo suyo hasta que Costa, finalmente, pudo.

Gol de churro pero gol. Iniesta filtró un balón interior que el delantero recibió dentro del área, el de Lagarto se dio la vuelta de manera espectacular y en su intento de controlar el esférico éste rebotó, primero en la pierna del central y después en la del hispano brasileño, para acabar besando la red.

Tras el tanto, España se apagó. Regaló balones como si fuese el Día de Reyes,  y concedió un gol, afortunadamente anulado. Piqué la tuvo y De Gea generaba sobretodo dudas, mientras Alba jugaba a lo mismo que Carvajal, a nada. Ellos asustaban y yo me preguntaba cuál de las dos partes había sido peor.

Finalmente, el arbitro pitó para dejar una conclusión: España no está bien.