Entre el 8 y el 10% de los pacientes se niegan a recibir quimioterapia por la pérdida de pelo

Ante esta situación, los expertos presentaron una nueva herramienta para prevenir esta alopecia inducida por la quimioterapia, que consiste en el enfriamiento continuo del cuero cabelludo durante las sesiones de quimioterapia sin interferir con los fármacos.

Servimedia 21 de mayo de 2018

Entre el 8 y el 10% de los pacientes se niegan a recibir quimioterapia por la pérdida de pelo
Foto: Pixabay

Entre el 8 y el 10% de los pacientes en todo el mundo se niegan a recibir quimioterapia por el miedo a perder el pelo, lo que supone un fuerte impacto emocional y social, según destacaron este lunes varios oncólogos durante la presentación de una herramienta de Scalp Cooling Iberia (Oncobel) que evita la alopecia inducida por esta terapia.

Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se diagnostican en España unos 228.000 nuevos casos de cáncer. La doctora Carmen Yélamos, psico-óncologa y especialista en Psicología Clínica, aseguró en rueda de prensa que la caída del cabello es uno de los efectos secundarios de la quimioterapia, por lo que "entre el 8 y el 10% de los pacientes se niega a recibir este tratamiento, ya que esta alopecia es una experiencia traumática sobre todo entre las mujeres y ha sido descrita como la segunda preocupación más importante para estos pacientes tras el impacto de la quimioterapia sobre la familia o su pareja".

Ante esta situación, los expertos presentaron una nueva herramienta para prevenir esta alopecia inducida por la quimioterapia, que consiste en el enfriamiento continuo del cuero cabelludo durante las sesiones de quimioterapia sin interferir con los fármacos.

A este respecto, la directora de Oncobel, Nuria Sebastián, explicó que "este procedimiento de enfriamiento se aplica mediante un gorro de silicona conectado a un circuito integrado por el que circula un líquido refrigerante que se concecta a una máquina. Así, el cuero cabelludo alcanza una temperatura entre 19 y 21 grados centígrados, lo que consigue que la quimioterapia no llegue a las células del folículo piloso".

Este gorro se coloca en el paciente media hora antes del inicio de la sesión, durante todo el proceso y en torno a una hora y media después del término de la misma.

En cuanto a su efectividad, el doctor José Luis González, jefe de sección de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, aseguró que "varios estudios científicos y ensayos clínicos a nivel mundial han demostrado que la efectividad de este sistema varía entre un 43 y un 93% según la agresividad de los tratamientos".

Por el momento, este sistema está implantado en varios hospitales privados de España y en uno público como el Hospital de Ourense. En breve también estará disponible en el Hospital de Algeciras, en Cádiz, tambien de ámbito público.

En este sentido, la doctora Escarlata López, jefa de servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, subrayó que "es urgente el apoyo institucional para implantar esta herramienta en los hospitales, porque evitar la pérdida de pelo en estos pacientes supone la mejora de su calidad de vida, porque evitamos el impacto emocional, social y laboral que supone esta alopecia".

Según el presidente de Oncobel, el doctor César Sebastián, "el coste de este sistema es menor al precio de una peluca de cabello natural y sólo está indicado para el tratamiento de cánceres sólidos".