El Gobierno español insiste en la importancia de Jerusalén para la paz

El Gobierno español reitera que su posición sobre el status de Jerusalén coincide con la recogida en las distintas resoluciones de la ONU que establecen que la ciudad ha de ser una de las "cuestiones centrales" del proceso de paz y "objeto de negociación" entre israelíes y palestinos.

Fernando Fernández Quintas 7 de diciembre de 2017

Así se pronunció el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, reconociese ayer a Jerusalén como la capital de Israel y ordenase trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a esa ciudad.

El Ejecutivo subrayó que "la mejor forma de garantizar las aspiraciones de las dos partes es la solución de los dos estados, Israel y Palestina, viviendo juntos en paz y seguridad" y dejó claro que "el status final de Jerusalén deberá ser la consecuencia de esas negociaciones".

Tras el acuerdo de partición de Palestina hace 70 años, la ciudad quedaba provisionalmente bajo administración internacional. No obstante, pronto la parte occidental de la urbe fue ocupada por Israel y tras la guerra de los Seis Días (1967) también lo fue la oriental. Esta parte es la que los palestinos consideran su capital.

Ante esta tesitura, todos los países tienen radicadas sus embajadas en Tel Aviv, por lo que la decisión de Trump ha sentado un precedente. El Congreso de EEUU acordó en 1995 trasladar su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, aunque aplazó la puesta en marcha de esta decisión por "seguridad nacional".

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, cree "inoportuna" la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel y trasladar allí la embajada, por considerar que su unilateralidad puede generar conflicto en vez de facilitar soluciones. Rivera reconoció que Estados Unidos es soberano para tomar ese tipo de decisiones, pero dado que "marca" a la comunidad internacional considera que debería haber seguido el camino indicado por las resoluciones de la ONU en el sentido de reclamar dos Estados y el regreso a las fronteras de 1967.

Pese a ser la tercera economía de la Unión Europea y una de las principales potencias del mundo, explicó, España está perdiendo peso en la esfera internacional y se aprecia "falta de liderazgo" tanto de los últimos ministros de Asuntos Exteriores como del propio presidente, Mariano Rajoy. "Nos sumamos a los consensos pero no marcamos la agenda", sintetizó.