Los tiburones evolucionaron con la aerodinámica de los aviones para adaptarse al mar

El estudio sostiene que los tiburones más delgados necesitan menos velocidad para nadar a gran velocidad, a diferencia de los tiburones con el hígado más grande, que gozan de una velocidad más lenta para cazar.  

Servimedia 28 de noviembre de 2017

Algunas especies de tiburones han desarrollado atributos físicos que los ayudan a prosperar en diferentes ecosistemas oceánicos, puesto que reproducen la areodinámica de globos dirigibles o aviones de alta velocidad con ala fija, dependiendo de si evolucionaron para navegar a través del océano profundo o en aguas más superficiales.

Así lo afirman Adrian Gleiss, biólogo del Centro para la Investigación Pesquera de la Universidad de Murdoch (Australia); Jean Potvin, físico de la Universidad de Saint Luis (Estados Unidos), y Jeremy Goldbogen, biólogo en la Estación Marina Hopkins de la Universidad Estatal de Stanford (Estados Unidos), en un estudio publicado en la revista 'Proceedings of the Royal Society B' tras analizar la composición corporal de 32 especies de tiburones para comprender su control de la flotabilidad.

Gleiss indica que especies como el tiburón de clavos ('Echinorhinus brucus') y el tollo pajarito ('Deania calcea'), que viven en océanos oscuros, fríos y pobres en nutrientes, han desarrollado "enormes hígados grados que pueden representar más de una cuarta parte de sus cuerpos". "Son los zepelines del mundo de los tiburones, navegan a una velocidad constante sin esfuerzo a bajas velocidades para ahorrar energía", apunta.

Subraya que, por en contrario, las especies de tiburones con hígados más pequeños, como la mayoría de los tiburones balleneros, son "negativamente flotantes y deben nadar a una gran velocidad para que sus aletas parecidas a las alas puedan proporcionar suficiente sustentación, en general gastando más energía que sus parientes que viven en las profundidades".

MÁS DELGADOS

Los investigadores querían entender por qué esos tiburones lograron sobrevivir incluso mientras usaban un estilo de vida tan costoso. "Esto desconcertó al equipo porque el desperdicio de un animal con su gasto de energía debería interferir con la supervivencia, a menos que resulte beneficioso de alguna otra manera. Estudiar la hidrodinámica de los animales nadadores dio una respuesta a esta pregunta", recalca Goldbogen.

A medida que los tiburones evolucionaron con hígados más grandes, también se volvieron más voluminosos y menos hidrodinámicos, lo que reduciría la velocidad de estos escualos para cazar presas ágiles como peces y calamares, o al escapar de sus propios depredadores.

"Los zepelines del mundo de los tiburones deben vivir en lugares fríos donde la natación lenta es la regla tanto para el depredador como para la presa. Al igual que con los tiburones que habitan en agua poco profundas, los zepelines que tratan de volar a las velocidades y aceleraciones comunes de aeronaves de ala fija de la misma clase de peso requerirían significativamente más energía", comenta Potvin.

Este investigador indica que tiburones más delgados y, por tanto, más hidrodinámicos necesitan menos energía para nadar a las altas velocidades necesarias para atrapar presas ágiles, especialmente en entornos donde es común nadar rápidamente.

Los científicos encontraron que la diferencia en la evolución del tamaño del hígado es el resultado de ese proceso. "Es increíble pensar que hace cientos millones de años, los primeros antepasados de los peces vivían cerca del lecho marino luciendo una armadura pesada que les impedía nadar en medio del agua", señala Gleiss, quien agrega: "Los tiburones representan una reliquia de esta época y probablemente se encontraban entre los primeros peces en explotar la mayoría de las profundidades del océano".