Vencer a los invencibles

Así vencieron a bancos, compañías de seguros, compañías de telecomunicaciones e instituciones.

Qué! 30 de octubre de 2017

Hay veces en esta vida, que, por muy difícil que parezca la afrenta, es posible vencer. Hay veces en las que es posible imponerse a los invencibles y muchas personas lo han demostrado a lo largo de la historia.

Luchar contra un banco, gobierno u otro gran estamento suele ser sinónimo de derrota por la gran fuerza de estos económicamente o en número de abogados, pero en algunas ocasiones personas de a pie han conseguido ganar un litigio en los juzgados y se han convertido en pequeños héroes para el pueblo. Estos han servido de ejemplo para otros muchos que se han lanzado a la aventura y que han salido victoriosos.

A continuación, les relatamos los casos más significativos donde alguien se ha impuesto a una gran entidad contra todo pronóstico. Cuando todo hacía indicar lo contrario y las apuestas estaban en su contra, ellos consiguieron vencer.

EL CLIENTE QUE VENCIÓ A UN BANCO POR METERLO EN EL REGISTRO DE MOROSOS

Un banco fue condenado a pagar 9.000 euros a un cliente de la entidad al que metió en un registro de morosos. Todo hacía indicar que este no tendría ninguna opción ante esta gran sucursal, pero acabó venciendo. Este cliente reclamó después de haber saldado su deuda y que el banco en cuestión no lo sacara de dicho registro pese a que habían pactado una solución para la deuda que tenía contraída. Eso le provocó perjuicios económicos añadidos a esa persona y atentó contra su honor.

Por ello, el juzgado de Primera Instancia número 2 de Teruel consideró que este hombre fue víctima de una "intromisión ilegítima en el derecho fundamental al honor".

Todo este entramado sucedió cuando un cliente en cuestión sacó un préstamo para sacar una hipoteca y posteriormente este dejó de pagar las cuotas por problemas económicos por lo que fue inscrito en el libro de morosos. Posteriormente, ambos llegaron a un acuerdo extrajudicial para pactar un pago de la deuda que quedó formalizado en escritura pública, pero a pesar de ello no fue sacado del registro de morosos. Esto repercutió negativamente en el cliente que no pudo sacar otro préstamo y tampoco pudo pagar a crédito gastos de la vida cotidiana como la luz o la calefacción.

 UN PACIENTE VENCE AL GOBIERNO DE ARAGÓN, QUE LE INDEMNIZÓ CON 300.000 EUROS

El Tribunal Supremo condenó al Gobierno de Aragón a pagar una indemnización de 300.000 euros a un paciente, que sufrió una infección hospitalaria tras ser intervenido de un tumor canceroso en la lengua que le había afectado a parte de la mandíbula.

El paciente, que tenía 68 años, sufrió un grave proceso infeccioso por una bacteria denominada proteus mirabilis de la que se contagió en el propio centro y no recibió tratamiento antibiótico hasta siete días después. El enfermo, que perdió parte de la lengua y de la mandíbula en la operación, superó el tumor canceroso gracias a la intervención, pero sufre desde entonces numerosas secuelas a causa de la infección.

UN JUZGADO PROHÍBE A UNA COMPAÑÍA TELEFÓNICA A COMUNICARSE CON EX CLIENTE

Ganar una batalla a una compañía telefónica puede ser tan complicado como vencer al crupier en un casino. El Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia prohibió a una conocida compañía telefonía a comunicarse con un excliente y su familia, incluyendo una hija menor de edad, mientras se resolvía una denuncia por acoso telefónico que este cliente interpuso a esa empresa de telefonía móvil.

Esta prohibición llegó como consecuencia de la adopción de una medida cautelar solicitada por el cliente, abogado de profesión, ante la supuesta insistencia de la compañía en reclamar una deuda que, por resolución del Ministerio de Industria, había quedado correctamente extinguida.

CINCO PERSONAS VENCEN A LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGÍA

Un tribunal francés condenó a la Iglesia de la Cienciología a pagar una multa de 600.000 euros por un delito de fraude porque convenció a sus miembros para que pagasen decenas de miles de euros para distintas causas. Los cinco demandantes de este caso, que se remonta a 1998, acusaron a la Iglesia de persuadirles para que gastasen decenas de miles de euros en pruebas de personalidad, remedios vitamínicos, sesiones de sauna y paquetes de purificación. La Justicia francesa ya había condenado a varios cienciólogos por fraude en 1997 y 1997 y a la organización en 2002 por incumplir las leyes sobre privacidad.

UNA ASEGURADORA FUE CONDENADA POR NO HACER LA DECLARACIÓN DE SALUD A UN CLIENTE

Una compañía de seguros tuvo que pagar 200.000 euros al hermano de una persona fallecida tras ser condenada por no haber realizado directamente al asegurado el cuestionario de salud y enfermedades, que tampoco fue firmado por él. Tras el fallecimiento del cliente, la compañía rehusó el pago de la indemnización alegando que tanto el asegurado como su hermano tenían conocimiento cuando firmaron la póliza de que el primero padecía determinadas patologías previas y que las mismas fueron ocultadas en la realización del cuestionado.

Ante esta negativa, el hermano del fallecido presentó una demanda que acabó ganando en la que expuso que esa declaración jurada de salud en poder de la compañía nunca se realizó, que la firma estampada en el documento no era la de su hermano.

UN BANCO TUVO QUE  DEVOLVER 100.000 EUROS A UN CLIENTE

Un juzgado de Barcelona condenó a un banco a devolver a un matrimonio 100.000 euros que invirtió en bonos subordinados necesariamente canjeables por acciones tras anular el contrato de compra de los mismos. El origen de esta demanda se remonta a octubre de 2009, cuando los demandantes suscribieron con la entidad un contrato de compra de bonos subordinados necesariamente canjeables en acciones de Popular que se convirtieron en títulos en mayo de 2012.

En su demanda contra el banco, los clientes solicitaban la nulidad del contrato al considerar que se había producido un error esencial en el consentimiento y que no habían sido debidamente informados sobre los riesgos del producto. Alegaban que tenían depositada su confianza en el banco, que su perfil era conservador y que carecían de conocimientos y experiencia financiera, así como que el director de la sucursal en la que firmaron el contrato les instó a "depositar" gran parte de sus ahorros en estos instrumentos.