Mariano Rajoy cumple un año al frente del Gobierno en plena aplicación del 155 en Cataluña

Mariano Rajoy se enfrenta, 365 días después de haber sido investido presidente del Gobierno, a uno de los momentos más importantes de su carrera política al aplicar por primera vez el artículo 155 de la Constitución en Cataluña para hacer frente a la declaración de indepedencia y situarse así en un escenario que desde su gabinete hubiesen querido evitar.

Servimedia 29 de octubre de 2017

Este domingo se cumple un año desde que Rajoy fuera investido presidente en el Congreso de los Diputados. Aquella sesión, que se desarrolló en sábado, se produjo después de que su Gobierno estuviera diez meses en funciones.

En su discurso del balance del año 2016, lo definió como un año "atípico" en el que hubo mucha "incertidumbre", circunstancias que se han repetido en 2017. Este año Mariano Rajoy ha tenido que enfrentarse a una moción de censura impulsada en el Congreso por Unidos Podemos y, ahora, a la grave crisis territorial con el desafío independentista.

El presidente del Gobierno ha tomado el control de la Generalitat y al mismo tiempo ha convocado elecciones para el 21 de diciembre, mucho antes de lo inicialmente previsto.

El foco de atención se sitúa más que nunca en Cataluña, donde el ya cesado Carles Puigdemont quiere mantener el pulso con el Gobierno después de que este sábado llamara a los catalanes a hacer "oposición democrática" para hacer frente a la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución.

No obstante, desde que Rajoy fuera investido presidente el 29 de octubre de 2016, se han sucedido una serie de circunstancias.

ACUERDOS

Rajoy arrancó su segundo mandato con un discurso de investidura en el que apeló a los entendimientos y a los acuerdos entre todas las formaciones políticas. Meses antes, en enero de 2016 y como resultado de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, habían llegado al Parlamento Podemos y Ciudadanos.

El jefe del Ejecutivo animó en aquel momento a todos a "gobernar de forma conjunta" dado que no obtuvo la mayoría absoluta, algo que ha dificultado el entendimiento entre todos ellos en estos meses de intensa actividad política.

Pero la facilidad no ha estado del lado del presidente, que fue llamado a declarar el pasado 26 de julio de este año como testigo ante el tribunal que juzgaba la primera etapa de la trama 'Gürtel' del PP.

Tras vivir en primera persona uno de los momentos más complicados de su carrera política al convertirse en el primer presidente en ejercicio que declaraba en la Audiencia Nacional, Rajoy se mostró "contento" por prestar declaración en la que, entendió, fue su "obligación" para "colaborar" con la Justicia e "intentar aclarar algunas cosas".

Días antes, el 13 de junio, había tenido lugar en el Congreso de los Diputados una moción de censura de Unidos Podemos contra Rajoy, que la Cámara rechazó, y tras la cual el presidente se declaró animado para "seguir trabajando" en una labor que no es fácil. Se refirió en aquel caso a la oposición en el Parlamento de Unidos Podemos que, después de esa moción, ha instado en varias ocasiones al PSOE a presentar otra liderada por el partido de Pedro Sánchez y que los de Pablo Iglesias apoyarían.

Dejando de lado la confianza de la oposición, sin embargo, Rajoy se enfrenta ahora a una de las crisis más importantes de la democracia con el conflicto secesionista en Cataluña. Él mismo ha insistido en distintas ocasiones que no hubiera querido llegar al extremo de aplicar el artículo 155 de la Constitución en esa comunidad, aunque se ha llegado a esta circunstancia ante la situación de excepcionalidad que vive el país.

El pulso que ha mantenido con la Generalitat y la respuesta desde el Parlament, que el pasado viernes aprobó una resolución de Junts pel Sí y la CUP para iniciar un "proceso constituyente" en Cataluña, justificaron el cese de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat y de todo su Govern.

Ahora, con la vista puesta en las elecciones catalanas del 21 de diciembre, falta conocer si esta etapa culminará con el trajín político al que se ha visto sometido el Gobierno y si un resultado electoral que aleje el ala independentista calma las aguas políticas.

El fleco que le queda al jefe del Ejecutivo es el de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), lo que puede complicar todavía más el futuro de la legislatura.