La luz se dispara hasta su máximo anual por la falta de lluvias y viento

La asociación de consumidores CECU reclama al Ministerio de Industria que se pongan los medios para modificar el sistema eléctrico de nuestro país.

Nacho Arribas 24 de octubre de 2017

En la tarde de ayer asistimos, con cierta perplejidad, a un hecho poco común: en un periodo del año marcado por un consumo moderado de la energía, cuando ni el alto calor ni el excesivo frío nos obligan a utilizar medidas de climatización, se ha vivido el máximo precio de la electricidad. Fue en el tramo de siete a ocho de la tarde y sólo es equiparable a otros momentos en plena ola de frío en el mes de enero.

Los expertos apuntan a problemas en la generación de electricidad relacionados con la sequía y el escaso viento y,  especialmente, a la llamada "reserva de potencia adicional a subir", que se utiliza de forma residual y que, si normalmente tiene un coste de 10 euros MWh, ayer alcanzó los 250 euros.

El actual sistema energético de nuestro país es de tal complejidad y opacidad que resulta casi imposible conocer los motivos que han desencadenado esa subida de la "reserva de potencia", así como por qué se tuvo que echar mano de la misma para dar servicio a la población en un día de octubre en el que se vivieron unas temperaturas moderadamente altas para la época y en el que, por tanto, raramente los usuarios tuvieron que usar la climatización. 

¿Se trata de falta previsión? ¿De una mala organización delos recursos energéticos? Además, ¿para qué sirven entonces la interconexión con Francia o los costes de interrumpibilidad y de capacidad que se pagan mensualmente en la factura y que supuestamente sirven para paliar los momentos de necesidad de energía?

Por desgracia, es casi imposible dar respuesta a esas preguntas mientras los ciudadanos van a ver, un mes más, cómo sube su factura y observan con preocupación lo que podría ocurrir durante los meses de invierno

Por ello, la organización de consumidores CECU reclama al Ministerio de Industria, una vez más, que se pongan los medios para modificar el sistema eléctrico de nuestro país. Consideran que debería crearse una mesa de diálogo con todos los sectores implicados, incluyendo a los consumidores, que permita una reforma energética que fomente la transparencia en el sector, impida las constantes subidas de precios, ponga en su centro los intereses de los usuarios, acabe con las situaciones en las que la pobreza impide a los usuarios el acceso a una electricidad básica y apueste decididamente por las energías renovables.