Guindos alerta de que "la independencia sería terrorífica y un suicidio económico para Cataluña"

El ministro de Economía recuerda que más de 800 empresas han abandonado Cataluña en los últimos días.  

Servimedia 19 de octubre de 2017

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha alertado de consecuencias económicas "terroríficas" ante una hipotética independencia de Cataluña, y ha recordado que la salida de más de 800 empresas de la región es sólo un "aperitivo" de lo que podría ocurrir.

De Guindos respondía así a las críticas del diputado de Unidos Podemos Alberto Garzón, quien ha señalado que esta norma no habría sido necesaria "si hubiera cauces políticos, diálogo y un espacio razonable de sentido común", para acusar al Gobierno de querer generar miedo en la sociedad.


Desde la celebración del referéndum ilegal del 1-O más de 800 empresas han trasladado su sede social fuera de Cataluña, entre las que se encuentran seis cotizadas del Ibex-35: Sabadell, CaixaBank, Gas Natural, Colonial, Abertis y Cellnex.


El ministro ha indicado que "las causas de lo que está pasando son las políticas del Gobierno de la Generalitat", para agregar que "entiendo que las salidas de empresas escuezan en determinados ambientes".
"Los que generan riqueza y empleo ponen de manifiesto las políticas fuera de la realidad y enloquecidas de la Generalitat", aseguraba el titular de Economía, quien acusaba a los independentistas de "arrancar de cuajo" la seguridad jurídica.


Según De Guindos, la salida de más de 800 empresas "es únicamente un aperitivo de lo que podría llegar a ocurrir" si la independencia se llegara a materializar, "algo que este Gobierno no va a permitir".


El ministro ha subrayado que "no hay sociedad que prospere sin un marco jurídico relativamente estable" y señaló que "la independencia sería terrorífica y un suicidio económico para Cataluña".


El titular de Economía ha recordado que Cataluña quedaría fuera de UE y la zona euro, que el 70% de sus producción estaría sujeta a aranceles y restricciones comerciales, que se contraería el flujo de crédito, la región no tendría acceso a los mercados, habría "dudas" sobre los depósitos de los ciudadanos y no se podrían pagar servicios públicos como la sanidad o la educación.


El ministro aseguraba que los dos grandes bancos catalanes (CaixaBank y Sabadell) se han ido "inmediatamente", una decisión para la que no hay que buscar "teorías conspiratorias", ya que "no tenía alternativas" al no poder quedarse sin el paraguas europeo.