Un vigilante quema a seis niños y a su profesora en una guardería

La tragedia sobrevino cuando un vigilante del centro, que padece un trastorno mental, roció a la directora y a varios alumnos con líquido inflamable y prendió fuego. El empleado también murió .

Alfonso Mata 6 de octubre de 2017

Un vigilante quema a seis niños y a su profesora en una guardería
Foto: Twitter

Un incendio provocado el jueves en una guardería del estado de Minas Gerais (Brasil) dejó un balance de al menos seis niños y dos adultos muertos.

La tragedia sobrevino cuando el vigilante del Centro Municipal de Educación Infantil 'Gente Inocente', Damiao Soares dos Santos, de 50 años, se dirigió a hablar con la directora de la institución. Allí roció con un líquido inflamable a los niños y a él mismo. A continuación prendió fuego. Al menos 6 niños, la profesora y el vigilante, murieron a causa de las quemaduras. Además el incendio provocó una veintena de heridos, menores y adultos, que fueron trasladados a un hospital de la zona. Cuando sucedieron los hechos había unos 80 niños en el interior de la guardería.

Al parecer, Soares sufría un trastorno metal desde 2014. Trabajaba en el centro infantil desde 2008 pero se desconocen las causas por las que llevó a cabo tan tremenda acción. De acuerdo con las primeras investigaciones, Soares podría haber premeditado el crimen ya que la Policía encontró varios barriles con gasolina en su vivienda.

No se sabe si es coincidencia pero el día de la tragedia coincidía con la fecha en la que murió su padre tres años atrás.

"Esta mañana, cuatro niños y una profesora murieron quemados cuando un vigilante de la guardería roció alcohol sobre las víctimas y sobre su propio cuerpo antes de prenderles fuego", informaron las autoridades locales.

El terror se apoderó de los padres quienes acudieron en masa a la guardería en cuanto salieron a la luz las primeras informaciones."Como la guardería está cerca de casa, oímos el ruido y corrimos hacia allí. Mi pequeña hija era tan buena, tan inteligente", lamentó Nelson de Jesus Silva, padre de una de las víctimas.

Por su parte, el presidente brasileño, Michel Temer, lamentó "hondamente" la tragedia y dijo esperar "que esas cosas no se repitan en Brasil". "Soy padre e imagino que esta debe ser una pérdida muy dolorosa", concluyó el mandatario, quien también transmitió su "solidaridad" a los familiares de las víctimas.