Encontrar piso en Barcelona: un ejercicio de paciencia

De hecho, encontrar pisos en Barcelona para alquilar entre particulares es una misión que requiere de tiempo, dinero y suerte.

Qué! 22 de septiembre de 2017

La vuelta al cole significa para mucha gente joven la vuelta a la universidad, al trabajo...En definitiva, la vuelta a la rutina. Lo cierto es que para algunas personas se presenta como uno de los periodos más duros del año: no tanto por el llamado síndrome post-vacacional, sino porque es la época en la que buscar un piso donde vivir se convierte en una tarea tediosa. En algunas metrópolis europeas, encontrar un lugar donde vivir es incluso más difícil que encontrar un trabajo en época de crisis económica. En el caso de España, Madrid y Barcelona se llevan la palma. De hecho, encontrar pisos en Barcelona para alquilar entre particulares es una misión que requiere de tiempo, dinero y suerte.

En 2015, el precio medio del alquiler en Barcelona superó los 700 euros mensuales, situándose en los 735 euros, lo que significó un aumento de 47 euros mensuales respecto al año anterior (en 2014). De hecho, 2014 fue el año en el que comenzó a producirse un cambio de tendencia en el sector. Si bien el precio de la vivienda de alquiler había experimentado una bajada desde 2010, el mercado comenzó a dar un giro de 180 grados en el 2014.

Desde entonces, el descenso del stock de pisos disponibles para ser alquilados, ha tenido como consecuencia aumentos de más del 7% anual, la puesta en marcha de cláusulas abusivas y la demanda de requisitos, a veces, discriminatorios.

El propietario de la vivienda es ahora quien tiene la posibilidad de decidir qué características debe tener el inquilino, qué precio debe pagar y qué candidato es el mejor entre los interesados en alquilar, algo que hace unos años no ocurría de manera tan explícita cuando, según los expertos, había mucha oferta y la llave la tenía el propio inquilino.

Ahora, es este el que debe pasar el examen del propietario. Las parejas o las familias tienen en general más posibilidades para alquilar que las personas jóvenes o solteras, a las que se asocia con una estabilidad económica más reducida que a los primeros. Además, la subida en los precios imposibilita que muchas personas puedan emanciparse y vivir solas, teniendo que conformarse con compartir piso durante años. Las nóminas son también un factor importante, ya que aquellas personas con salarios bajos o temporales tienen menos papeletas para ser seleccionados.

Ante esta situación, las personas en busca de una vivienda de alquiler se ven inmiscuidas en una carrera en la que compiten contra otras, tanto de su mismo perfil como de un perfil completamente diferente. Uno de los consejos que recomiendan los expertos a la hora de buscar piso es comenzar realizando una criba por precio. Se aconseja que el precio del alquiler a pagar no supere más de un tercio de los ingresos, ya que superar ese porcentaje puede suponer un riesgo en el futuro.

Por otra parte, encontrar un piso en ciudades como Barcelona implica ser rápido. Cada día se cuelgan en la red decenas de ofertas; ser el primero en verlas y concertar una cita con el propietario aumentará las posibilidades de encontrar un piso. Sin embargo, se recomienda dejar estas prisas a un lado y ser cauto a la hora de firmar un contrato. La paciencia es, en definitiva, la mejor de las compañías en estas situaciones.