Una persona sorda muere abatida por la Policía estadounidense tras no escuchar sus órdenes

Los dramáticos hechos sucedieron a primera hora de la noche del martes, cuando los agentes trataban de localizar al dueño de un coche que se había visto involucrado en un accidente y había abandonado el lugar dándose a la fuga. La Policía tenía sospechas de que el conductor fugado podría ser el padre de fallecido por lo que acudieron a su domicilio para proceder a su detención. 

Alfonso Mata 21 de septiembre de 2017

La Policia de Oklahoma (EE.UU.) abatió la noche del martes a una persona por no atender a sus indicaciones. El hombre hizo caso omiso de las órdenes de los agentes porque era sordo y no podía escucharles.

Magdiel Sánchez murió en la puerta de su casa tras recibir un disparo por parte de efectivos policiales. Éstos ordenaron al hombre que soltara una tubería que sostenía en sus manos y que se tirase al suelo. Un vecino alertó a las fuerzas de seguridad que Sánchez no podía escucharles, pero la Policía al ver que el hombre no hacía caso de sus peticiones, acabaron disparándole.

Los dramáticos hechos sucedieron a primera hora de la noche del martes, cuando los agentes trataban de localizar al dueño de un coche que se había visto involucrado en un accidente y había abandonado el lugar de los hechos dándose a la fuga. Según ABC, la Policía tenía sospechas de que el conductor fugado podría ser el padre de Magdiel por lo que acudieron a su domicilio para proceder a su detención. El teniente Matthew Lidsey, al llegar a la casa del sospechoso, encontró al fallecido sentado en el porche y con una tubería en sus manos. Fue entonces cuando Lidsey pidió refuerzos.

"Cuando llegó la unidad de refuerzo comenzaron a darle indicaciones al individuo para que soltara el arma y se tumbara en el suelo", aseguró el capitán Bo Mathews, jefe de la Policía de Oklahoma.

En un momento dado, Sánchez se puso en pie y caminó hacia los agentes, con la tubería en sus manos.Aunque al menos un vecino avisó a los agentes de que Sánchez no podía escucharles, tal y como reconoció Mathews en declaraciones posteriores, Lindsey disparó su pistola eléctrica para reducir al hijo del sospechoso,y otro agente, el sargento Cristopher Barnes, disparó su arma reglamentaria acabando con su vida.