La célula terrorista pudo fabricar entre 100 y 150 kilos de explosivos

Para la fabricación del TATP, explosivo que usa el Dáesh en sus atentados en Europa, se necesitan tres elementos: un ácido fuerte como el sulfúrico, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y acetona.

Que.es 25 de agosto de 2017

La célula terrorista de Cataluña podría haber fabricado entre 100 y 150 kilos de explosivo TATP con los 500 litros de acetona que habían adquirido, según los expertos en este área, que advierten que al tratarse de un material altamente sensible se suele elaborar en pequeñas cantidades.

Para la fabricación del TATP, explosivo que usa el Dáesh en sus atentados en Europa, se necesitan tres elementos: un ácido fuerte como el sulfúrico, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y acetona.

Según informa ABC, con la gran cantidad de acetona que los yihadistas habían adquirido a principios de enero se podrían haber fabricado entre 100 y 150 kilos de TATP.

Otras fuentes aclaran que al ser un explosivo tan altamente sensible no se suele fabricar en tanta cantidad. "Fabricarlo es fácil, vas a una droguería y compras lo que hace falta".

Además, durante la manipulación tiene que estar a una temperatura baja y muy estable, ya que si no se dan estas condiciones, el explosivo podría estallar, tal y como ocurrió en la casa de Alcanar.

El Dáesh, a través de Internet, publica turoriales donde enseña cómo fabricar TATP.

La "madre de Satán" puede presentar en polvo seco o en gel, aunque es en el primer formato cuando tiene más potencia y, al mismo tiempo, más facilidad para estallar.

En el caso de los yihadistas de Cataluña, se disponían a usar el explosivo seco, tal y como se desprende de la declaración del único superviviente de Alcanar, que confesó a los Mossos que estaban esperando a que se secase para cargar las furgonetas y atentar en monumentos de Barcelona como la Sagrada Familia.

El detonador no es fácil de fabricar de forma casera y en los otros atentados del Dáesh en Europa fueron robados de canteras o de instalaciones militares, pero en el caso de Cataluña aún no se han encontrado.

Sí se han hallado pulsadores, que se colocan entre el detonador y la batería y que vendrían a ser el interruptor de la bomba.

En la casa de Alcanar donde se manipulaban los explosivos también había un centenar de bombonas de butano, muchas llenas y otras vacías, que los terroristas podrían haber usado de dos maneras.

Las llenas se pueden colocar junto al TATP para que exploten «por simpatía», lo que multiplica el efecto de las bombas y crea una bola de fuego letal.

Las vacías se pueden cortar y abrir para usarlas como contenedores para el explosivo.

Dentro se puede meter metralla, cosa que podrían haber querido hacer los terroristas ya que en Alcanar se encontró gran cantidad de clavos.