10 años de la desaparición de Madeleine McCann, ¿qué pasó esa noche?

Durante estos diez años han sido muchas las hipótesis que se han barajado y por la lista de sospechosos han pasado varios individuos, incluso sus propios padres.

Que.es 3 de mayo de 2017

Este miércoles se cumplen diez años de la misteriosa desaparición de Madeleine McCann, la niña de tres años a la que se le perdió la pista mientras disfrutaba de unos días de vacaciones en Praia da Luz, en el Algarve portugués, junto a sus padres y sus hermanos mellizos. 

Durante estos diez años han sido muchas las hipótesis que se han barajado y por la lista de sospechosos han pasado varios individuos, incluso sus propios padres.

Aquel fatídico 3 de mayo de 2007 los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann, acostaron a sus tres hijos sobre las 20.00 horas y se fueron a cenar con unos amigos a un restaurante del complejo de apartamentos Ocean Club. Durante toda la cena los padres se fueron turnando para subir al apartamento, situado a unos 50 metros, a ver cómo se encontraban los niños. En una de esas comprobaciones, Kate regresó al restaurante sobre las 21.30 horas muy alterada y gritando que Madeleine no estaba en la cama.

En un primer momento se buscó a la menor por las inmediaciones del complejo, pero al ver que no se obtenía resultado llamaron a la Policía, quienes interrogaron a vecinos, trabajadores del hotel, padres y amigos. Las autoridades se encontraron con varias contradicciones en los testimonios. 

El primer sospechoso, Robert Murant, un vecino que vivía cerca del apartamento de los McCann y que fue acusado de comportarse de forma extraña, fue puesto rápidamente en libertad al no encontrarse indicios que lo relacionaran con la desaparición. Tras él, la investigación se centró en los padres de la menor. 

En julio de ese mismo año la Policía halló restos de sangre de Madeleine en el apartamento y en el coche que la familia había alquilado dos semanas después de la desaparición. Además, se encontró restos de sedantes en cabellos de la niña. Los padres fueron interrogados pero ninguno pudo dar explicación al descubrimiento de restos de la menor en el coche, por lo que fueron puestos en libertad y regresaron a Reino Unido para que sus otros dos hijos "pudieran tener una vida normal". 

Durante los primeros meses, los McCann se dedicaron a recorrer el mundo con la campañan 'Find Madeleine', por la que obtuvieron donativos y fueron recibidos por numerosas personalidades como el Papa Benedicto XVI. Al final se descubrió que el dinero recibido y que debía ir destinado a la búsqueda de Maddie fue a parar al pago de una hipoteca. 

Por su parte, la investigación estaba sumida en un auténtico caos. Por un lado, la Policía británica investigaba por su cuenta con otros sospechosos y otros indicios. La portuguesa hacía lo mismo, pero por otra vía, hasta que finalmente cerró el caso en 2008. La británica lo reabrió en 2013. 

Apareció un segundo sospechoso, Sergey Malinka, un ruso de 22 años con el que Murant había intercambiado llamadas telefónicas en las que se hablaba de la desaparición de la menor, pero también fue puesto en libertad. 

Desde su desaparición son muchas las hipótesis que se han barajado y que siguen haciendo que la niña, que estaría a punto de cumplir 14 años, siga en el foco mediático. 

El comisario Gonçalo Amaral, encargado de llevar a cabo la investigación en Portugal y posteriormente apartado del caso, declaró que la familia había contado con el apoyo de la policía británica para ocultar que la menor había muerto de manera accidental y que el padre había escondido su cadáver en la playa. Por otro lado, se habló de que la menor podría haber sido secuestrada de su cama por una banda de traficantes para ser vendida en África.