Polémica campaña de Mango: ¿pueden aumentar los casos de bulimia y anorexia por considerar la 40 como una talla grande?

Mango está en el punto de mira. La marca catalana centra la polémica tras haber lanzado en las últimas semanas una línea de ropa para tallas grandes que van de la 40 a la 52. 'Violeta by Mango'- nombre que recibe la polémica campaña- podría provocar graves trastornos alimenticios ya que induciría a que muchas mujeres quieran estar más delgadas para no llevar una talla que realmente se corresponde con su cuerpo.

Jose Fernández/Qué.es 24 de enero de 2014

¿Quién no ha tenido problemas con las tallas en alguna tienda de ropa? Probablemente sean pocos los que se quedan al margen de una cuestión cotidiana que se da día a día. Sin embargo, hay cuestiones que no suceden con asiduidad y que merecen un capítulo aparte. 

¿Se puede considerar la 40 como una talla grande? Cualquier persona contestaría que no pero si nos fijamos en la última colección de Mango parece que sí que lo es. La marca catalana- en un intento de satisfacer una imagen trabajada y sexy para las mujeres que utilizan las tallas más grandes, como ellos mismos señalan- ha lanzado 'Violeta by Mango', una línea especial de tallas grandes que van de la 40 a la 52.

Una campaña que ha hecho que las redes sociales comenzaran a arder y que se iniciara una recogida de firmas en la red. La encargada de iniciar este movimiento fue Arantxa Calvera. A través de Change.org- la ya famosa plataforma de movilización de la red- esta clienta de Mango ha pedido a la marca que retire 'Violeta by Mango', la polémica línea dedicada a un público más juvenil. 

"¿Por qué ponen el límite en la talla 40? Si quieren ahorrarse problemas, que hagan el tallaje como en la ropa masculina. No hay que olvidar que Mango es una referencia para miles de adolescentes y mujeres, por lo que es exigible que retiren una campaña que va en contra de modelo de estética sano y saludable, que es el que debería de ser su verdadero objetivo", apunta.

Ya son más de 60.000 las personas que han firmado esta petición dirigida a Mango. "Miles de jóvenes se van a sentir atacadas e insultadas al ser consideradas tallas grandes, y más sabiendo el problema de discriminación que hay en nuestra sociedad con el tema del peso", concluye. 

En ese aspecto, Marina Díaz Marsá, responsable de la Unidad de Trastorno de Conducta Alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, cree que es una cuestión problemática, sobre todo, para las adolescentes. "Hablamos de un grupo de edad que está formándose como persona, muy vulnerables a nivel social y con una presión importante y discriminatoria en cuestiones de peso".

"Ni una 40, ni una 42, incluso ni una 44. Hay que ser más sensatos a la hora de colocar la etiqueta de una prenda de ropa. No hablamos de dos simples números sino de muchas más cosas: reconocimiento social, relación psicológica del conflicto. Hay muchos factores que juegan un papel fundamental en este aspecto", apunta.

En esa misma línea se pronuncia Marta Voltas. La directora de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia destaca que ha habido una confusión con la nueva línea que ha lanzado la marca de ropa catalana. "Nos parece interesante que Mango cree una línea de tallas grandes pero es erróneo que en esa diferenciación que pretenden hacer se incluyan tallas como la 40", señala.

El problema, más allá de decir si la 40 es o no una talla grande, radica en un pacto firmado entre las grandes firmas y el Ministerio de Sanidad en el 2007. "Ambas partes acordaron ese año que las tallas especiales, como las consideran ellos, se empiezan a denominar con ese nombre a partir de la48. Por lo tanto han sido ellos mismos atentan con el acuerdo que firmaron", destaca Voltas.

El problema de colocar la talla 40 con la etiqueta de tallas grandes es que puede provocar trastornos alimenticios en las clientas de estas marcas. Voltas denuncia que Mango está fomentando una "discriminación negativa" y demanda que tenga más "sensibilidad" en un caso de extremada delicadeza.

Sin embargo, no toda la responsabilidad debería recaer en este caso en Mango, también en la cartera de Sanidad. Según señala la directora de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia, el Ministerio tiene potestad para "expulsar" a una de las empresas que incumplan el convenio firmado en el año 2007. Voltas no entiende que desde Sanidad se queden "con los brazos cruzados" con campañas que van en contra de la salud pública. 

La anorexia es la tercera enfermedad crónica que afecta a los adolescentes de nuestro país. Un 6% de los jóvenes la sufre y es una enfermedad que puede verse favorecida por este tipo de casos, como dice Voltas.

"Hablamos de una enfermedad que tiene unos costes muy altos. Mango no va a asumirlos. Lo van a hacer el resto de los ciudadanos y con la que está cayendo no creo que le haga mucha gracia a la sociedad. Más allá de la cuestión económica, en estos casos, las mujeres y adolescentes no se sienten bien porque van a las tiendas a comprar tallas grandes teniendo un peso normal. Todas estas campañas provocan que la población se sienta obesa", concluye.

No es el de Mango el único caso que ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Change.org. Una clienta de la tienda Pull and Bear- perteneciente al poderoso grupo textil Inditex de Amancio Ortega- ha focalizado su protesta en una dirección similar que la que se ha abierto contra la marca catalana.

En este caso, pide que esta tienda incluya en su catálogo la talla 'XL', ya que, según explica, esta medida puede ayudar a fomentar conductas como la anorexia y la bulimia. 

El código de conducta y prácticas responsables de Inditex señala que "en todos los soportes promocionales y publicitarios se emplearán contenidos que presenten o promueven una imagen de persona saludable, evitando la creación de estereotipos alejados de la realidad de la población. "No ofrecer una talla XL no promueve una imagen de persona saludable", señala en Change Esther, promotora de esta recogida de firmas.

Ya sea por un lado o por el otro, el conflicto en las tallas es algo que nos lleva a echar la mirada atrás. Un estudio de la OCU señala que podría haber diferencias de hasta 10 centímetros en las prendas de una misma talla. Asimismo, este informe destacaba que 4 de cada 10 mujeres tenían problemas para encontrar su talla ideal. Con estos datos en la mano, una talla 38 de Mango podría ser una 42 de Zara y viceversa.

Algo antes hay que retroceder para conocer la última maniobra política que intentó poner remedio a un tema espinoso. El Partido Socialista impulsó un plan para unificar tallas y luchar contra la anorexia pero sin embargo, se quedó en el tintero. Sí que se puso en marcha el famoso 'cilindro, campana o diábolo'. Algo que a día de hoy ha solucionado poco o nada el conflicto que hay abierto respecto al asunto. No es atrevido decir, con los casos expuestos, que algunas empresas que se dedican al sector del textil 'no dan la talla'.