Es uno de los mejores malos que ha dado la televisión. Manipulador, irónico, estratega...
Ben Linus, de 'Perdidos', no deja indiferente.
Michael Emerson nos cuenta cómo es interpretar al malo malísimo de la serie.
¿Qué opinas de Ben Linus?
Creo que
Ben es un personaje complicado. Es capaz de asesinar y de todo tipo de
comportamientos abyectos, pero no estamos seguros de cuál es su fin último.
¿Qué es lo que está en juego? ¿Qué se está jugando? ¿Cuál es el precio? ¿Y
quién se beneficia de ese precio? ¿A quién quiere salvar o proteger?
Creo que
el jurado sigue fuera y eso me gusta.
Puede que al final de la serie tampoco
sepamos si es el bueno o el malo. A mí me encantaría que el final fuese
totalmente ambiguo en ese aspecto.
¿Cómo reacciona la gente
cuando te ve por la calle? La gente
está entusiasmada. Les encanta
'Perdidos' y me felicitan como su fuese un aliado
en este apasionante viaje que es la serie. Les gusta que les haya desafiado o
que les haya confundido y les haya desbaratado sus expectativas.
A veces la
gente parece preocupada o nerviosa. Y he notado que se muestra físicamente
distante conmigo. No me abrazan. Mantienen la distancia y me alargan la mano
para que les salude. No me pierden de vista porque desconfían de cuál va a ser
mi próximo movimiento.
¿La gente se pone
nerviosa si vuelan en el mismo avión que tú? Me hacía
esa misma pregunta cuando viajaba ayer en avión a Los Ángeles. Perdidos no es
una serie que te hace sentir tranquilo viajando en avión. Pero es una serie
fantástica y la gente debería tomárselo con tranquilidad porque
el avión que se
estrella en 'Perdidos' no es un accidente.
¿Hay algún episodio que
sea tu favorito?
Tengo
momentos favoritos. Como las escenas peligrosas, sudorosas, muy asfixiantes en
las que dos personas libran una batalla por derrotar al otro y hay que esperar
a ver quién gana. Me gustan mucho esas cosas. Tengo un par de escenas de ese
tipo en cada temporada y el rodaje resulta muy interesante.
¿Por qué le pegan tantas
palizas a Ben Linus? Seguramente es el personaje que recibe más palizas en la historia de la televisión.
Pero creo que no es algo casual. En cierto sentido
a Ben Linus le gustan las
palizas.
¿Cómo puede resistir
tanto? Porque
las palizas le resultan estratégicamente útiles. Mientras sufre una paliza,
Ben
obtiene información que no lograría de otra forma. Siempre gana en el juego de
la inteligencia.
¿Tu trabajo en Perdidos
es muy exigente en el plano físico? Todos
los días de rodaje exigen un gran esfuerzo físico debido a las repeticiones.
Aunque estés sentado en una silla para interpretar una escena, estás haciendo
gestos, estás concentrado y eso entraña tensión. Los días de acción en los que
hay que correr, luchar, pelear y disparar son realmente agotadores.
El tiempo
no pasa en balde y al final del día te sientes agotado por mucho que te cuides.
Durante
las 20 tomas de una lucha o una caída es inevitable hacerte daño. Te
tuerces un tobillo, te destrozas los dedos del pie, te haces daño en las
costillas o te golpeas la cabeza contra un tronco de árbol. No es grave, es
consecuencia del entorno en el que se desarrolla la serie.
¿Cómo llegaste a la
serie? Los
productores me encontraron. No sé exactamente cómo lo hicieron, aunque creo que
vieron algún trabajo mío.
En 'The Practice' ('El Abogado') interpretaba a un
asesino en serie llamado William Hinks que tuvo muy buena acogida y que
inquietaba mucho al público. Creo que los productores de
'Perdidos' lo vieron y
les gustó la naturaleza ambigua del personaje. Era alguien del que no te podías
fiar, cuyo exterior no dejaba traslucir su interior.
Y esas son las
características que estaban buscando, así que pensaron que yo encajaba en el
personaje. Cuando me contrataron no estaba demasiado nervioso porque nunca
pensé en que este trabajo se convertiría en años de mi vida profesional.
¿Cuándo supiste que ibas
a ser un personaje habitual de la serie? Lo supe
poco a poco. Empecé a comprenderlo porque no me dejaban que me fuera a casa.
Cuando terminé de rodar el tercer episodio me dijeron:
"Lo cierto es que
no puedes irte. Hay algo para ti en el siguiente episodio". Y después de
ese episodio, me volvieron a decir: "Hay algo para ti en el próximo
episodio, así que no te vayas".
Recuerdo que estaba rodando una escena en
la escotilla en la que
Sayid me torturaba y me exigía respuestas. Entonces
empecé a hablarle de quién era mi líder, que era un hombre despiadado, que me
mataría si le dijera algo a Sayid. Entonces, entre dos tomas, el director vino
hacia mí y me dijo: "Escucha.
Ese líder al que tienes que obedecer es el
hombre más despiadado que hay sobre la tierra. Es un monstruo".
Yo le
dije:
"Vale, lo entiendo. Pero, ¿y si el líder fuera yo?". El me miró
y dijo: "No puedo hablar de eso". Entonces fue cuando pensé: "Vaya,
ya veo lo que está pasando aquí. Creo que me van a necesitar bastante
tiempo".
¿Hablas con los
productores sobre las tramas de tus personajes? No, la
verdad es que no.
¿No sientes curiosidad
por saber más sobre tu personaje? Todo a
su tiempo. Ya llegará el momento. Confío en los productores. Son muy
inteligentes.
¿Es difícil interpretar a
Ben sin saber cuál es su verdadero plan? No.
Puede que al principio lo fuera porque yo provengo del teatro y este medio es
muy diferente. Cuando trabajas en el teatro, pasas mucho tiempo creando una
historia que sustente tu personaje. Buscas sus motivaciones y sostienes
monólogos interiores para meterte en la piel del personaje. Así que es un
alivio limitarte a salir e interpretar las escenas que te tocan ese día.
¿Sabes cuál es el
verdadero desenlace de 'Perdidos'? No, los
productores y los guionistas tienen un guión maestro pero yo no sé lo que va a
pasar.
¿Te gustaría saberlo o
prefieres quedarte en un segundo plano?
Me gusta
estar en segundo plano. Lo prefiero porque
así no soy responsable de los
grandes secretos.
¿Cómo te gustaría que
acabase la serie? Bueno,
no sabría decir cómo debe ser el final, pero
me gustaría que fuera espectacular.
Un final del que todo el mundo dijera: "¡Dios Santo... lo he tenido
delante de las narices durante seis años y nunca me di cuenta!".