'21 días....', el programa mensual de
reportajes de Cuatro producido por BocaBoca, regresa mañana a la
programación a partir de las 23.15 horas, eso sí, rodeado de debate,
ya que su presentadora Samanta Villar
es noticia esta semana.
Pero mientras la justicia sigue su curso en esta primera entrega
de la nueva temporada la periodista se embarcará en la realidad que
viven muchas familias, que han pasado de llevar una vida normal a
tener que luchar para poder sobrevivir, ahora en plena crisis.
Samanta
vivirá en primera persona durante 21 días compartiendo
hogar con una familia canaria que vive al borde del desahucio.
Una familia afectada por el paro, uno de los grandes males de la
crisis, pero no el único.
Samanta conocerá de primera mano la
preocupación constante con la
que viven por no poder cumplir con las deudas, o cómo la tensión del
ambiente se convierte en un excelente caldo de cultivo para las
enfermedades, los problemas médicos y el insomnio.
La situación de esta familia no es más que un ejemplo de lo que
ocurre en todo Tenerife, uno de los lugares donde la crisis se ha
cebado más.
En su periplo por la isla, durante 21 días enfrentada al fantasma
de la crisis y el paro, Samanta aprenderá cómo puede una familia
numerosa sobrevivir sin ingresos, indagará en alguno de los sectores
más castigados por la recesión económica o conocerá las historias de
desesperación que se esconden en uno de los lugares más idílicos de
la isla: el acantilado del Barranco Santo, donde las cuevas que
llevan allí más de medio siglo reciben ahora a familias que no
pueden afrontar el pago de sus casas a raíz de la adversa situación
económica.
Samanta convivirá durante tres semanas con la familia de Andrés
(51 años) y Nati (48 años).
La empresa donde Andrés llevaba 14 años trabajando
no le paga
desde hace diez meses y no puede cobrar el paro, ya que no ha sido
despedido y legalmente sigue contratado.
Lleva seis meses en huelga junto a sus compañeros, a la espera de
que salga el juicio que pueda resolver su situación.
Por las tardes, de vez en cuando consigue hacer junto a un amigo
alguna mudanza que le permite llevar algo de dinero a casa.
Casi todos los días visita a su madre de 90 años que, a pesar de
tener una pensión de solo 400 euros, suele darle algo de dinero y un
cartón de leche.