Alfredo Amestoy, uno de los rostros televisivos más importantes de la
historia española, aseguro ayer que los 'realities shows', y en
especial 'Gran Hermano', son programas "en los que estamos en el borde
de la alta tortura con sus participantes".
Las contundentes declaraciones las realizó durante una de las mesas
redondas programadas en el I Festival de Television y Radio de Vitoria,
en la que se analizaba el orígen y evolución de estos programas en la
televisión española, coincidiendo además con el inminente estreno en Telecinco de
la undécima edición, récord mundial.
"En muchos programas, pero sobre todo en los realities shows, se somete
a propósito a las personas a determinadas presiones para generar en
ellas cambios de conductas. El término 'realidad' no es muy acorde a lo
que se ve en ellos porque cuando uno se sabe contemplado por una
cámara, cambia y manifiesta otra personalidad".
Las declaraciones las realizó en presencia de Roberto Ontiveros, uno de
los más destacados productores televisivos del panorama actual y
responsable de la irrupción en España del fenómeno 'Gran Hermano'.
Ontiveros rechazó de plano estas afirmaciones, asegurando que "los
participantes de Gran Hermano, tarde o temprano, bajan la guardia y se
manifiestan tal y como son delantes de las cámaras", si bien confirmó
que los castings de participantes "se hacen con varias premisas
psicológicas, entre ellas la de asegurarnos que van a resistir esta
presión inicial de las camaras y de estar encerrados".
Amestoy optó por defender el término 'docushow', con el que quiso
identificar los primeros trabajos en España en televisión con personas
reales, 'pioneros' en cierto modo de Gran Hermano, como fueron 'La
familia Botejada' (observación día y noche de una familia repartida por
toda la Península), 'El dia de mañana' (una actriz embarazada hablando
con su vientre) o 'Mi amo' (monólogos ficticios de perros de famosos
desvelando intimidades reales de sus ilustres amos)
"Eran programas hechos con un objetivo: sacarle partido a la realidad.
La realidad es aburrida, nuestra misión es hacer que se entrecruce con
la ficción".
En lo concerniente a 'Gran Hermano' aseguró que "eso no es
telerrealidad. La telerrealidad es gente tal cual es en su entorno,
presentada en formato documental. Gran Hermano descontextualiza la
realidad, por mucho que les pongas una cocina de decorado y un sofa. Es
una ficción escenica".
Negando la mayor, Roberto Ontiveros defendió que "hasta la fecha se
había filtrado la realidad. Se contaban trozos o secuencias de lo que
la gente hacía. Gran Hermano, por primera vez, contó lo que la gente
es, no lo que hacía. Puso sobre la mesa los sentimientos y emociones de
la gente en directo, su proceso y su evolución. No describía la
realidad. La retransmitía".
"Lo que pasó con Gran Hermano es que la verdad fue tan increíble de
contemplar que muchos creyeron que era ficción", declaró Ontiveros, el
famoso 'Super' de la casa de Guadalix de la Sierra.
Ambos contertulios, moderados por el periodista Antxon Urrusolo,
coincidieron en hablar en pasado sobre estas polémicas "En la
actualidad, Gran Hermmano es un formidable espectáculo más cercano a la
política que al experimento sociológico. Es un concurso donde todos
quieren ganar y donde los concursantes han aprendido a actuar y a
mostrarse duales".
"Quizá este comportamiento, el de potenciar unos lados de tu
personalidad y esconder otros, a sabiendas de que te están juzgando, sí
sea más cercano a la realidad que vivimos día a día que los
sentimientos exaltados por culpa de unas camaras", sentenció Amestoy.