Tamara Falcó, de niña pija a icono pop

Tras los pasos de Paris Hilton o Alaska y Mario Vaquerizo, Tamara Falcó ha sorprendido a propios y extraños al postularse para próximo icono pop mostrando su vida a las cámaras en el programa "We Love Tamara", un "personality show" hecho a su medida.

Madrid, EFE 3 de septiembre de 2013

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Con una hora de retraso, enfundada en un ajustado vestido granate y repartiendo sonrisas y bromas, la hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón ha presentado hoy a la prensa este formato de diez episodios de la productora La Caña Brothers, que se emitirá en el canal de pago Cosmopolitan TV a partir del 12 de septiembre.

"Por ahora ni Dios se quiere casar conmigo", ha respondido a las preguntas sobre su vocación religiosa y la posibilidad de retirarse a un convento. De momento, le basta con acudir cada día a misa de ocho o, si está de viaje, rezar el rosario en pleno vuelo, tal y como puede verse en los clips promocionales del programa.

La "celebrity" española que mejor compagina glamour y misticismo no quiere renegar de ninguna de las dos facetas.

"Todo forma parte de uno, acuérdate de que el primer milagro de Jesús fue convertir el agua en vino", afirmó, arrancando de nuevo las risas de los periodistas.

Dice que la idea de hacer un programa siempre le ha rondado la cabeza, pero "no sabía cómo encajarlo".

"Mi vida ha sido mostrada desde pequeña, así que no es tan raro", ha comenzado a explicar. "El 'Hola' es nuestro álbum familiar y estoy encantada, pero me apetecía contarlo yo misma", ha remachado.

En "We Love Tamara" pretende mostrar "la esencia de su vida", y así, se la puede ver en su trabajo como embajadora de marcas, poniéndose a punto en el gimnasio y tratando de vivir como "una chica sencilla", yendo de "brunch" o comprando los periódicos y el pan.

Pero también mostrará otras facetas más extremas, como su pasión por los deportes de aventuras: tiro con arco, nado en río rápido o salto en paracaídas.

"Es una experiencia maravillosa, se lo recomiendo a todo el mundo", asegura sobre esta última práctica. Durante el rodaje, eso sí, tuvo que afrontar imprevistos que le atemorizaron más que el salto al vacío.

"Estaba cayendo y de repente: ¡una baba delante de toda España! -exclama señalando la comisura de los labios-. Pero lo han quitado, así que no lo vais a ver".

Habrá episodios también para la vida familiar: en los viñedos con su padre, Carlos Falcó, un encuentro con su hermano Enrique Iglesias -"queríamos hacerlo en su avión pero justo lo acababa de vender", apunta- o hablando en inglés con su madre, Isabel Preysler, durante un viaje a París.

"¿Cómo convencieron a Isabel para salir en televisión?", preguntan los periodistas, que recuerdan que Preysler no salió muy satisfecha de la experiencia que ella misma tuvo con las cámaras hace más de veinte años, en el programa "Hoy en casa".

"Le dije que iba a ser algo tipo documental que iban a poder ver sus nietos, así le convencí", admite. "Pero es que en su programa se tiraban 40 minutos con 'cómo poner un tenedor'", añade, visiblemente satisfecha con la factura de "We love Tamara", ágil, moderna y elegante.

Eso sí, a veces se le hace raro verse a sí misma: "Se me mueven las cejas todo el rato", dice molesta.

El rodaje, en general, ha sido un "trabajo duro", con sesiones de hasta 16 y 18 horas. "Al principio me daban guiones y era un desastre. Entonces vimos que era mejor hacerlo natural y que fluyera", explica.

Alaska y Mario Vaquerizo, precursores del formato -aunque la denominación "personality show" ha sido acuñada por los autores del programa de Falcó- también aparecen en otro episodio, en una divertida cena en la que Vaquerizo confiesa que se siente muy identificado con ella.

Sobre las comparaciones con Paris Hilton, la rica heredera estadounidense que también tiene su propio "reality" a medida, Tamara Falcó no las comparte del todo: "Cada una tiene su personalidad", afirma educadamente.

Aún quedan cosas por grabar, como un viaje solidario a Mozambique que tiene previsto de forma inminente.

"¿Después que vas a hacer?", preguntan de nuevo los periodistas.

"Mmmm.... pues acabo mi contrato con Porcelanosa y... la verdad es que no sé qué voy a hacer".

Por Magdalena Tsanis.