"El papel quedará como objeto de culto, algo parecido a lo que
pasó con los caballos y el coche", explica a Efe Juan González de la
Cámara, director general de
Grammata, el portal que distribuye
e-libros y e-revistas en castellano para Papyre.
Esta sentencia, escalofriante para el mundo editorial, comienza a
cobrar sentido gracias a la
tinta electrónica, que ha derribado la
incomodidad y el cansancio visual que produce una lectura sobre la
pantalla del ordenador.
No emite luz y tiene un alto contraste, por lo que el ojo no nota
apenas la diferencia respecto al papel tradicional y tanto Kindle,
como Sony Reader o el español Papyre basan en ella su atractivo y su
ventaja respecto a la pantalla del ordenador.
La técnica se llama la electroforética y es una versión de las
pizarras de arena infantiles que permiten una y otra escritura:
"manchar una parte y la otra se queda libre, pero con cientos de
miles de granos por pulgada".
"La desventaja: el tiempo de refresco de la pantalla no es muy
ágil y por eso no puede haber vídeo", reconocen desde Grammata.
Los nostálgicos han sido tenidos muy en cuenta para este aparato
de tecnología punta, con el fin de conservar hasta la medida la
sensación de que lo que lee es un libro y no una pantalla.
El peso
de 200 gramos es similar, además, al de una edición de bolsillo,
aunque son miles los "libros" que almacena."Yo soy el primero que nunca ha leído un libro en una pantalla de
ordenador", asegura González de la Cámara, que comenzó a
comercializar hace poco más de un año el Papyre -fabricado en
Granada- y que cerró el 2008 con unas ventas de 4.500 ejemplares.
"Es, desde luego, lo primero de lo que vendrá. En menos de un año
ya podremos ofrecer wifi y 3G. Luego, llegarán las diez pulgadas, el
color...", asegura.
De momento,
las aplicaciones son las de biblioteca, hemeroteca,
pinacoteca, discoteca -para escuchar música mientras se lee- y
audioteca -para el formato audiolibro-.Falta todavía el factor más "humano" en la relación del lector
con su libro: no se puede subrayar, ni apuntar comentarios
personales en los párrafos más sugerentes. La pantalla táctil está,
no obstante, ya a punto de llegar.
Y, desde luego, los precios siguen siendo muy altos para la
democratización del invento: 359 dólares el Kindle y alrededor de
300 euros el Papyre.