El director general de la
Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila, ha asegurado a EFE que el
libro
electrónico es una "gran oportunidad de negocio", pero "de ninguna
manera" supondrá la "muerte de papel".
De hecho Ávila ha apuntado que
desde hace 15 años, el 10,5 por
ciento de la facturación de la industria del libro se hace en un
soporte distinto al papel, porcentaje que alcanza el 70 por ciento
en el sector de las editoriales jurídicas.
"Los dos formatos van a convivir durante muchísimo tiempo", ha
puntualizado.
Según Ávila, las ediciones digitales
se van a imponer en los
ámbitos académico y científico-técnicos, porque permiten búsquedas
concretas y se pueden actualizar de forma inmediata, mientras que en
"lecturas más relajadas", como la narrativa o el ensayo, pervivirá
el papel.
Ignacio Latasa, director de
Leer-e, empresa especializada en la
comercialización de e-books y digitalización de contenidos, ha
señalado que "por primera vez hay un gran movimiento en el mundo
editorial", pero también "mucha inquietud porque nadie sabe qué va a
pasar".
"Las grandes cadenas de librerías están trabajando en cómo
adaptarse al
libro digital, pero en general hay mucho miedo en el
sector, especialmente entre los pequeños libreros", ha matizado
Latasa.
Esta idea es compartida por la delegada comercial de Ulzama
Digital, Marta Moscoso, quien ha extendido este miedo a las
editoriales, que "tienen que cambiar sus esquemas de trabajo y
adaptarse a un proceso que no tiene marcha atrás".
Sobre el papel del pequeño librero en el nuevo contexto, el
director de la FGEE ha considerado que "éstos tendrán su hueco",
pero que deberán adaptar su tienda tecnológicamente para vender en
formato digital.
No obstante, sí que
hay pequeñas editoriales que se están
introduciendo en el negocio del e-book, a través de plataformas como
la creada por
Publicep, que permite a los editores digitalizar los
contenidos y ofrecer a los libreros un catalogo virtual, cuyos
productos pueden llegar al consumidor en el soporte que él elija.
Sin embargo, todavía quedan varios problemas por resolver antes
de que el e-book sea una realidad generalizada.
El director de FGEE, Antonio María de Ánvila, ha denunciado que
en España
la ley de propiedad intelectual aún no se ha adaptado a la
digitalización de contenidos y que en el ámbito fiscal, el
libro
electrónico no tributa como
libro (4 por ciento de IVA), sino como
prestación de un servicio (18 por ciento de IVA).
Ante este panorama en el que todavía no hay seguridad jurídica,
hay problemas fiscales y no está clara la demanda, Ávila considera
que es comprensible que haya editoriales reticentes a realizar una
fuerte inversión para digitalizar
libros.
Para compensar esta carencia,
la FGEE ha puesto en marcha, junto
a la Biblioteca Nacional, el programa Enclave, con el que los
editores podrán hacer más visible su catálogo, y que a partir del 30
de noviembre dará acceso a 1.350 obras digitalizadas sujetas a
derechos de autor.