La casa del futuro se abre con el teléfono móvil

¿Se imagina fichar en el trabajo pasando una tarjeta por la mesa que active inmediatamente las luces y el ordenador? ¿O abrir la puerta de casa con el flash del teléfono móvil? ¿O bajar las persianas y apagar las luces dando una simple orden de voz al teléfono? Pues ya es posible.

A. Lobo 1 de octubre de 2014

De un tiempo a esta parte, el mundo ha dado un paso de gigante en su propia evolución y ha sido gracias a Internet. La red, el gran invento del siglo XX, ha cambiado nuestra forma de comunicarnos, imponiéndose al correo ordinario, a la forma de informase y hasta de consumir ocio.

Según un estudio reciente de The App Date, "la mayoría de los españoles preferimos escribir un mensaje antes que descolgar el teléfono. En concreto, el 96% prefiere usar una app de mensajería en su comunicación cotidiana antes que hacer una llamada". El análisis destaca que el 98,5% de los 23 millones de españoles usuarios activos de aplicaciones opta por Whatsapp para mantenerse en contacto con otras personas.

Además, el informe desvela que "no solo la mayoría prefiere las apps de mensajería para hablar de forma habitual, si no que (...) el 95,3% afirma que las usa a diario y el 38,1% reconoce consultarlas y utilizarlas varias veces por hora". 

Pero la cosa no acaba ahí. La evolución que ha propiciado Internet no hubiera sido posible sin los avances, cada vez mayores, en tecnología. Los teléfonos móviles se han convertido en smart phones y las televisiones en smart tvs. Es lo que se conoce como 'el Internet de las cosas'. Y el último paso lo están dando los hogares, para devenir en smart houses. En menos de lo que imaginamos.

Según los datos de The App Date, en una casa de hoy en día habitada por cuatro personas hay una media de diez objetos conectados. Frente a esto, las previsiones de la consultora Gartner establecen para 2022 (dentro de ocho años) unos 500 objetos inteligentes en una casa familiar típica. En volumen de negocio se traduce en cientos de billones según otra consultora, Jumper.

Para muestra, un botón: la app que más dinero está generando en la actualidad en iPhone y iPad según The App Date es Crestron, una aplicación que permite encender la luz, dar el aire acondicionado... Y a día de hoy ya hay prototipos de mesas que encienden luces y el ordenador con solo pasar una tarjeta, de cerraduras que se abren con el flash del móvil y de casas que pueden ser controladas a través del teléfono, entre otras muchas cosas. Son los hogares del futuro. Y están a la vuelta de la esquina.

LOS HOGARES DE LA DÉCADA QUE VIENE

Sergio Martínez tiene la prueba. Es ingeniero y Project Manager de Lhings, compañía de tecnología que comunica objetos, y ayer presentó en The App Date Madrid la primera mesa conectada, objeto que ha llevado a su compañía a ser premiada por Oracle.

"Hasta ahora nos conectábamos personas, ahora se conectan los objetos", afirma Martínez. Y continúa: "Nuestra propuesta quiere proponer una red social de las cosas".

El Project Manager de Lhings la define como "una plataforma abierta y gratuita, con un planteamiento integrador: cuanto más, mejor". Bajo esta premisa, nació su proyecto estrella: una mesa conectada.

Según Martínez, se trata de un objeto pensado para oficinas y espacios de eco-working. Su 'magia' consiste en activar el ordenador y las luces con solo pasar una tarjeta por un chip. "Pero también podría ser con un comando de voz o con dar una tecla", apunta el ingeniero. La compañía ha invertido dos años en desarrollar el prototipo. 

También Gloria Einsman puede aventurar cómo serán los hogares del futuro. La compañía para la que trabaja, la canaria Lighbee, ha desarrollado un proyecto para poder abrir la puerta directamente con el móvil. Y todo gracias a la tecnología LED. "El LED puede ser un alumbrado inteligente y es más seguro que el bluetooth, porque el canal portador de información es más cerrado, porque no es de frecuencia", afirma Einsman. 

Su funcionamiento requiere una cerradura electrónica y una VLC app para crear la llave. Lo primero que debe hacer el usuario, es asignar una ID o nombre a la llave e introducir el código físico de la cerradura. 

El siguiente paso es asignar una contraseña personalizada a cada llave, que será la que se use para abrir la puerta. Einsmann señala que se pueden crear todas las llaves que se quiera (garaje, casa, trastero...) y editarlas posteriormente. Lo último será seleccionar una llave e introducir el código asignado para abrir la puerta. Para garantizar mayor seguridad, la distancia entre el teléfono (la llave) y la puerta (la cerradura) es mínima. 

Finalmente, quienes ya han levantado una auténtica casa del futuro son un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid. Lo llaman Smart House Living Lab.

Su intención es que la tecnología ayude a una mejor calidad de vida para las personas, aunque los avances que han conseguido beneficiarían principalmente a personas con algún tipo de discapacidad física. En nombre del equipo, Jorge Cancela y Juan Montalba describen la Smart House Living Lab como "una infraestructura de realidad virtual dentro de una casa". 

Para que sea posible, la casa tiene que estar dotada de tecnología domótica. El wifi y un comando por voz hacen el resto: con solo pedirlo, el teléfono podrá apagar las luces o bajar las persianas.

El futuro ya está aquí.