Whisper, Secret, Snapchat... secreto y anonimato en Internet

La última moda en Internet son las redes sociales anónimas; sitios como Whisper o Secret en los que se puede experimentar la liberación de decir cualquier cosa porque, en teoría, nadie sabe quién escribe qué. Otras aplicaciones, como Snapchat o Slingshot, esta última recién creada por Facebook, no son anónimas, pero permiten que los mensajes se autodestruyan. Supuestamente.

Diana García Bujarrabal / Qué.es 20 de junio de 2014

"Creo que mi padre es homosexual. Pero no se lo he dicho a mi madre para que no piense que su vida es una mentira".

Es uno de los mensajes que se pueden encontrar en 'PostSecret', un ejemplo de las redes sociales anónimas que ya causan furor en Estados Unidos y que, poco a poco, se asientan en España.

Tras la eclosión del narcisismo o el exhibicionismo en la red, ahora las tendencias apuntan a todo lo contrario: la gente quiere hablar e interactuar online, pero con el resguardo del anonimato. La liberación que supone poder hablar sin ser identificado ha atraído a cientos de miles de usuarios, por no hablar de lo adictivo que resulta leer secretos ajenos. "Si se usa con cabeza este tipo de aplicaciones puede tener cabida, suponer una liberación, como lanzar un mensaje al mar, poco importa si alguien lo lee o no", observa Wenceslao Miralles, portavoz de ePrivacidad, un despacho jurídico especializado en privacidad e Internet.

"Si alguna vez has tenido algo íntimo que no quisiste compartir en una red social tradicional, simplemente hazlo en Whisper". Es el lema de Whisper, una de las más utilizadas. Otra que llega que llega desde Sillicon Valley dando mucho que hablar es Secret.

La idea en todos los casos es similar: no existen nombres propios ni perfiles de usuarios. Tan solo la posibilidad de lanzar un mensaje o una imagen. Los secretos se pueden comentar entre sí, pero con iconos que son únicos para cada post.

Y, ¿qué publica la gente? Muchas de las historias compartidas se refieren al ámbito personal, como quien ha estado años poniendo los cuernos a su pareja, tiene una fantasía sexual inconfesable o necesita desfogarse en público (pero sin nombres) sobre un compañero de trabajo. Pero otras cuestiones pueden constituir directamente ataques personales directos contra la privacidad de terceras personas o incluso delitos de revelación de secretos. De hecho, se dice que muchos de los usuarios de Secret son trabajadores quemados de Sillicon Valley que desvelan algunas de esas cosas que las tecnológicas se desviven por ocultar...

NO SON TAN ANÓNIMAS COMO PARECEN

Los expertos señalan que hay que tener cuidado con estas redes sociales. Y no solo por lo que se pueda decir de nosotros en un momento dado, sino precisamente por esa sensación de anonimato que, en realidad, no es tal... "Esa sensación de anonimato nos puede hacer bajar la guardia y publicar cualquier cosa... y ¿qué información tienen estas plataformas sobre nosotros?", nos invita a reflexionar Miralles.

Por otra parte señala que estas plataformas son las primeras que son conscientes de las consecuencias que tendría un anonimato real y absoluto... "En realidad queda un registro asociado a un perfil, y éste perfil a un número de teléfono. En España para contratar una línea telefónica hace falta un DNI y eso es constitutivo de prueba".

Se da la contradicción de que, al tratase de aplicaciones que funcionan en el smartphone, los usuarios resultan incluso más fáciles de localizar e identificar que en otras redes tradicionales que no tienen el anonimato como reclamo. "Ante un requerimiento policial Twitter solo te puede dar la IP desde la que ha manejado una cuenta", explica Miralles.

Y es que en sitios como Facebook o Twitter no es tan difícil crearse una identidad falsa. Ahora, de ahí a navegar sin dejar rastro... "Lo que falta con este tipo de herramientas es educación".

MENSAJES QUE SE AUTODESTRUYEN

Otro tipo de aplicaciones que están ahora al alza son las que destruyen las que permiten enviar mensajes que se autodestruyen. El último en sumarse a esta tendencia ha sido el propio Facebook, que esta semana lanzaba 'Slingshot'.

'Slingshot' es una aplicación para compartir fotografías y vídeos. Eso sí, para poder ver el mensaje es preciso enviar primero una reacción, sea con una imagen, vídeo o contestación. Los mensajes se autodestruyen tras ser leídos.

La idea de Facebook no es nueva, viene en realidad a rebufo de otra aplicación que ya resulta muy popular entre los adolescentes: 'Snapchat'. Su uso genera no pocos problemas.... "En del despacho hemos tenido problemas con esta aplicación y su uso por menores para compartir contenido sexual, por ejemplo".

La supuesta volatilidad de los mensajes es un caldo de cultivo idóneo para los casos de 'sexting' o 'bullying' entre los adolescentes, que a menudo comenten muchas irresponsabilidades de manera inconsciente. "En teoría no dejan rastro, pero el receptor siemrpe puede hacer una captura de pantalla o una foto", ejemplifica Miralles.

Una vez más, la cautela y la educación resultan imprescindibles.