Sergio Ibáñez, el judo como forma de vida

Sergio Ibáñez se ató su primer obi de judo por primera vez con ocho años, gracias a una carta de la ONCE. Desde entonces no ha parado de crecer en este deporte y se postula como una de las grandes bazas del equipo español para conseguir su clasificación para la Paralimpiada de Tokio 2020. Vidas Insuperables les cuenta su historia.

Vidas Insuperables 20 de julio de 2018

A sus 19 años, Sergio Ibáñez logró el pasado mes de abril la medalla de plata en la categoría de 60 kg, en la World Cup disputada en Antalya, Turquía. Esto le ha permitido seguir creciendo en el panorama internacional y ha pasado de ser una joven promesa del judo español para con discapacidad visual a ganarse por méritos propios un hueco en la élite mundial.

Sergio padece una discapacidad visual de nacimiento que le afecta al nervio óptico y que le obliga a llevar siempre unas lentillas o unas gafas con cristales especiales. Además, tiene fotofobia desde los ocho años, los conos oculares no hacen su función y es muy sensible a la luz. Sin embargo, esto no le ha impedido triunfar en el mundo del judo.

"Tengo un 78% de discapacidad y además soy fotosensible. Estoy tan acostumbrado a esta discapacidad que no me he sentido nunca limitado, es algo que he tenido desde siempre y con ello he crecido. Es difícil comparar porque no sé lo que ven los demás".

Una carta de la ONCE le cambió la vida

Se afilió a la ONCE cuando tenía ocho años, y al poco tiempo le llegó a casa una carta con los deportes que se impartían. Aunque empezó practicando natación, se dio cuenta pronto de que aquello no era lo suyo, y al año siguiente comenzó con el judo. Se inscribió en octubre, y a los pocos meses, en unos juegos escolares consiguió la medalla de plata. Desde entonces no ha dejado de mejorar y atesorar medallas.

"Elegí el judo desde pequeño y hasta hoy. Desde que empecé entreno y compito con gente que no tiene ninguna discapacidad. Poco a poco me di cuenta de que era uno más y esta discapacidad no fue ningún impedimento para soñar con algo grande", afirma.

Compagina dos tipos de competiciones, paralímpicas y tradicionales. Por un lado compite con personas sin ningún tipo de discapacidad, y por otro con deportistas que sí la tienen. En las competiciones con personas sin discapacidad no hay ninguna adaptación para él, sin embargo, en las que compite con personas con discapacidad visual, se hacen adaptaciones mínimas. La principal es empezar agarrados y que se hagan advertencias de una sanción con la voz.

El principal handicap para Sergio no son sus rivales, sino la luz que haya sobre el tatami. Por eso, cuando empezó a entrenar en el Judo Club Zaragoza, les pidió que adaptasen la luz que había, y aseguró que él se encargaría del resto.

Los valores del deporte

"El judo no es simplemente un deporte, me ha enseñado mucho y me ha inculcado muchos valores. Me ha ayudado a abrirme más en mi entorno y a ser más seguro de mí mismo". El aragonés ha terminado este año un grado medio de deporte y dedica todo su tiempo a entrenar. Comienza la mañana con una sesión de pesas y dedica la tarde a su entrenamiento de judo.

Además de dedicarse al judo, pasa gran parte de su tiempo libre practicando otros deportes. "Me gusta mucho el deporte en general, a veces salgo con mi padre los fines de semana con la bici, a correr con mis amigos, el fútbol o ir a nadar". Aunque no tiene un referente fijo, asegura que admira a muchos de sus compañeros de tatami y a diferentes deportistas a nivel nacional, entre ellos Rafael Nadal y Mireia Belmonte.

De admirador a admirado

Entre sus últimos triunfos, Ibáñez ha vuelto a conseguir el oro revalidando el título de Campeón de España FEDC en la categoría de 60 kg, y ha logrado clasificarse como subcampeón en la categoría de 60 Kg en la Copa del Mundo de Judo, organizada por IBSA en Turquía.

Con ello, sigue sumando triunfos que añadir a su dilatada lista de éxitos, y se coloca como uno de los firmes candidatos al título en el Campeonato del Mundo que se celebrará en Lisboa en noviembre de este año.

"En noviembre tengo el Campeonato del Mundo con el equipo paralímpico en Lisboa y ese es mi próximo objetivo. Aunque si pienso a largo plazo, me gustaría clasificarme en unos juegos paralímpicos, esa es mi ilusión desde el primer día".

Para Sergio nada de esto habría sido posible sin el apoyo de su familia, entrenadores y amigos. "Me gustaría agradecer el haber llegado hasta aquí a mi familia, a mis padres que siempre han estado dándome el 120%, y a todos mis entrenadores y compañeros que han sido como mi segunda familia".

Para concluir, asevera que todo empieza poniéndose una meta. "Lo ideal es empezar con alguien con quien te lleves muy bien y continuar, engancharte a ese deporte que te guste. Cada vez lo necesitas más. Buscas nueva gente y encuentras a personas con las que compartir esa afición. Te das cuenta de que esas barreras que había al principio, cada vez son más pequeñas y tú mismo te empiezas a poner metas más altas".