Ariadna Edo, tenacidad, esfuerzo y positividad

Concentración, trabajo en equipo, voluntad, compañerismo y constancia son algunos de los valores que le ha aportado la natación adaptada a Ariadna Edo. La nadadora, que padece la enfermedad de Stargard desde los ocho años, afronta su vida como si de una competición se tratase, con fortaleza, entusiasmo, energía, y sobre todo, con una sonrisa. Les contamos su historia en Vidas Insuperables.

Vidas Insuperables 6 de junio de 2018

Ariadna Edo, tenacidad, esfuerzo y positividad

Ariadna comenzó en el mundo de la natación con solo tres años, cuando sus padres decidieron apuntarle a nadar en una piscina cercana a su casa. Aunque su intención era simplemente que hiciese deporte, sus monitores vieron desde el primer momento que podía llegar lejos.

El primer paso importante que dio en el mundo deportivo fue empezar a entrenar con el Club Aquàtic Castelló. Aunque empezó poco a poco, fue aumentando su rutina de entrenamiento. "Al principio iba tres días a la semana, al año siguiente iba cuatro, hasta el cuarto y último año en ese club, que fue cuando me lo tomé un poco más en serio y fui a un campeonato de España", explica la joven.

"No hablaba con nadie sobre mi problema de visión"

A los ocho años le detectaron la enfermedad de Stargard, una enfermedad ocular que se caracteriza por una degeneración de la retina. Lejos de cambiar su día a día y de dejar los entrenamientos, Ariadna continuó haciendo su vida como hasta entonces, aunque sin contarle a nadie su problema de visión. "A la legua se veía que no tenía una miopía, por ejemplo cuando iba a clase, pero aun así yo no decía nada".

Tras cuatro años en su primer club, decidió cambiar al Club Natación Castalia Castellón, donde continúa nadando a día de hoy. Un año más tarde, le invitaron a participar en una actividad deportiva que le cambió la vida.

"Me ofrecieron ir un fin de semana a una  actividad en Alicante que tenía que ver con el deporte. Fui porque tenía curiosidad por el deporte y por conocer a más personas con problemas de visión". Poco tiempo después de esta actividad, se afilió a la ONCE y empezó a conocer más sobre el nivel paralímpico.

Comenzó a competir en natación adaptada a los trece años, y continuó sin contar nada sobre su problema de visión. Sin embargo, tras el primer año compitiendo a nivel nacional, su entrenador le animó a contarlo. "No tenía por qué ser un inconveniente para mí y lo mejor era sacarlo a la luz. Fue una de las decisiones más acertadas de mi vida".

Entre risas los problemas son menos problemas

La natación adaptada ayudó a Ariadna a normalizar su vida, y a afrontar con humor su problema de visión. "La gente que lo ve desde fuera quizá no nos entiende, pero entre nosotros estamos constantemente gastandonos bromas, utilizamos muchísimo el humor para superar nuestros problemas a nivel personal".

Ariadna se esfuerza tanto cada vez que nada que incluso en su primer año a nivel adaptado no superó las pruebas de visión para competir a nivel  internacional. "Quise hacerlo tan bien que pensaron que veía más de lo que en realidad veía", bromea. Fue el segundo año cuando lo consiguió y dio el salto a los campeonatos internacionales, siguiendo a su vez con las competiciones de su club.

"Ojalá pueda volver a conseguir una medalla en unos juegos"

En 2016,siendo miembro aun del Proyecto AXA de Promesas Paralímpicas de Natación, consiguió su primera medalla de bronce en los 400 m libres S13 en los Juegos Paralímpicos de Río 2016. Tras ir en cuarta posición durante la prueba, tocó la pared y en los últimos 50 metros luchó por el bronce hasta conseguirlo.

En el último Mundial de Natación Paralímpica de México, Ariadna ganó cuatro medallas en las pruebas de la categoría S13: 200 metros estilos; 400 metros libres; 100 metros mariposa y 100 metros libres. "Iba con las expectativas de conseguir dos medallas y al final conseguí el doble", comenta humildemente.

Su principal objetivo ahora es llegar en plena forma a las olimpiadas de Tokio 2020. "Creo que puedo llegar lo suficientemente preparada, sobre todo a nivel psicológico, algo que considero imprescindible para ganar". Para ello, entrena a diario y se esfuerza cada día en mejorar.

"Mis padres nunca me han sobreprotegido"

La castellonense afirma con rotundidad que nunca le han puesto las cosas más fáciles por contar con una discapacidad. "Nunca me han regalado nada, todo lo que he conseguido ha sido gracias a mi trabajo y esfuerzo". Fuera de la piscina tampoco le han considerado diferente. "Tengo un mellizo y mis padres nos han tratado siempre a los dos por igual. Es como debería ser".

Se apoya en cuatro pilares fundamentales: su familia, sus amigos, su psicóloga y sus entrenadores. En este momento, Ariadna cuenta principalmente con el respaldo de sus entrenadores. "Su papel es fundamental. Tanto mi entrenador del club, como los del CAR de Madrid, son quienes me han formado, me han dado las herramientas para llegar hasta aquí".

La natación adaptada, al igual que muchos otros deportes, cuentan con una escasa visibilidad según la joven. "Hay muchos deportes minoritarios que se desconocen y necesitan una mayor difusión, porque trabajamos muy duro y nos esforzamos mucho para ser reconocidos. Ojala llegue el día en que todos estemos igual valorados".

Para ello, Ariadna cuenta con la ayuda de Proyecto FER - Foment Esportistes amb Reptes-, que  se encarga de fomentar el esfuerzo a través del deporte. Este proyecto busca que los deportistas empadronados en la Comunidad Valenciana consigan los mejores resultados posibles, y se beneficien de una mayor difusión.

De sus referentes deportivos, Teresa Perales y Ricardo Ten, no solo ha aprendido lo mejor en el ámbito deportivo, sino también en el ámbito personal: a ser humilde, a luchar para superar cada obstáculo que le surja en el camino, y a buscarle siempre el lado positivo a los problemas.