Javier Hernández, motivación a 220 pulsaciones por minuto

Doctor Honoris Causa, periodista, contertulio de Estudio Estadio, diploma paralímpico, entrenador de fútbol, escribe con dos dedos de los pies y es uno de los mejores conferenciantes motivacionales de nuestro país. Vidas Insuperables les cuenta la historia, "De los pies a la cabeza", de este polifacético aragonés. "No hay que tener miedo a vivir", asegura.

Vidas Insuperables 4 de mayo de 2018

A sus 38 años, no parece que nada se le vaya a resistir. El hecho de tener una discapacidad del 90 por ciento, carecer de brazos y tener una dismetría en las piernas, sólo le ha servido de acicate para ir superando obstáculos.

Este zaragozano  tiene una vida en la que quedan pocos huecos para lo anodino. Doctor Honoris Causa por el Claustro Doctoral Iberoamericano de México, es periodista (Licenciado por la Universidad Autónoma de Barcelona), ha sido deportista paralímpico (Diploma en natación en Londres 2012), es entrenador y director deportivo de fútbol y es contertulio del mítico Estudio Estadio de Televisión Española.

Javier Hernández Aguirán no para ni un segundo al día. Premio Iguales y Reconocibles de la Fundación RandstadCiudadano Ejemplar de Zaragoza, Premio Valores del Deporte del Gobierno de Aragón, presentador de los últimos Premios Reina Letizia y autor de dos biografías, emana optimismo y vitalidad en cada palabra que pronuncia. Toda una Vida Insuperable.

Javier se ha convertido en uno de los mejores comunicadores emocionales de nuestro país. A sus conferencias, organizadas bajo el paraguas de la Asociación que preside, "De los pies a la cabeza", ya han asistido más de 20.000 personas. En uno de esos pocos huecos que le deja la agenda, atiende a Vidas Insuperables.

"No hay ninguna persona perfecta"

Desde pequeño ha luchado contra los estereotipos y las etiquetas sociales. "Nací con una discapacidad, aunque yo prefiero verlo como una imperfección, porque eso nos iguala a todos. No hay ninguna persona que sea perfecta. Cada uno tenemos unas habilidades que desarrollamos a lo largo de la vida. Por más que llame la atención el cómo, lo importante siempre es el qué. Qué intentamos y qué hacemos. Y saber que no hay caminos que lleven a metas, sino que la meta está en ensayar y completar caminos.".

Javier nunca ha visto ningún reto imposible. "Es mucho más importante intentar algo que conseguirlo. Cuando lo intentamos ya nos estamos mejorando como personas, aunque no logremos lo que pretendemos".

Según él, "lo fundamental es tener muchas llaves en el llavero para poder tener opción de abrir cada vez más puertas. Por eso, la aceptación, que no resignación, es una gran motivación para poder dar la mejor versión de uno mismo".

Esta esencia 'quasi' filosófica es la que ha guiado a lo largo de su devenir a este aragonés polifacético desde su nacimiento. Sus padres, como cualquiera hubiera hecho, buscaron respuestas a las circunstancias con las que nació su hijo.

"Por suerte para mí, casi de inmediato se dieron cuenta de que eso no iba a hacer que me salieran los brazos y dejara de tener una pierna más corta que otra", asegura, precisamente, desde la aceptación.

Y continúa: "Tuve la suerte de que  ya en 1983 había un colegio debajo de mi casa que practicaba la educación inclusiva. Seguro que ir a clase con todos mis compañeros, desde el primer hasta el último día, fue muy importante para la vida de todos, la mía y la de mis compañeros".

Escribir con dos dedos de los pies

Javier nunca se rendía ante nada. Si los demás niños jugaban al fútbol, él también se hacía imprescindible con tesón para los equipos en los que militaba.  Aprendió a escribir y realizar tareas con los pies igual o a mayor ritmo que los demás.

Su velocidad de escritura, 220 pulsaciones por minuto con dos dedos de los pies, y aprendizaje le guiaron para ir superando todas las etapas académicas y vitales al mismo ritmo que sus compañeros. Incluso, entró en la Facultad de Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona (1997-2001) con la nota de corte, no por la cuota destinada a personas con discapacidad.

Mientras se convertía en la tercera persona de Europa en conseguir el carné de conducir B y seguía jugando a su gran pasión, el fútbol, Hernández iba dando pasos en su trayectoria profesional en medios de prestigio como Heraldo de Aragón, Diario AS y, como colaborador comentando partidos de Primera División, Radio Marca. "Creo que mi vocación era vivir el entorno del deporte, más que el periodismo en sí", recuerda.

El sueño paralímpico

En 2008, con 29 años, coincidiendo con los Juegos de Pekín, en plena reflexión introspectiva sobre su futuro como periodista, se plantea la posibilidad de ser deportista paralímpico. "Siempre había  hecho deporte convencional. Consulté a un compañero del Diario As, Quique Iglesias, y tras su consejo decidí intentar ser deportista de élite".

De manera insospechada, asombrosa y sin precedentes, en menos de un ciclo olímpico - 4 años -, y con la treintena de años a sus espaldas,  Javier no sólo hacía de la piscina su elemento de vida, sino que lograba ir a los Juegos de Londres 2012 y marcar un hito en la historia del olimpismo, al obtener un diploma en 50 metros espalda.

"Sólo el hecho de intentarlo hizo que mejorase mi condición física, me dio la oportunidad de vivir por dentro unos Juegos Olímpicos y me permitió vivir la experiencia de ser deportista de élite". Otra llave más en su llavero.

La motivación como esencia de vida

Al regreso de Londres, en plena crisis económica, Javier volvió a reinventarse.  "Quería volver al mundo de la comunicación pero hacerlo aportando mi experiencia y pensé que lo mejor era crear un nuevo modelo de comunicación motivacional", explica.

El éxito de la experiencia - ya ha dado más de 100 conferencias en varios países - le llevó tres años después a dar otro paso más, crear una asociación "De los pies a la cabeza", que también engloba otras acciones como talleres de inteligencia emocional, exposiciones, documentales y eventos ligados a la motivación persona.

"Mirando menos y viendo más"

 "En las conferencias, yo sólo soy la correa de transmisión. No quiero que lo importante sea mi historia, sino las propias personas que asisten, a las que hacemos protagonistas para que den lo mejor de sí mismas, centrándonos en lo que tienen y no en lo que les falta, dedicando más tiempo a la solución que al problema", agrega.

Personas como Yolanda, quien apunta que "me ha ayudado a no ser derrotista", y Fabiana, quien subraya que "Javier es un ejemplo de que las limitaciones existen solo en nuestra cabeza".

"Cada día, mirando menos y viendo más", matiza Jessica de su experiencia en las conferencias, mientras que Jocelyn puntualiza que "Javier es imagen de esfuerzo y superación; una lección para las personas que tenemos alguna discapacidad".

"No hay que tener miedo a vivir"

Una de las propuestas adyacentes de las experiencias emocionales que transmite este aragonés es ver la discapacidad con otra mirada.

"Afortunadamente, pasó la época en la cual a las personas con discapacidad se nos escondía.  Pero, después de andar un gran camino, es hora de que se nos valore por quiénes somos y no por cómo seamos. Empezar a vernos para dejar de mirarnos".

Javier Hernández Aguirán escribe su vida día a día, intentando siempre aspirar a su máximo e intentando alcanzarlo. "No hay que tener miedo a vivir, ni a equivocarse", concluye.