En medio de un duro temporal en Líbano, 16 refugiados (incluidos cuatro niños) se congelaron hasta la muerte

Solamente en el mes de enero, el aumento de la violencia en Irak, Libia, el Estado de Palestina, Siria y Yemen se ha llevado las vidas de al menos 83 niños.

Arturo San Román 5 de febrero de 2018

Durante este oscuro mes de enero, los conflictos y la violencia en Oriente Medio y África del Norte han tenido una vez más un impacto devastador sobre los niños. Han sido asesinados en conflictos prolongados, en ataques suicidas o han muerto congelados mientras huían de zonas de guerra.

Es sencillamente inaceptable que los niños sigan siendo asesinados y resultando heridos cada día.

Solamente en el mes de enero, el aumento de la violencia en Irak, Libia, el Estado de Palestina, Siria y Yemen se ha llevado las vidas de al menos 83 niños.

Estos niños han pagado el precio más alto por guerras de las que no son responsables en absoluto. Son niños. ¡Niños! Sus vidas han sido interrumpidas, sus familias han quedado rotas y sumidas en el dolor para siempre.

La intensificación de la lucha en Siria ha matado a 59 niños en las últimas cuatro semanas, cuando el conflicto está a punto de entrar en su octavo año.

En Yemen, Naciones Unidas ha verificado el asesinato de 16 niños en ataques en todo el país. UNICEF está recibiendo información sobre niños que mueren y resultan heridos cada día a medida que la lucha aumenta en el país.

En Benghazi, en el este de Libia, un ataque suicida se llevó la vida de tres niños. Otros tres murieron mientras jugaban cerca de artefactos sin explotar, y un cuarto niño permanece en estado crítico tras la explosión.

En el casco Viejo de Mosul, un niño murió en una trampa explosiva en una vivienda. Otro fue disparado en un pueblo cerca de Ramallah, en el Estado de Palestina.

En medio de un duro temporal en Líbano, 16 refugiados (incluidos cuatro niños) se congelaron hasta la muerte mientras huían de la guerra en Siria. Muchos más niños fueron hospitalizados por congelación.

No son cientos, no son miles, hay millones de niños en Oriente Medio y África del Norte a los que se roba su infancia, que son mutilados de por vida, traumatizados, arrestados y detenidos, explotados, a los que no se permite ir a la escuela ni acceder a los servicios sanitarios más básicos; a los que se niega, incluso, el derecho fundamental a jugar.

¡Seguimos fallando de manera colectiva para parar la guerra sobre los niños!

No tenemos excusa. No tenemos razones para aceptar esta "nueva normalidad".

Los niños podrán ser silenciados. ¡Pero sus voces seguirán siendo escuchadas! Su mensaje es nuestro mensaje:

La protección de los niños es primordial bajo cualquier circunstancia, según las leyes de la guerra.

Incumplir esa ley es uno de los crímenes más atroces y pone en riesgo el futuro, no solo para los niños".