85 millones de niños necesitan urgentemente ayuda humanitaria en todo el mundo

El mundo se está convirtiendo en un lugar más peligroso para muchos niños. Casi uno de cada cuatro niños vive actualmente en un país afectado por un conflicto o un desastre. Para demasiados de esos niños, el día a día es una pesadilla.

Arturo San Román 30 de enero de 2018

85 millones de niños necesitan urgentemente ayuda humanitaria en todo el mundo
Niños refugiados.

UNICEF ha lanzado hoy su informe Acción Humanitaria para la Infancia 2018, en el que hace un llamamiento por valor de 3.600 millones de dólares (2.920 millones de euros) para proporcionar asistencia humanitaria vital a 48 millones de niños que viven en 51 países en situación de emergencia.

El mundo se está convirtiendo en un lugar más peligroso para muchos niños. Casi uno de cada cuatro niños vive actualmente en un país afectado por un conflicto o un desastre. Para demasiados de esos niños, el día a día es una pesadilla.

"Los niños que viven en contextos de emergencia son nuestra prioridad. Su infancia ha sido golpeada por conflictos o desastres naturales, su sufrimiento es inimaginable y no vamos a dejarlos solos", afirma Javier Martos, director ejecutivo de UNICEF Comité Español. "Vamos a seguir trabajando sin descanso para que cada niño, esté donde esté, pueda continuar yendo a la escuela, tenga acceso a agua y a atención médica y esté protegido".

En todo el mundo, los conflictos violentos están llevando las necesidades humanitarias a niveles críticos, y los niños son especialmente vulnerables. Conflictos que perduran desde hace años -como los de Irak, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Siria y Yemen, entre otros- continúan complicándose y trayendo nuevas oleadas de violencia, desplazamientos y alteración de las vidas de los niños.

Niños como Abuk Garang, de Sudán del Sur, que reconoce que "solo comemos por la noche. Por la mañana no podemos cocinar, porque tenemos que hacer un largo camino para recoger agua". O Luc, de 12 años, que como muchos niños de su país, República Democrática del Congo, fue reclutado por un grupo armado del que logró escapar tras sufrir multitud de abusos. "Me dieron un cuchillo y una estaca para luchar", recuerda. O Adel, de 12 años, que asegura que "la vida era perfecta hasta que, un día, estalló el conflicto" en su país, Yemen. "Mi ciudad está destruida y la mayor parte de mis amigos han sido asesinados".

Las partes involucradas en conflictos están mostrando una indiferencia flagrante por las vidas de los niños, que no solo están siendo blanco de ataques directos, sino que se les están negando servicios básicos porque las escuelas, los hospitales y las infraestructuras civiles están dañadas o destruidas. Aproximadamente el 84% (3.015 millones de dólares, es decir, 2.446 millones de euros) del llamamiento de 2018 es para trabajar en países afectados por crisis humanitarias derivadas de la violencia y el conflicto.

"Los niños no pueden esperar a que las guerras terminen cuando hay crisis que amenazan su supervivencia inmediata y su futuro a largo plazo en proporciones catastróficas", afirma el director de programas de emergencia de UNICEF, Manuel Fontaine. "Los niños son los más vulnerables cuando los conflictos o los desastres causan el colapso de servicios esenciales como la atención sanitaria, el agua y el saneamiento. Si la comunidad internacional no toma medidas urgentes para proteger y proporcionar asistencia vital a estos niños, se enfrentan a un futuro cada vez más oscuro".

El informe Acción Humanitaria para la Infancia establece un llamamiento por valor de 3.600 millones de dólares para proporcionar acceso a agua segura, nutrición, educación, salud y protección a los niños de 51 países.

Entre ellos están los niños rohingya, que debido a la intensificación de la violencia en el estado de Rakhine, en Myanmar, se han visto forzados a huir a Bangladesh. Como ha explicado la jefa de operaciones de UNICEF en Bangladesh, Sara Bordas, durante la presentación del informe en Madrid, "los rohingya son una población discriminada y maltratada durante mucho tiempo, y si no ayudamos ahora a estos niños nos arriesgamos a que cientos de miles de ellos queden sin esperanza de futuro y en riesgo de radicalización. Cada vez hay más crisis en el mundo, pero nuestro trabajo es asegurar que no se pierdan generaciones enteras de niños".

Durante la conexión con el campo de refugiados rohingya de Kutupalong, en Cox's Bazar (Bangladesh), varios niños han contado su experiencia. Un niño ha explicado cómo asesinaron a sus padres delante de él. Esa violencia le obligó a cruzar la frontera de Myanmar a Bangladesh con sus tíos. Los niños han enseñado las flores que estaba pintando, símbolo del futuro de paz que esperan los niños rohingya.

La mayor partida del llamamiento de UNICEF de este año es para los niños y familias atrapados en el conflicto en Siria. UNICEF pide casi 1.300 millones de dólares para dar apoyo a 6,9 millones de niños que están tanto dentro del país como refugiados en los países vecinos.

El representante de UNICEF en Siria, Fran Equiza, ha intervenido en el lanzamiento del HAC en Madrid para acercar la situación de los niños de Siria tras casi siete años de guerra. "Siria era un país con unos sistemas educativo y sanitario modélicos. A punto de entrar en el octavo año de conflicto, he visto niños desplazados, algunos malnutridos, sin poder acceder a la escuela... Los niños sirios solo quieren tener una infancia normal y poder acceder a una educación que les permita tener un futuro digno. Cuando les preguntas qué necesitan, piden educación".

La propagación de enfermedades transmitidas a través del agua es una de las grandes amenazas para los niños que viven en crisis. Los ataques a las infraestructuras de agua y saneamiento -que son tácticas de asedio que impiden el acceso a agua potable- y los desplazamientos forzosos en las zonas sin infraestructuras de agua y saneamiento dejan a los niños y sus familias en riesgo de depender de agua contaminada y saneamiento inseguro.

Como agencia humanitaria que lidera la respuesta de agua, saneamiento e higiene durante las emergencias, UNICEF proporciona más de la mitad de los servicios de emergencia de este ámbito en las crisis humanitarias de todo el mundo.

"117 millones de personas carecen de acceso a agua potable, y en muchos países afectados por conflictos mueren más niños debido a enfermedades causadas por agua sucia y un saneamiento pobre que por la violencia directa", explica Fontaine. "Sin acceso a agua y saneamiento los niños enferman, y a menudo no pueden recibir tratamiento porque los hospitales y los centros de salud no están en funcionamiento o están saturados. La amenaza es mayor porque millones de niños se enfrentan a niveles de desnutrición que ponen en riesgo su vida, lo cual les hace más susceptibles a las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera. Esto crea un círculo vicioso de desnutrición y enfermedad".

UNICEF va a trabajar durante 2018 con sus aliados y con el apoyo de los donantes, con el objetivo de:


-Proporcionar acceso a agua segura a 35,7 millones de personas.

-Llevar educación básica formal e informal a 8,9 millones de niños.

-Inmunizar a 10 millones de niños contra el sarampión.

-Proporcionar apoyo psicosocial a más de 3,9 millones de niños.

-Tratar a 4,2 millones de niños contra la desnutrición severa aguda.

En los diez primeros meses de 2017, se consiguieron estos logros con el apoyo de UNICEF:

-29,9 millones de personas con acceso a agua segura.

-13,6 millones de niños vacunados contra el sarampión.

-5,5 millones de niños accedieron a algún tipo de educación.

-2,5 millones de niños recibieron tratamiento para la desnutrición severa aguda.

-2,8 millones de niños recibieron apoyo psicosocial.

En 2017 UNICEF Comité Español recaudó 5,5 millones de euros para emergencias, algo que no habría sido posible sin la generosa aportación y solidaridad de la sociedad española, cuyo compromiso con los niños en emergencias siempre está presente.