OPINIÓN | Patético circo

Columna de Arturo San Román, director de la edición impresa QUÉ!. Incluida en el número 1753.

Arturo San Román 26 de enero de 2018

OPINIÓN | Patético circo
Foto: Twitter.

La dignidad de la persona está por encima de cualquier consideración política, religiosa o cualquier otra. Lo ocurrido en Copenhague a Puigdemont, mientras tomaba un café, es inadmisible y repudiable. Pero igual de inadmisible y repudiable es que la dignidad de la mitad de los ciudadanos catalanes se vea cada día atacada por el mero hecho de pensar diferente, que las instituciones catalanas, aquellas que representan a todos, sean usadas de forma indigna como herramientas para retorcer la legalidad, y ponerlas al servicio de una amplia minoría. E igual de inadmisible es la negación de la dignidad de los representantes políticos que defienden el estado de Derecho. Porque no existen diferentes "dignidades"; existe "la dignidad del ser humano", un derecho a ser respetado más allá de sus particularidades y condiciones. 

Y cuando una opción política no mayoritaria (47,5% de los votos en las últimas elecciones) impone, fuera de la legalidad, su visión política de la realidad al resto de sus conciudadanos, está atentando manifiestamente contra la dignidad de cada uno de ellos. Dignidad sí, pero para todos. 

De todas formas un político con la experiencia de "escapismo" que tiene Puigdemont, cómo se ha dejado llevar al límite de besar una bandera que aunque diga lo contrario, le produce alergia. Y mientras el patético circo de siete pistas que ha montado el independentismo sigue su función, la pregunta es: ¿quién se está preocupando de dar soluciones a los problemas reales de los catalanes?