Los cinco grandes retos para la infancia en el mundo en 2018

Save the Children está atendiendo a más de 230.000 rohingyas en los campos de Cox's Bazaar, Bangladesh, proporcionándoles refugio, distribuyendo alimentos, provisiones médicas y dando tratamiento para la desnutrición. La ONG pide a la comunidad internacional que intensifique todos sus esfuerzos para poner fin a este conflicto y llevar a los autores de estos crímenes ante la justicia.

Arturo San Román 28 de diciembre de 2017

Uno de cada cuatro niños en el mundo, unos 500 millones en total, viven en países afectados por crisis humanitarias, como guerras, desastres naturales o epidemias. Con el 2017 a punto de terminar, Save the Children recuerda cinco de los grandes retos a los que se enfrenta la infancia este próximo año.

La crisis rohingya

La de los rohingya es la crisis que ha generado mayor número de refugiados en menor tiempo desde el genocidio ruandés en 1994. Tras el repunte de la violencia en Myanmar el pasado mes de agosto contra este colectivo musulmán minoritario, 680.000 refugiados han llegado a Bangladesh intentando salvar su vida, de ellos 385.000 son niños y niñas, que se suman a los 250.000 que ya habían huido en crisis anteriores.

Los refugiados a los que atiende Save the Children en terreno hablan de niños víctimas de graves ataques sexuales, secuestrados, asesinados o mutilados indiscriminadamente. Un niño de 12 años nos contó: "Los militares prendieron fuego a nuestra casa. Comenzaron a matar gente con machetes y huimos para evitar que nos mataran también. Por el camino nos acercamos a un pozo para beber agua y vi unos 50 cuerpos flotando. Jamás podré olvidar todo lo que he visto".

Save the Children está atendiendo a más de 230.000 rohingyas en los campos de Cox's Bazaar, Bangladesh, proporcionándoles refugio, distribuyendo alimentos, provisiones médicas y dando tratamiento para la desnutrición. La ONG pide a la comunidad internacional que intensifique todos sus esfuerzos para poner fin a este conflicto y llevar a los autores de estos crímenes ante la justicia.

El séptimo año de la guerra en Siria

A punto de cumplirse siete años del comienzo de la guerra, más de cinco millones de niños necesitan ayuda en Siria, de ellos, casi dos no pueden ir a la escuela. La incertidumbre de vivir cada día sin saber si será el último se está cobrando un peaje psicológico enorme en los niños, sobre todo para los tres millones que solo conocen la guerra y han crecido con miedo constante. De los niños que permanecen dentro del país, una cuarta parte corre el riesgo de sufrir trastornos mentales severos.

La situación más dramática la viven los menores que siguen atrapados en las zonas sitiadas, como la de Ghouta oriental, a las afueras de Damasco. La comida y las medicinas se están terminando y las bajas temperaturas del invierno están empeorando aún más la situación. "Cada día hay niños que se desmayan en clase por la desnutrición. Con la bajada de las temperaturas no solo habrá muertes por falta de alimento sino también por frío", cuenta uno de los profesores de la zona.

Save the Children lleva desde el inicio de la guerra pidiendo a todas las partes que pongan fin a los ataques a hospitales y escuelas, que dejen entrar la ayuda humanitaria a todas las zonas donde se necesita y que acuerden un alto el fuego que ponga fin a la violencia en el país.

Europa ha dado la espalda a los niños migrantes y refugiados

Durante el año pasado más de 100.000 niños y niñas lle­garon a Europa huyendo de la violencia y la pobreza extrema, de los cuales más de un tercio eran menores no acompañados o separados de sus familias. Pero llegar a nuestro continente no es garantía de una vida mejor.

Desde que el año pasado la Unión Europea cerrara sus fronteras a través del acuerdo sellado con Turquía, unos 60.000 refugiados han quedado atrapados en Grecia, de ellos 20.000 son niños y al menos 2.400 están solos. En los centros de recepción del país heleno los niños viven en condiciones parecidas a las de una cárcel, esperando las decisiones sobre sus solicitudes de asilo, en muchos casos durante más de un año. Save the Children ha presenciado intentos de suicidio y autolesiones de niños de tan solo nueve años en los centros griegos. Los problemas mentales son comunes entre los niños migrantes y refugiados en Europa. En Suecia, el pasado mes de febrero siete niños refugiados intentaron suicidarse, tres de ellos lo consiguieron.

Los niños que intentan seguir con su viaje y cruzar las fronteras en los Balcanes Occidentales son frecuentemente víctimas de devoluciones en caliente por parte del personal de fronteras, lo que les obliga a buscar formas clandestinas de cruzar, mucho más peligrosas, y les deja en manos de las mafias.

La Comisión Europea y los Estados Miembros han manifestado su compromiso con la protección de los menores refugiados y migrantes, pero si siguen en marcha las políticas fronterizas que obligan a los niños a pasar largos periodos de tiempo en centros de detención o intentando cruzar a otros países acompañados de las mafias y que les devuelven a sus países sin ninguna seguridad, este compromiso no tendrá ningún efecto.

La crisis alimentaria en Cuerno de África

El pasado mes de febrero, Naciones Unidas lanzó la voz de alarma en la zona del Cuerno de África, donde la sequía y los conflictos provocaron una crisis que llevó a una situación límite de falta de agua y alimentos a 20 millones de personas en toda la región, muchos de ellos niños.

Uno de los estados más afectados, Sudán del Sur, sigue viviendo una situación extrema casi un año después de que se declarara la hambruna en el país. La guerra civil que estalló a finales de 2013 ha provocado que dos millones de personas abandonen el país, de las que más de la mitad son niños, y está impidiendo el acceso de la ayuda humanitaria en algunas zonas. Ante la amenaza de una nueva hambruna, los niños que no han podido huir se enfrentan además al riesgo de sufrir graves ataques, ser reclutados por grupos militares o ser explotados sexual y laboralmente.

Save the Children ha pedido a las partes que aumenten esfuerzos para alcanzar un acuerdo de paz y permitan el acceso de las organizaciones humanitarias a todo el país. La ONG hace además un llamamiento a los donantes para aumentar los fondos porque si la situación no cambia, más de un millón de niños sufrirán desnutrición el año que viene y unos 300.000 podrían morir de hambre.

El conflicto en Yemen

Hoy en día seis de cada 10 niños mueren en Yemen antes de cumplir los cinco años como consecuencia de la violencia, el hambre o enfermedades prevenibles como el cólera.

Desde el 26 de marzo de 2015, la situación en Yemen, que ya ha sido calificado como el país más pobre de Oriente Medio, ha empeorado hasta convertirse en una pesadilla donde los niños no tienen absolutamente nada que comer y sus casas y colegios son bombardeados.

Más de 1.000 días después de que la coalición liderada por los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí comenzara a bombardear y combatir en Yemen, la comunidad internacional sigue mirando para otro lado. El acceso de la ayuda humanitaria ha sido severamente restringido y el número de niños muertos este año puede llegar a los 50.000.