378.000 niños rohingya se enfrentan a las bajas temperaturas del invierno sin ropa de abrigo ni mantas

A medida que las temperaturas invernales continúan cayendo, crece el temor de que los niños, que ya están debilitados por la desnutrición, puedan sufrir otras enfermedades como infecciones de las vías respiratorias.

Arturo San Román 20 de diciembre de 2017

Con la llegada del invierno los niños rohingya que se encuentran en los campamentos y asentamientos improvisados en Bangladesh necesitan de forma urgente ropa de abrigo y mantas para protegerse de las bajas temperaturas, según advierte Save the Children.

Los meses de enero y febrero son lo más fríos en Bangladesh, sobre todo al caer la noche, cuando más bajan las temperaturas. Sin embargo, en los campamentos es común ver a niños descalzos, con ropa de algodón, pantalones cortos y camisetas. La mayoría duermen en el suelo dentro de estructuras de bambú con plásticos y mantas muy finas por encima para protegerles del frío de la noche.

A medida que las temperaturas invernales continúan cayendo, crece el temor de que los niños, que ya están debilitados por la desnutrición, puedan sufrir otras enfermedades como infecciones de las vías respiratorias.

Khaleda, una niña de 11 años que vive con su familia de once miembros en el campamento de Balukhali, explica a Save the Children: "Es muy difícil dormir porque hace mucho frío por la noche. No tenemos más opción que tirarnos en un colchón en el suelo y solo tenemos cuatro mantas. Tenemos tos y fiebre por culpa del frío". Para Save the Children, el objetivo es llegar a los niños y mujeres más vulnerables. "Vamos a entregar provisiones de invierno a personas con enfermedades crónicas, con discapacidad, familias con mujeres embarazadas, bebés y familias con personas mayores", explica Bishnu Prasad Gotame, portavoz de Save the Children en Bangladesh.

 Desde finales de agosto, 655.000 rohingyas han huido de la violencia extrema en el estado de Rakhine, al norte de Myanmar, hacia Bangladesh. De los que huyeron, se estima que 378.000 son niños y niñas, y uno de cada cuatro menores de cinco años sufre desnutrición aguda.

"Estamos en temporada de invierno y las temperaturas nocturnas pueden bajar hasta los 10 grados. Pese a que esta temperatura puede ser considerada leve en otras regiones del mundo, la falta de ropa de abrigo y las débiles estructuras de los refugios dificultan las condiciones de vida de las personas en los campamentos, especialmente la de los niños", alerta Maria Tsolka, portavoz de Save the Children en el distrito bangladesí de Cox's Bazar, donde se asienta el mayor campamento de refugiados rohingya. "Muchos de los niños tienen un sistema inmune ya debilitado y eso les hace ser más vulnerables ante enfermedades como infecciones de las vías respiratorias altas. Nos preocupan los niños que se ven obligados a dormir en el suelo", concluye Tsolka.