Oxfam propone a los Gobiernos cinco medidas para acabar con la evasión y la elusión fiscal

El nuevo informe de Oxfam "Cómo acabar con los escándalos fiscales" analiza por qué las reformas del sistema fiscal internacional han fracasado hasta el momento

Arturo San Román 8 de noviembre de 2017

Tras los Paradise Papers, Oxfam (Oxfam Intermón en España) plantea cinco medidas que los Gobiernos deben adoptar con efecto inmediato para que las grandes empresas y las personas más ricas no sigan utilizando los paraísos fiscales para pagar lo menos posible. La evasión y elusión han alcanzado dimensiones descomunales. Pero son los países en desarrollo los que se llevan la peor parte, perdiendo más de 170.000 millones de dólares al año de ingresos fiscales por estos montajes.

El nuevo informe de Oxfam "Cómo acabar con los escándalos fiscales" analiza por qué las reformas del sistema fiscal internacional han fracasado hasta el momento. La realidad es que, según nuevas estimaciones del economista Gabriel Zucman, las grandes corporaciones están declarando aproximadamente el 45% de sus beneficios en paraísos fiscales.

La evasión y elusión fiscal alimentan una crisis de desigualdad en la que tan solo ocho hombres poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial. Cuando las grandes empresas y las grandes fortunas eluden sus responsabilidades fiscales es la ciudadanía, y especialmente las personas más pobres, quien paga las consecuencias, ya que los Gobiernos acaban compensando este déficit con el aumento de la carga fiscal sobre ellas o el recorte del gasto público en servicios básicos como la educación, la sanidad o la cooperación al desarrollo.

La evasión y elusión fiscal de las empresas afecta proporcionalmente con mayor intensidad a los países en desarrollo, ya que dependen dos veces más de los ingresos que generan los impuestos sobre los beneficios empresariales que en el caso de las economías avanzadas. De los 170.000 millones de dólares que los países en desarrollo dejan de recaudar cada año, 100.000 millones se deben a la evasión y elusión fiscal de las grandes empresas. Esta cantidad sería más que suficiente para proporcionar educación a los 124 millones de niños y niñas que están actualmente sin escolarizar, y para costear la atención sanitaria que podría salvar la vida de seis millones de niños.

En el caso de España, Zucman estima que algo más del 50% de los beneficios de las grandes empresas españolas se generan en paraísos fiscales. A partir de datos del Ministerio de Economía, Oxfam Intermón ha podido calcular que la inversión que sale desde nuestro país hacia paraísos fiscales se ha multiplicado por 4 tan sólo en el último año. "No hay tiempo para la inacción", dice Susana Ruiz, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam, "y el Gobierno tiene la responsabilidad de activar aquellas medidas que sin esperar al compromiso internacional pueden suponer un gran paso para poner coto a estas prácticas abusivas en nuestro país".

Es urgente impulsar en nuestro país una ley contra la evasión y elusión fiscal, así como apoyar las reformas más ambiciosas que están ahora en agenda en el marco europeo y global. De manera inmediata, debe abrirse una investigación sobre las personas y empresas que aparecen en los Paradise Papers para evitar que queden impunes, así como en otros escándalos recientes, como los Papeles de Panamá. También es vital que todos los partidos políticos presentes en el arco parlamentario, se pongan de acuerdo para activar la subcomisión de lucha contra el fraude y los paraísos fiscales en el Congreso, una iniciativa que lleva tiempo paralizada.

"Los Papeles de Panamá hicieron reaccionar a los políticos, pero los Paradise Papers demuestran que todavía les queda mucho por hacer", señala Ruiz. "Las personas más ricas y las grandes empresas como Apple y Nike, con el apoyo y la complicidad de los paraísos fiscales y de proveedores de servicios offshore como Appleby, siempre irán un paso por delante a menos que los Gobiernos pongan en marcha una reforma integral del sistema fiscal internacional"

"Acabar con los escándalos fiscales no resultará sencillo, y es posible sólo si hay voluntad política. Las cinco medidas propuestas por Oxfam muestran cómo los Gobiernos pueden poner fin a estos escándalos si anteponen los intereses de la mayoría de la ciudadanía a las exigencias de los súper ricos y las grandes empresas.

Estas son las cinco medidas que Oxfam propone a los Gobiernos para que acaben con los escándalos fiscales:

1. Elaborar una lista negra mundial de paraísos fiscales siguiendo criterios objetivos y sin interferencias políticas, que vaya acompañada de contramedidas adecuadas, incluyendo sanciones y medidas que desincentiven su uso.

2. Incrementar la transparencia en la información financiera asegurando que todas las multinacionales publiquen informes financieros para cada país donde realicen actividad económica.

3. Acabar con la opacidad fiscal tras la que se ocultan los súper ricos estableciendo un registro público y centralizado de los titulares reales y últimos de sociedades, incluidas las empresas pantalla, cuentas bancarias, trusts, fundaciones, propiedades, etc.

4. Reequilibrar los acuerdos fiscales garantizando que no erosionan las bases impositivas de los países en desarrollo.

5. Crear un organismo fiscal mundial que incluya a todos los países en igualdad de condiciones para acordar una nueva generación de reformas fiscales que conduzca a diseñar sistemas tributarios que respondan al interés de todas las personas.

Notas a los editores:

Gabriel Zucman calcula que las multinacionales trasladan artificialmente cerca del 45% de sus beneficios totales a paraísos fiscales: http://gabriel-zucman.eu/files/TWZ2017.pdf

De los 170.000 millones de dólares al año de pérdidas fiscales que sufren los países en desarrollo 70.000 millones se deben a la evasión y elusión de los súper ricos (http://gabriel-zucman.eu/hidden-wealth/), y 100.000 millones a las prácticas de las grandes empresas a través de paraísos fiscales (http://unctad.org/en/PublicationsLibrary/wir2016_en.pdf).

Hay en el mundo 124 millones de niños y niñas sin escolarizar (http://uis.unesco.org/). El déficit interno de financiación para lograr la educación universal en países de ingresos bajos y medianos-bajos es de 39.000 millones de dólares al año.

. A su vez, bastarían 32.000 millones de dólares para financiar servicios de asistencia que permitirían salvar la vida de seis millones de niños y niñas cada año.