Save the Children pide el fin del castigo físico en los colegios de Afganistán después de la muerte de un estudiante

"Es desgarrador que sucedan casos como este. El colegio es un lugar donde los niños deberían estar seguros y protegidos, sin temer por sus vidas", explica Onno van Manen, director de Save the Children en Afganistán

Arturo San Román 7 de noviembre de 2017

Save the Children exige al Gobierno afgano que aplique adecuadamente la prohibición de los castigos corporales en los colegios tras conocerse la muerte de un estudiante de secundaria tras sufrir este tipo de violencia. El incidente tuvo lugar en la provincia de Balk, en el norte de Afganistán.

"Es desgarrador que sucedan casos como este. El colegio es un lugar donde los niños deberían estar seguros y protegidos, sin temer por sus vidas", explica Onno van Manen, director de Save the Children en Afganistán.

Save the Children alerta de que pese a que la ley afgana ya ha prohibido el castigo físico de los niños en la escuela, los problemas persisten en su aplicación.

"La muerte de este niño es un ejemplo extremo de lo que puede suceder cuando se permite que el castigo corporal continúe a pesar de que la ley diga lo contrario. Tristemente, sabemos que esta situación no es un hecho aislado. La violencia como forma de castigo es muy común en muchas escuelas y hogares en Afganistán y debe detenerse", declara Onno Van Manen.

"No se puede tolerar la violencia en la escuela de ninguna manera y Save the Children insta al Gobierno afgano a trabajar junto con todas las partes implicadas para poner fin al castigo corporal", señala Onno van Manen.

"Es importante que el Ministerio de Educación garantice que las escuelas afganas sean un lugar seguro para todos los niños y trabaje con profesores y padres para evitar el uso de cualquier forma de violencia física. La violencia no solo causa daño físico y emocional a un niño, sino que también puede afectar a su bienestar y desarrollo a largo plazo", añade Onno van Manen.

En agosto de este año, Save the Children publicó un estudio que revela los alarmantes niveles de violencia, abuso y abandono que aún sufren los niños en Afganistán.

Este estudio analizó las actitudes hacia la violencia y las prácticas dañinas contra los niños en cinco provincias de Afganistán, incluida una encuesta a casi 1.100 niños, padres, cuidadores y trabajadores de protección infantil.

Los resultados de este estudio revelaban que:
9 de cada 10 niños encuestados habían experimentado alguna forma de violencia
El 40 por ciento dijo que habían recibido patadas, el 21 por ciento que habían intentado ser estrangulados y el 15 por ciento que habían sido quemados, humillados o marcados de alguna forma.
Más de 4 de cada 10 adultos encuestados estuvieron de acuerdo en que los niños deben ser castigados físicamente para poder ser criados o educados adecuadamente

"El estudio mostró que los niños afganos están expuestos a altos niveles de violencia desde una edad muy temprana, lo que no solo obstaculiza su desarrollo físico y emocional, sino que también aumenta la probabilidad de que usen la violencia cuando sean adultos", alerta Onno van Manen.

"Es un círculo vicioso que causa un daño tremendo a los niños en todo el país, muchos de ellos ya viven en un contexto desafiante y a menudo inseguro. Los niños deben ser apoyados y protegidos por sus familias, comunidades y maestros para que puedan disfrutar de una infancia segura y feliz", concluye Onno van Manen.