Ladrillo versus biodiversidad

El buque Esperanza de Greenpeace inicia un tour por el sureste de España y publica el informe "Protección a toda costa" para analizar cuáles son las zonas más y menos urbanizadas del litoral y las que corren peligro futuro

Durante dos décadas hemos ido destruyendo una superficie diaria de costa equivalente a ocho campos de fútbol

@arturosanromanf 29 de junio de 2017

Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en nuestro país, la destrucción generada por el negocio de la construcción se ha cebado especialmente con el litoral. 

Casi la mitad de la población española vive en la costa, lo que está reduciendo su biodiversidad rápidamente. La huella de las infraestructuras irracionales, la contaminación por vertidos, plásticos, ruido... y las consecuencias del cambio climático son algunos de los principales problemas que enfrenta nuestro hábitat costero, todo ello sobre el caldo de cultivo de una falta efectiva de protección medioambiental.

Para alertar sobre esta situación, Greenpeace pone en marcha la campaña "Protección a toda costa" para recorrer parte del Mediterráneo y, entre otras cosas,:

- Exigir protección para toda la costa del país aún no construida

- Pedir la gestión efectiva de las zonas protegidas para limitar las actividades humanas

- Exigir el cumplimento de las leyes para eliminar aquellas infraestructuras o edificios ilegales que se construyeron al calor de la burbuja inmobiliaria

- Poner en valor la costa frente a los impactos reales del cambio climático

- Promover la protección de las aguas internacionales, como las del valioso mar de Alborán, en el marco de Naciones Unidas. (El 10 de julio comienza en Nueva York la ronda de negociaciones para el Tratado de Protección de los Océanos)

Cuatro años después de nuestro último informe "Destrucción a toda costa", volvemos a analizar la situación del litoral en el informe "Protección a toda costa", una demanda directa a las autoridades para que protejan nuestras aguas y los terrenos aún sin construir y para que desmantelen y recuperen las zonas que albergan construcciones ya declaradas oficialmente ilegales, ante el afloramiento de numerosos proyectos urbanísticos que recuerdan al pasado. 

El informe analiza, igualmente, algunos de los principales "elefantes blancos" de toda la costa española: construcciones desproporcionadas en su coste que finalmente han resultado infrautilizadas o, directamente, abandonadas.

Greenpeace se embarcará en su buque internacional Esperanza con el fin de recorrer, entre el 8 y el 17 de julio, la costa del sudeste español (entre Málaga y Murcia), donde ya existen tramos con una construcción cercana al 80%.