Rifar un piso no es un juego de niños

La complejidad de los trámites legales y su elevado coste económico hacen que sortear un piso sea una misión imposible para el particular.

Raquel Alcolea Díaz 11 de junio de 2009

Rifar un piso no es un juego de niños
Hay una buena noticia y otra mala. La buena es que sí se puede sortear legalmente una vivienda. La mala, es que el proceso legal es tan complejo y los gastos tan desorbitados que no es una opción aconsejable para los que no consigan vender su casa o no puedan pagar la hipoteca.   

Cuatro bufetes -Legálitas, iAbogado, Affirma A&C y DeLey- desvelan cómo formalizar la rifa de un piso. Todos coinciden en que la cuantía de los gastos y la complejidad de los trámites no compensan al organizador.

UNA NORMATIVA ESTRICTA
Define bien las bases. Deposítalas en la entidad pública Loterías y Apuestas del Estado. Según Javier Muñoz, director de iAbogado, debes indicar fecha de inicio y final de rifa, datos del sorteo (ante notario), forma y lugar de publicación de resultados, número de papeletas, precio de participaciones y descripción del proceso de venta, entre otros datos.

Solicita autorización. Cada Comunidad Autónoma tiene su propia normativa. No puedes rifar un piso sin autorización administrativa, según revelan en Legálitas. Debe pedirse 15 días antes del inicio del sorteo en la Consejería de Hacienda. Para que sea concedida, no sólo hay que presentar la documentación del sorteo, sino también abonar unas tasas específicas, según dicen en DeLey.   

Calcula los gastos. Una vez autorizada la rifa tendrás que pagar unas tasas especiales. El importe de éstas es el 15% del valor de todos los boletos emitidos, dicen en Affirma Abogados & Consultores. Se pagará al Estado o a la CCAA, en función de si el ámbito de la rifa es nacional o autonómico. También hay que incluir una tasación oficial del piso y los gastos del notario, recuerdan en iAbogado.

Premio de ida y vuelta. El organizador de la rifa debe efectuar un ingreso a cuenta del IRPF por importe del 18% del valor de la casa, explican en iAbogado. Al año siguiente, el ganador tributará por el premio. "El valor de un premio en especie se obtiene sumando lo que vale mas el ingreso a cuenta, menos el ingreso a cuenta repercutido (pagado por el ganador)", dicen en Affirma.

CARAMELO ENVENENADO
Hasta al premiado le toca pagar. El 'agraciado' abonará a Hacienda el 50% del coste del premio. "Es un incremento patrimonial que debe declararse en el IRPF", explica Mª Ángeles Rodríguez, directora general de DeLey.

Los riesgos que se asumen son altos. Si el piso está hipotecado, el ganador tendrá que asumir la deuda, dicen en Legálitas. Además, como señalan en iAbogado, deberá conseguir la conformidad del banco acreedor para celebrar el sorteo.