Ruidos, obras, suciedad, olores, incumplimiento de horarios... Cada vez aguantamos menos algunas prácticas molestas de nuestros vecinos, ¡y con toda la razón! Opina: Y a tí, ¿qué te molesta de tu vecino?
Qué.es 15 de marzo de 2010
El taconeo constante, mover los muebles o hacer fiestas a deshora, poner la televisión o la música demasiado alta o incluso encender electrodomésticos ruidosos como la lavadora o el lavavajillas a altas horas de la noche son algunas de las prácticas que pueden ser molestas en una comunidad de vecinos. Y no sólo eso. Cuando este tipo de actividades o ruidos son habituales o incluso recurrentes pueden llegar a provocar trastornos en la salud como malestar, estrés, insomnio, irritabilidad, pérdida de atención, cambios de humor o dificultades en la comunicación, según explica Ignacio Sáenz de Cosculluela, presidente de la Plataforma Estatal de Asociaciones Contra el Ruido y las Actividades Molestas (Peacram).
Por eso desde Peacram insisten en que las actividades molestas provocadas por los propios vecinos de la comunidad deben ser denunciadas por las personas que las sufren. "La gente se equivoca pensando que estas molestias tienen que ver con la educación y el respeto entre las personas. Hay que insistir en que no tienen la obligación legal de soportarlas, sino todo lo contrario, pues todos estos comportamientos están regulados en las ordenanzas municipales, o en la propia Ley de Propiedad Horizontal", argumentan.
CÓMO ACTUAR
Lo cierto es que muchas personas tienen claro lo que tienen que hacer cuando los ruidos o las molestias provienen de la calle o de bares y locales cercanos, pero no sucede lo mismo cuando lo que nos molesta proviene de alguno de los vecinos de nuestra comunidad. El procedimiento es sencillo, tal como señalan en Peacram, pues lo primero que hay que hacer es probar que existe un ruido que se sitúa por encima de lo permitido. Según recoge la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, existe un nivel de decibelios máximo para las actividades diurnas y otro para las actividades nocturnas. Como ejemplo, cabe destacar que a partir de las diez de la noche no deberíamos soportar en un dormitorio un nivel de ruido superior a los 25 decibelios. Así, si la molestia se produce por volúmenes de radios o televisiones o fiestas, debería solicitarse la medición correspondiente o bien a la policía local, o bien a un técnico privado.
En cuanto al procedimiento, lo más natural sería contactar con la persona que está provocando las molestias instándole que deje de practicar esta actividad. Si éste no da una respuesta satisfactoria, es importante contactar con el presidente de la comunidad, que abrirá el procedimiento que recogen los estatutos en estos casos. En el caso de que éste no se implique en el caso, tal como se recoge entre sus obligaciones como presidente de la comunidad, deberás iniciar un procedimiento judicial. La figura del mediador o los arbitrajes de consumo o de las distintas asociaciones de consumidores o de vecinos son cada vez más útiles en este tipo de cuestiones. En definitiva, los expertos insisten en que aguantemos estoicamente "por una cuestión de educación" las prácticas que nos resulten molestas de nuestros vecinos, sino que reclamemos siempre que se conviertan en algo habitual.
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