Aitana y Ana Guerra: "Si siguiésemos cantando juntas no terminaríamos bien"

Sensatas y honestas, Ana y Aitana se mantienen al margen de la vorágine que envuelve cada uno de sus movimientos. Hablamos con ellas.

Javier Navarro 12 de abril de 2018

No dejan de cosechar logros. Apenas han pasado dos meses de su paso por OT y ya acumulan varios discos de oro, 18 millones de reproducciones en Spotify o 5'1 de visualizaciones en el videoclip de Lo malo, estrenado hace una semana. Con sus discos de debut en pleno proceso de creación, Aitana y Ana Guerra miran al futuro con tanta ambición como honestidad

¿Qué es para vosotras el éxito?

Ana Guerra: Despertarme cada mañana pudiendo dedicarme a la música al nivel que sea.

Aitana: Pudiendo dedicarte a la vida viviendo de ella, claro. No nos gusta mucho la palabra éxito. Es demasiado subjetiva. Para mi es, simplemente, ser feliz con lo que hago sin necesidad de estar en lo más alto.

Sin embargo, la gente no lo percibe así y si desaparecéis de la gran pantalla podéis pasar a un segundo plano. ¿Sois conscientes?

AG: Nos tiene que dar igual lo que la gente piense de nosotras. Nos lo decía Beatriz Luengo cuando vino a la academia. Mucha gente le decía que no hacía casi nada en el mundo de la música y en realidad tiene mucho éxito en Latinoamérica.

¿Dónde os veis dentro de cinco años, fuera de la influencia del fenómeno OT?

A: Me imagino a cada una haciendo su propio disco y tendiendo a su propio estilo. Espero llegar a la gente por mi música y mi manera de ser. Se que igual que ahora no será, pero me imagino todo girando alrededor de la música.

¿Os disgusta haber entrado en el mundo de la música como celebrities y no como artistas?

AG: Yo soy cantante, no famosa.

A: Bueno, de mi sí que se está hablando más allá de la música y es algo que me da rabia. Aun así, hemos estado en un programa en el que hemos contado nuestra vida personal y estás muy expuesto. Es normal o entiendo que me pregunten por mi vida, pero no me gusta. Ahora queremos sacar a la luz nuestra carrera y no creo que importe con quién estoy o dejo de estar. Da rabia, pero cambiará si nosotros hacemos que cambie. Yo conté mucho de mi vida dentro y a lo mejor me equivoqué.

¿Tenéis miedo a que se os estereotipe en base a lo que hicisteis en la Academia?

AG: No. De hecho creo que irán de la mano con las cosas que hemos mostrado en el programa.

A: Claro. Yo en OT quise demostrar diferentes cosas, pero ya he encontrado lo que quiero hacer, que es el pop que demostré en Issues, por ejemplo. Lo que no me gustaría es que me asocien con algo que yo no siento. Se me notaría mucho si canto algo con lo que no me identifico, la verdad.

OT es un concurso de intérpretes, no de creadores: ¿es una virtud o un defecto?

AG: OT es un formato donde te intentas encontrar probando muchos estilos. Si tuviésemos que componer en cada estilo que nos gustaría probar, saldría bastante mal. Además, también nos dan la opción de improvisar y hacer la canción nuestra o experimentar.

Lo que es una virtud es que habéis conseguido viralizar entre los jóvenes temas desconocidos como La Bikina. ¿Cómo se ha conseguido esto?

AG: Coincidieron varias cosas. Desde que lo conocía y lo cogí con mucho cariño hasta que yo estaba empezando a despegar. Fue la primera vez en la que canté de mi y me abrí. La verdad gana a la gente y llamarte "altanera, preciosa y orgullosa" como mujer era algo que necesitaba la sociedad.

Lo malo siembra dudas respecto a vuestro futuro: ¿os rendiríais a las nuevas tendencias para llegar a las masas?

AG: En realidad, son más armas. Imagínate que eres cirujano y aparecen nuevos y mejores instrumentos para operar. ¿Los utilizarías, no? Aquí pasa igual. Habrá sonidos nuevos y saber reinventarte es parte del posible éxito de un artista. La clave está en llevar tu mensaje y tus ideales, por ejemplo, a un ritmo de reggaeton.

Parece que a España le daría pena que Aitana War se quedase solo en Lo malo. ¿Os veis juntas en un futuro?

A: Somos muy diferentes y a la larga nuestra relación no terminaría bien.

AG: Cada una intentaría llevar el dúo a su propio terreno y eso no sería bueno. De todas formas, siempre nos quedará Lo malo.