Swan Fyahbwoy: "Debemos saber la responsabilidad que tenemos con el oyente"

El rapero madrileño presenta F.Y.A.H.(autoeditado, 2018). A sus 38 años, Swan confiesa estar a caballo entre la nueva y la vieja escuela. Maduro y ecléctico, ha sido capaz de confeccionar un disco de abanico amplio y sonido variado.

Javier Navarro 6 de abril de 2018

Swan Fyahbwoy: "Debemos saber la responsabilidad que tenemos con el oyente"
Foto: QUÉ!

P: En F.Y.A.H. vemos caras muy distintas e incluso desconocidas. ¿Cambio a conciencia?

R: Quiero mantener el Swan de siempre, pero hay temas, como Cadenas de oro, que me han permitido experimentar y hacer cosas que no suelo. Le hemos dado un sonido que creemos que
va a llegar a más personas, pero sin perder el mensaje y la crítica social de siempre.

P: Justo en ese tema el mensaje es muy distinto al que suelen dar los artistas de tu género. ¿Gesto de madurez?

R: Aunque sí que es verdad que dentro de esta escena siempre se pide el vacile callejero, generalmente si tengo que escribir un tema para transmitir, busco estas cosas. Estoy cerca de los 40 y veo el mundo de otra manera. Ahora me afectan más las injusticias que vivimos día a día en Europa.

P: ¿Quién se está pasando de injusto?

R: La política siempre ha sido un problema. Estuviese quien estuviese. La gente es demasiado influenciable y tiene muy poco espíritu crítico. Se creen fácilmente lo que les dicen y eso es algo que tiene que cambiar a través de la educación, que debe estar separada de la religión.

P: ¿Hay demasiado machito en el rap?

R: Sí, pero en los países latinos es donde menos. Creo que los artistas que consiguen llegar a mucha gente deberían aprovechar para dar un mensaje positivo a la gente joven. Está bien que demuestres que has sobrevivido a mil mierdas, pero si llegas a mucha gente te conviertes casi en educador. Debes ayudar a los que te escuchan a hacer cosas positivas, no a que se conviertan en pequeños hijos de puta.

P: ¿Hemos dado pasos atrás con el tras en este aspecto?

R: Al final todas las tendencias vuelven. Lo que creo que pasa con el tras es muy extraño. Hemos mezclado el mensaje del punk, con el rap más gangster y ostentoso, con el sonido del dancehall, el drum&bass y el reggaeton. Esta música tiene temazos, pero la mayoría me aburre. No creo que dure muchos años.

P: Allá por 2009 fuiste nueva escuela. ¿Qué eres ahora?

R: Ahora soy escuela media tendiendo a la vieja (risas). De todas formas, los chavales que revientan la escena en España hacen rap del de toda la vida. Mira a Natos & Waor. Aquí lo que funciona es el cuatro por cuatro, aunque ahora sea más alegre y menos oscuro. El rap no va a morir nunca; el trap es una moda.

P: De todas formas, ¿qué pereza las etiquetas, no?

R: Son una mierda. ¿Por qué crees que saqué Vatos como mi primer single del disco? Era trap. Luego vino un reggae. Luego un dancehall crudo. Ha sido una manera de decir "dejad de poner etiquetas", "dejad de decir que un artista se vende a una u otra tendencia".

P: Algo que sí se critica y que tu mantienes es el tema de las drogas en la letra. ¿Cambiará?

R: No. Para mi es una pequeña lucha porque parece que incito a los jóvenes y no es así. Contra lo que yo lucho es contra la hipocresía y la estafa de farmacéuticas que nos engañan. Con el cannabis hay una vía de salvación en enfermedades como el cáncer o el glaucoma.

P: ¿Ni echas en falta que sea menos explícito?

R: Es difícil. Hay gente que entiende una canción y gente que se va a lo obvio. Me ha pasado con temas como Peleando con Dios, donde a lo que canto es al amor. Son metáforas que muy poca gente lo entiende. A veces necesitas hacer una canción con un mensaje extremadamente explícito para que funcione. La gente utiliza la música para desfogarse y olvidarse de todo.

P: El año que viene cumple diez años Innadiflames (2009), tu álbum debut. ¿Habrá reedición?

R: Se podría mirar. Nunca me lo han propuesto, pero me has dado una buena idea. Además, me gustaría reeditar ese disco con un sonido moderno.