OPINIÓN | Mad Cool o la delgada linea entre intriga y pesadez

El festival sigue generando dudas entorno a los nombres que ocuparán su cartel. Tras confirmar a Nine Inch Nails, la incógnita ha crecido exponencialmente. ¿Hasta dónde son capaces de alargar la broma?

Javier Navarro 21 de noviembre de 2017

La primera vez tiene gracia. De hecho, la expectación y el carácter novedoso de la iniciativa provoca que la gente entre al trapo. Intentan adivinar; juegan a ser gurús y fantasean con que las coordenadas facilitadas coincidan con el lugar de residencia, fundación o reunión de su grupo favorito.

La segunda vez puede que sea la mejor. El hype crece; los brujos y brujas aparecen como setas y la ilusión -o desilusión, depende- crece al conocerse el nombre del elegidos y ver que has acertado.

La tercera, ocurre algo similar. Y la cuarta. E incluso la quinta. Pero la sexta vez, puede que sea algo excesivo.

Imagínate lo que puede llegar a ocurrir cuando esta metodología retorcida y agobiante se prolonga en el tiempo, dándole incluso una vuelta más a la rosca y entrando en un bucle que no sabes cuando va a terminar.

Las coordenadas / jeroglíficos / adivinanzas publicadas por la organización de Mad Cool horas antes de anunciar sus confirmaciones, está empezando a terminar con mi paciencia.

Mi punto de inflexión tuvo lugar ayer. Tras confirmar a Nine Inch Nails, un misterioso 00.0000, 00.0000 simulaba unas nuevas coordenadas que, en realidad, apuntaban a la nada. Una nada literal que hoy se ha traducido en el anuncio de lanzamiento de los primeros abonos que, al parecer, contarán con un precio moderado y económico que superará los 140 euros a partir del próximo 5 de diciembre.

La gota que colmó mi vaso llegó hoy. Tras el anuncio del lanzamiento, un nuevo formato de acertijo nos sorprendía y, de nuevo, desquiciaba. Había números, pero no alcanzo a saber si formaban un nuevo punto de coordenadas. ¿Será un código postal? ¿Será un código promocional? ¿Será una matrícula? ¿Una cuenta del banco? De hecho, ¿será otra mofa?

Por mi parte, puestos de nuevo a adivinar, aporto: ¿será el principio o el final del número de teléfono de Eddie Vedder?

Ahora sí, he abierto el cajón de mierda. La gente pide a Pearl Jam. La cantidad de opciones que compartidas en redes durante estos días ha contado con el grupo de Seattle como protagonista en un alto porcentaje y eso sembró la ilusión.

La broma empieza a ser pesada e incluso puede que sea boomerang. Ayer se filtró un posible show propio de la formación estadounidense en Barcelona y eso devaluaría su participación en el cartel madrileño.

La espera, además de agónica, carece de sentido e invita a la pregunta. Más allá de quién será el cabeza de cartel me pregunto, ¿qué pasaría si no fuese Pearl Jam?