Dinero: "Los festivales se están cargando los conciertos en salas"

Hablamos con Sean Marholm, cantante de Dinero, antes del concierto en Joy Eslava de mañana. Sean interpreta una versión acústica de Omega, canción incluida en su último trabajo, alrededor del cual gira toda la entrevista.

Javier Navarro 20 de abril de 2017

Dinero en Qué!: "Los festivales se están cargando los conciertos en salas"

Si hay algo bueno dentro del panorama alternativo es esa amalgama de géneros y mixturas que lo componen. Voces, ritmos y sonidos nunca están reñidos, creándose así productos dispares y, cuanto menos, originales.

Es el caso de Dinero, el grupo creado hace ya diez años por Ekain Elorza, Sean Marholm que busca consagrarse dentro del panorama nacional con un disco más luminoso, aperturista y ganador. Cero (2017, Warner Music) recoge y reúne todo lo bueno de esta década de trabajo, marcando un punto de inflexión entre lo amateur y lo profesional.

Versátiles y distintos, consiguieron hacer saltar a todo el Sansan Festival para convencerle de que mañana viernes deberán pasar por la madrileña sala Joy Eslava. Por ahí pasa el futuro más inmediato del grupo. Esa será una de las plazas donde deberán defender su trabajo, salir airados y demostrar que, tras tres años de inactividad, han vuelto para quedarse.

Tres discos en dos años, tres años de parón y ahora, Cero. ¿Qué significa este ritmo tan poco regular?

Tuvimos un arranque muy fuerte gracias a un primer single que se llamo En invierno y tuvo una gran acogida, a pesar de que le quisimos dejar fuera del primer disco. Tras eso la trayectoria fue una vorágine.

El camino de cualquier banda es duro y nosotros tuvimos la suerte de arrancar muy fuerte. Lo que nos ha costado es mantenernos estables después de ese subidón inicial. Lo hemos conseguido gracias a nuestros directos y a ofrecer algo a nivel energético que en España no es muy habitual. Somos una banda que gusta más en directo que en disco, aunque normalmente pasa lo contrario.

Ha habido cambios y por eso hemos tardado casi tres años en sacar un nuevo disco. El bajista original, Rubi, no aguantó la presión y atravesamos una época oscura. Poco después de sacar DNR (2014, Warner Music) revisamos la dirección de la banda y todas lo que está fuera de hacer canciones. Ahí fue cuando decidimos hacer un disco que fuese un paso adelante en nuestra carrera; algo que nadie pudiese cuestionar. Cerramos una etapa con los primeros discos, salimos del trío y crecemos.

¿Donde encontrasteis la fuerza para seguir con la marcha de Rubi tras publicar DNR?

El poder aguantar las cosas malas es por vocación. Hace poco nos preguntaron que como aguantábamos diez años; Ekain y yo coincidimos en que no nos imaginamos haciendo otra cosa. Hemos hecho muchos sacrificios a nivel personal, familiar o de pareja por este. Cosas que otra persona no estaría dispuesta a hacer.

Seguir viviendo esos momentos de composición a las cuatro de la mañana intentando no despertar a mi hermana, vivirlos a día de hoy con esa ilusión es lo que hace que sea capaz de aguantar todas las cosas duras que tiene la música. Esa sensación -que la puede vivir cualquiera- es la que hace de la música el mejor hobby del mundo y el peor trabajo también.

Imagino que también habrá pequeños detalles que ayuden a seguir viviendo la música con esa pasión...

Por supuesto. Recuerdo perfectamente cuando pudimos telonear a los Foo Fighters en Barcelona o a Franz Ferdinand. Esos son los premios que te da el tener una banda. Quizá otro de los grandes lujos haya sido poder grabar este disco sin ningún tipo de limitación económica y luego, también, lo más reconfortante son algunas cartas, circunstancias o mensajes que llegan de los seguidores y te devuelven alguna canción que has hecho sobre una historia y te la devuelven con otra historia mucho más grande.

Hay una canción en el primer disco que se llamaba El fin del mundo sobre la que recibimos una carta. Era de un padre y un hijo. Tenía un dibujo donde salían en un concierto nuestro y explicaban que la mamá del niño había muerto de cáncer hace poco y que la canción les daba la vida y siempre la escuchaban para animarse.

¿Se transmite en todos los géneros musicales el mismo sentimiento?

No, aunque puede ser igual de importante. En el punk o en discos nuestros como DNR, que es más oscuro, conecta de una forma distinta con un sentimiento distinto. Es como la película de Inside Out, donde existen varios sentimientos personificados. Cada género o cada tipo de canción conecta de una forma distinta con la persona. Conectar con la rabia puede ser igual de intenso que conectar con el amor o el dolor.

De todas formas, creo que la música está hecha para celebrar, no para protestar.

¿Qué se celebra con Cero (2017, Warner Music)?

Tras pasar una época oscura y de casi tirar la toalla, se celebra algo más de luminosidad. Aunque el sonido sea más cavernoso y espacial, las letras cuentan con un matiz más luminoso. Yo estoy celebrando la salud de la banda, que ha aprendido a aceptar lo que hace y lo que es; cual es nuestra posición y hasta donde podemos llegar.

¿En qué se parece y en qué se diferencia Cero a esa etapa previa de tres discos?

Una vez terminado el disco creo que inconscientemente hay una primera parte que muestra más todas nuestras nuevas vertientes y al final se recupera y se resume todo lo anterior. Al principio rompemos con todo lo anterior e iniciamos una nueva etapa y luego volvemos al guitarreo y las letras directas. Hay una conciliación entre ambas partes.

Precisamente la magia de un LP está en ese viaje y esa variedad, ¿no?

Se está fomentando el formato EP de cara a los festivales y las nuevas bandas y a la hora de consumir la música la gente no invierte más de 20 / 30 segundos por canción. Un disco debería de ser un obra completa en la cual el orden, la posición y la letra de cada canción tuviese su sentido dentro de un marco completo.

Lo primero que llama la atención del disco es el título, que precisamente parece querer romper con todo lo anterior, como dices. ¿Era una necesidad?

Sí, la teníamos, aunque el título ha sido lo último que hemos hecho. Ibamos a llamarlo Año cero, como la primera canción, que es la que mejor representa esto. Por separarlo un poco y con vistas a la edición en vinilo decidimos dejarlo tan solo en Cero.

Me hablabas antes del cambio en la forma de consumir música y ahora del vinilo. Me estás invitando a preguntarte por el futuro de la industria. ¿Cómo lo ves tú?

Las plataformas digitales, por ejemplo, aportan una buena posibilidad de difusión. Hace tiempo que los artistas sabemos que no vamos a ganar dinero de vender discos y por ello estas plataformas solo hacen que tu música la pueda escuchar cualquier oyente de calidad y luego pueda pagar por ir a un concierto.

Pienso que el semi auge del vinilo de nuevo lo que está creando es que la obra de un artista, el disco, se convierta en una pieza de coleccionista, pasando a formar más parte del merchandising. Quieren algo más artístico y más bonito. Vamos camino de que las bandas solo saquen vinilo y digital, desapareciendo el CD.

Nosotros tenemos claro que queremos sacar el vinilo. Le hemos apretado las tuercas a Warner todo lo posible y nos han dicho que sí. Tenía que haber llegado para el Record Store Day, pero no va a ser posible.

¿Cuándo lo tendremos entonces disponible?

Mmm... A mi me gustaría que saliese de aquí a un mes o mes y medio, pero probablemente no saldrá hasta después del verano.

Decíais también que el artista gana dinero en los conciertos. Acabamos de verte defender uno de vuestros temas solo con una guitarra. ¿Veremos este formato en un directo de Dinero?

Es poco probable a menos que se grabe algo específico. A no ser que se haga un Unplugged como los que se hacían en MTV y que se adapten los temas, no creo. Lleva mucho trabajo, aunque es algo que me gustaría porque hay canciones que cuando se tocan en acústico ganan otra dimensión.

Es más probable que si nos establecemos y nos asentamos habrá momentos dentro de los conciertos donde yo mismo salga con la acústica, pero no conciertos enteros.

Y el fenómeno festival, ¿cómo os está afectando? Tengo la sensación de que igual que os dan, os quitan...

Me dijeron una vez que si prefería un concierto en sala o en festival. Son cosas distintas. Es como acostarte con alguien una noche o hacerlo con tu pareja. Los festivales se están cargando los conciertos en las salas y los conciertos por y para fans en pos de ocho balas que deben convencer a gente que está ahí de rebote. Las salas se llenan menos por esto y es ahí donde realmente ofrecemos nuestra mejor versión.

¿Os quita gente del concierto de mañana?

No, porque fuimos a matar y convencer de que tenían que venir. Hemos convencido a mucha gente para que venga a este concierto. No hay nadie que no vaya a venir mañana porque nos ha visto en un festival. Tenemos que hacer ver que el show en sala es el show completo, que no tiene nada que ver ni lo sustituye.

¿En qué se diferenciarán el del Sansan y el de Joy Eslava?

Obviamente en el setlist. Vamos a centrarnos más en el nuevo disco, cosa que no hicimos en el festival. Vamos a recuperar canciones de todos los discos, acercándonos a la hora y cuarenta minutos para ofrecer algo completo. Va a ser la primera vez que sonaran varias canciones en formato cuarteto, mejoradas y más grandes y sobre todo que el espectáculo de luces y de escenografía será mucho mayor.