Rulo en Siroco: "Este concierto ha sido mi pequeño Everest"

Rulo ha afrontado el primero de los tres conciertos de la semana en solitario. Los ciento cincuenta asistentes de Siroco han sido testigos de la versión más intima, cercana y cruda de su repertorio.

Javier Navarro 21 de marzo de 2017

Exclusivo. Íntimo. Cercano. Como si tocase desde el sofá de casa, Raúl Gutierrez, Rulo, recibió anoche en Siroco a ciento cincuenta personas que pudieron presenciar un espectáculo único debido a la ausencia de sus músicos.

Guitarra en mano, sustituida con cuentagotas por el piano y acompañada con armónica en Por verte sonreír y Por morder tus labios, Rulo llevó su repertorio a su versión más primitiva, a la crudeza musical y la intimidad, exprimiendo al máximo el valor sentimental y emotivo de sus letras.

Fue una experiencia inolvidable y casi exclusiva. Los grandes formatos impiden estas versiones e incluso las repelen. Hay música que esta hecha para sonar en grandes recintos y otras que no.

Descalzo y cómodo, Rulo lucía feliz. Ha diseñado un calendario hecho a medida para esta semana, quitándose peso y responsabilidad con el paso de los días. "Este era el concierto que más nervioso me ponía", nos reconoce añadiendo que "después de veinte años cantando, lo que más me excita es lo que no he hecho nunca, como esto".

Se declara fan de los formatos pequeños, del mirar a los ojos de la gente y sentir la intensidad. Fue la sencillez la causante de esa intimidad, de ese constante cruce de miradas que permite el conocer a alguien sin apenas compartir ni una sola palabra. 

Lejos de la timidez, es con estos escenarios de sala desde donde más detalles se consiguen transmitir, permitiendo bajar los ritmos en beneficio de canciones reflexivas como La reina del barrio, de ritmos lentos y mensaje demoledor.

Él mismo calificó el concierto como su pequeño Everest. El no haber defendido nunca un repertorio así en solitario dota a la gesta de un valor añadido.

Consiguió pasar la primera pantalla del juego. Consiguió aprobar con nota el primero de los retos. Ahora le toca ampliar el formato, vestir las canciones de algo diferente y hacer gala una vez más de la versatilidad de su música.

Siroco da paso a Galileo. Pasamos de cien a quinientos asistentes. "El trabajo ya está hecho", dice Rulo al hablar de lo costoso que ha sido "vestir su música con un traje diferente" para esta ocasión.

El espectáculo "perderá intimismo y ganará musicalidad al contar con tres grandes músicos", confiesa prometiendo mantener ese carácter único que rodea a los tres conciertos.

Pasamos de un templo de la música madrileña a otro. El lugar no ha sido elegido de forma aleatoria. De entre todas las salas que tiene la capital, esta es su favorita.

El cartel de sold out vuelve a estar colgado.

Contamos las horas.

Os lo contaré aquí.

[REPERTORIO] MadridObjetos perdidosMe gustaMi cenicientaTu alambreBalada despertadorNo sePor tíNoviembreDivididosLa florLa reina del barrioPor verte sonreírHeridas del Rock'n'RollPor morder tus labiosLa cabecita loca y 32 escaleras.