La mujer artista, secundaria para la industria musical

Ticketea publica un informe que ilustra sobre la posición secundaria que ocupa la mujer en el mundo de la música. Entre otros datos, afirman que tan solo 1 de cada 10 grupos cuentan con una mujer como líder. Maryan Frutos -cantante de Kuve-, Road Ramos y Laura Insausti -cantante de Dry Martina- hablan sobre la situación.

Javier Navarro 8 de marzo de 2017

Día tras día hablamos del feminismo, de la igualdad entre hombres y mujeres como algo necesario de forma inmediata.

Comunicadores y artistas sirven como altavoz a esas ideas de paridad entre géneros. La música, en su versión más social, hace la función de medio y mensaje para difundir y concienciar a las masas de que el cambio debe llevarse a cabo pero, más allá de la teoría, ¿cumple la industria musical en la práctica con estas tesis?

Resolviendo esta duda, la plataforma de venta de entradas online Ticketea publicaba ayer un informe que analizaba los 250 conciertos con más entradas vendidas durante el último año, sacando conclusiones que no dejan a nadie indiferente.

Según su análisis, tan solo 58 de esos 250 conciertos contaban con algún componente del grupo que fuese mujer, reduciéndose el número a 25 si esa componente es, además, la líder de la banda.

El 77% de los conciertos con más entradas vendidas omiten a la mujer artista, siendo este dato incrementado si hablamos de festivales, donde tan solo el 15.4% de los grupos cuenta con representación femenina.

Como informa Ticketea, el dato choca frontalmente con el interés de la mujer por la música, ya que el 55% de los compradores de esta compañía hasta el mes pasado han sido mujeres.

El sector musical cuenta con una enorme riqueza a nivel nacional independientemente del género. Mujeres como Eva Amaral, Nita de Fuel Fandango, Anni B Sweet o el grupo Hinds en su totalidad son ejemplos de éxito y calidad. Miles de personas acuden semanalmente a sus conciertos, pero rara vez protagonizan o encabezan los carteles de un festival.

Ana Isabel Cordobés, compañera del blog musical El Perfil de la Tostada, muestra en uno de sus reportajes como serían los festivales nacionales si tan solo tocasen las mujeres incluidas en el cartel.

De forma gráfica y acertada, Cordobés borró los nombres de grupos masculinos en su totalidad y, para sorpresa de todos, los carteles quedaron casi desiertos. Los grupos femeninos, en visible inferioridad, ocupaban así las últimas casillas del cartel con caligrafía notablemente más pequeña.

"Es raro ver a una compañera en un festival", nos dice Maryan Frutos, cantante y líder de Kuve. "Además de estar en inferioridad, contamos con un papel menos importante. En los festivales cuesta asimilar que una mujer lidere un grupo", comenta añadiendo que en varias ocasiones los encargados de montaje se han dirigido a sus compañeros en vez de hacerlo a ella, que es la verdadera encargada de esos temas.

Su figura está infravalorada. La industria no las visualiza como una figura de fortaleza capaz de liderar un grupo y, en caso de que lo hagan, se cuestiona el camino por el cual han llegado.

"Al ver a una cantante líder la gente se pregunta qué habrá tenido que hacer para llegar hasta ahí", indica Laura, cantante de Dry Martina. "Este es un problema social que sufrimos incluso las mujeres en ocasiones", sigue diciendo al hablar de programación o normalización de este fenómeno en la sociedad.

Incluso Maryan ha pasado por este tipo de juicios. Su trabajo ha sido infravalorado en varias ocasiones, siendo asociado su éxito al de su hermano Sean -cantante de Second- de forma injusta y desacertada. "Hay gente que dice que estoy aquí por mi hermano, pero eso no es cierto. Llegué después, sí, pero por una cuestión de edad", afirma de forma casi anecdótica.

La artista, mucho más que físico

Laura, que actualmente vive en Israel por motivos familiares y asegura que allí la situación es más grave, apunta también a la estética y el físico de la mujer artista como uno de los problemas a resolver. "¿Por qué recibo comentarios sobre mis vestidos en Facebook y un hombre no?", se pregunta indicando el peso que tiene la estética y la presencia de cara a la sociedad. "¿Por qué una mujer no puede tener pelos en la axila?", se pregunta esta vez Road Ramos, más crítica en este aspecto que Laura.

Road, de nombre Rocío, afirma que en más de una ocasión "he cantado a gente que me daba la espalda por cuestiones físicas". "Me han insultado, me han llamado gorda" dice con impotencia, "pero también he encontrado gente maravillosa que realmente valora el trabajo" añade al hablar de Pua Music, su actual oficina de management.

Polifacética y con experiencia como técnica y productora, Rocío dice que la representación femenina es todavía menor en las labores que hay detrás del grupo. "He producido el primer disco de El Kanka, por ejemplo, y a veces no creen que lo haya hecho", afirma. Todas las entrevistadas coinciden en que faltan backliners, técnicos de luz o sonido e incluso gente de escenarios que sean mujer.

Es ahí, en la puesta en escena, donde quizá sufren más las mujeres. Tildadas en muchas ocasiones de fragilidad y ternura, son víctimas habituales de la estereotipación, siendo normalmente apartadas de labores de montaje, por ejemplo.

Eventos criticados e iniciativas modalicas

Numerosas plataformas u organizaciones han contado con quejas debido a la falta de presencia femenina encima del escenario. El festival Azkena Rock, de La Rioja, fue criticado incluso por grupos políticos debido a la escasa presencia de mujeres en su cartel, pero este problema también se traslada al exterior. Grandes festivales como Glastonbury "caen en un mal concepto de apoyo a la artista femenina", como dice Road, al crear un escenario exclusivo para mujeres. "¿Qué forma de apoyo a la artista es apartarles del escenario principal?", vuelve a preguntar recurriendo a la ironía.

A pesar de estos datos y hechos, poco a poco se avanza en este sector. El pasado año nació la Asociación de Mujeres en la Industria Musical, encargada de defender los derechos del colectivo, y constantemente nacen plataformas que tratan de reivindicar el papel de la mujer en el mundo de la cultura. Destacamos 'Somos Invisibles, Somos Madrid', evento que se realizará en el madrileño barrio de Tetuán entre el 8 y el 11 de marzo para reivindicar la figura de la mujer en la cultura nacional.

El progreso es lento; el proceso, casi desalentador. La lucha y la transmisión de valores justos y equitativos debe de ser diaria, traspasando el Día Internacional de la Mujer e impregnando los 364 días que completan el calendario.

Hombres y mujeres deben apoyarse para conseguir un futuro laboral más justo para las generaciones actuales y, sobre todo, para las generaciones futuras. "No me cansaré de luchar por nuestros derechos", dice Road. "Antes de mi hubo una serie de personas que no se cansaron de luchar para que yo pueda votar a día de hoy".