Vetusta Morla: "Nos están robando económica y moralmente"

La banda madrileña Vetusta Morla acaba de presentar La Deriva, su tercer álbum de estudio. Regresan más críticos y directos que nunca, dejando un poco a un lado sus características metáforas.

Irene Cirvida 9 de abril de 2014

Vetusta Morla está de vuelta. La banda madrileña estrena su tercer álbum de estudio, aunque durante todo este tiempo (el anterior salió en 2011) no han estado parados ni mucho menos: han grabado un disco con una orquesta sinfónica y han hecho la banda sonora del videojuego Los Ríos de Alice.

La Deriva es el nombre elegido para su nuevo trabajo, concepto que ellos mismos definen como "un punto presente, en el que te has desviado del trazado que tenías establecido y que te impide saber a dónde vas a llegar".

Desde Qué.es hemos hablado con Guillermo Galván (guitarrista y letrista) sobre los cambios que ha atravesado el grupo y sobre su nueva cara, más crítica y frontal.

¿Con La Deriva parece que vamos a escuchar una versión de Vetusta Morla un poco desconocida o diferente a la que estamos acostumbrados?

Quizás La Deriva sea el disco más contundente y más directo. Lo hemos intentado hacer tanto desde el punto de vista musical como en las letras. Sí que hay un peso más específico de lo que es la base rítmica, la batería, el bajo... está todo como mucho más encima. Y al mismo tiempo las letras son quizás más explícitas, en el sentido de que no tienen tantas vueltas y tantas metáforas.

Ese era un poco el reto: intentar hacerlo pero mantener al mismo tiempo nuestra forma de hacer las cosas y mantener un estilo personal y propio.

¿Lo que habéis intentado es buscar un cambio pero sin dejar de sonar a vosotros mismos y de ser reconocibles?

Si, sobre todo por no repetir patrones. Venimos de hacer dos trabajos muy distintos. Hemos hecho recientemente el disco con la orquesta sinfónica y la banda sonora de los Ríos de Alice. Habíamos explorado en mundos al margen de lo que es la banda tradicional o la banda de rock, y teníamos muchas ganas de volver pero hacerlo de una manera distinta a los discos anteriores.

¿Cómo han influido estas dos experiencias tan distintas de las que hablabas a la hora de grabar el disco?

Aunque no sea de una manera directa o consciente, estos discos nos han servido para liberarnos o ampliar nuestra manera de trabajar, para probar cosas que son muy difíciles de hacer con una banda o en una canción de cuatro minutos o tres minutos y medio. Nos ha dado mucha frescura a la hora de probar cosas nuevas.

Supongo que de alguna manera, aunque no sea consecuencia lógica, nos ha influido. Porque quizás, después de hacer el videojuego a lo mejor alguien se esperaba que hiciéramos un disco super ambiental y con mucha instrumentación, o con una orquesta... Pero ha sido todo lo contrario. Ya habíamos probado ese camino así que dijimos "probemos otro". Nos gusta estar en constante movimiento y no repetir patrones. De hecho, en este disco teníamos la idea de evitar todo lo que sonase demasiado a Mapas o a Un día en el mundo.

¿Se han quedado muchas canciones fuera del disco por este motivo?

Hay varias que sí que se han quedado fuera. No por las canciones en sí mismas, porque muchas veces las canciones son tan válidas como otras. Pero cuando decides hacer un disco yo creo que tienes que pensar también en el conjunto y en lo que aporta cada una como pieza dentro de una colectividad. Probablemente ha habido piezas, o que ya estaban completas o que no tenía mucho sentido meter porque ya se habían dicho en discos anteriores.

Decías que el sonido es más frontal, pero las letras son también más directas y con un componente crítico muy fuerte. ¿Por qué este cambio? Porque siempre os habéis caracterizado por escribir unas letras muy abiertas y que admitían muchas interpretaciones.

Yo creo que nos lo pedía el cuerpo. De todas maneras, también hay una urgencia con lo que está sucediendo ahora mismo y con lo que estamos viviendo a nivel social, político, y en todo lo que nos rodea, que hace que las cosas se anclen mucho más a lo que está pasando. Probablemente hay letras que si las escuchas en otro momento, por ejemplo hace cinco o seis años, nadie pensaría que son tan explícitas como ahora. Ahora parece que a todo le ponemos nombre y cara.

Siempre hemos intentado ser honestos, que esa honestidad tenga que ver con lo que sentimos en cada momento, y que esa honestidad se traslade a nuestro trabajo. Y en este momento nuestra honestidad iba por ahí, porque teníamos la sensación de que debíamos dejar constancia de lo que estamos viviendo y de la rabia que teníamos viendo lo que sucedía alrededor.

Últimamente estamos escuchando a más grupos hacer este tipo de canciones, más críticas (por ejemplo la última de Amaral). ¿Qué crees que está ocurriendo? ¿Se podría decir que estamos despertando?

Al final, la música no deja de ser un reflejo de lo que sucede en la sociedad. Las personas que hacemos canciones no somos ni mejores ni peores, ni más o menos sensibles que el resto del mundo. Así que, si todos como ciudadanos tenemos una sensación de decir "ya basta", porque nos están tomando el pelo y nos están robando, no solo económicamente sino moralmente y como seres humanos, pues es normal que todo esto se refleje en las canciones.

No me parece que sea algo ni buscado ni artificial. Está en las conversaciones, está en los bares, en lo que te encuentras en la escalera... Yo creo que la música debe ser espejo del momento histórico que vive. Por lo menos a nosotros nos pedía eso. Desde un punto de vista también personal. Porque es muy difícil meterte en estos temas sin ser panfletario, sin caer en obviedades. Nosotros hemos intentado hacerlo desde los ojos del que lo mira. Interpretar lo que sucede de una manera individual, y personal, que seguro que genera empatía con los demás. Si todos lo hacemos así y no nos quedamos solo en la rabia sino que proponemos, al final surgen cosas y se vive de una manera un poco más esperanzada.

De eso va un poco La Deriva, ¿no? ¿Qué significa para vosotros este concepto?

En realidad es un punto presente, en el que de alguna manera te has desviado de la estela inicial o del trazado que tenías establecido y que te impide saber a dónde vas a llegar. Esto es desde un punto de vista muy amplio pero luego ya si entras en coordenadas sociales, políticas, personales, de relaciones de pareja...quizás te das cuenta de que de repente algo ha hecho crack. Y no analizamos lo que ha pasado, sino que pensamos en ese momento y en cómo te sientes, en la sensación de vértigo y de pérdida, pero al mismo tiempo de esperanza por lo que pueda venir, aunque sea incierto. 

Ese punto concreto nos parecía que era un nexo de unión que de repente generaba empatía entre nosotros y, probablemente con el resto de la gente. Pensamos que todos estamos en ese punto de alguna manera: quien no está porque le han echado del trabajo, está porque le ha dejado su chica, quien no porque sus padres ya no cobran la pensión, quien no porque se ha quedado sin servicio sanitario... Todos tenemos ese vértigo y nos parecía que era un punto del que salían muchas historias. Todas las historias de La Deriva salen de ahí. De hecho, fue una cosa a priori, como un concepto previo a la hora de componer.

Entonces, ¿se podría decir que La Deriva es un disco conceptual?

Es un disco que parte de ahí y cuyas historias son un tronco general del que salen muchas ramas. La riqueza que puede haber es que está concebido desde punto de vista muy distintos. Todo lo que hemos hablado antes, pero también hay sentido del humor, hay ironía... Creo que en ese sentido, la deriva es algo polisémico. No se reduce a un concepto cerrado. Aunque el disco parte de un concepto, hemos intentado encontrar las ramificaciones de ese concepto. 

Es la primera vez que planteáis un disco de esta manera, ¿no? ¿Cómo ha sido el proceso de composición?

En realidad ha sido el efecto inverso a lo que habíamos hecho anteriormente. Lo que hacíamos era componer, luego grabábamos demos y luego seleccionábamos. Y era en el proceso de composición donde nos dábamos cuenta de los nexos que podían dar unidad al disco. El proceso de composición siempre era más arbitrario, más fragmentado. 

En este caso, sabíamos que queríamos tener el disco para primavera, estábamos terminando la banda sonora del videojuego, habíamos estado un tiempo sin vernos desde que terminó la gira de 'Mapas', porque necesitábamos hacer un parón también entre nosotros... Entonces el disco ha venido compuesto en gran medida de casa. Las canciones de Juanma han venido por su parte, las mías han venido por la mía, y luego las hemos juntado entre todos. Y el proceso de composición, al ser un disco más directo, también ha sido mucho más intuitivo. No tenía mucho sentido darle mil vueltas, sino que nos hemos intentado fiar mucho de lo que salía de primeras. Muchas veces huimos de esas primeras intuiciones porque no las pasamos por la razón, ni por la experiencia, ni las contrastamos con la gente...

¿Y estáis satisfechos con el resultado?

Sí, estamos muy contentos. Lo que pasa es que a medida que avanzas en el proceso de grabación, entras en procesos de mezclas y nosotros somos muy tiquismiquis con todo este proceso. Se hace muy largo porque ahí sí que le damos vueltas a las cosas, pero una vez que están hechas. Con el resultado final estamos muy contentos, hay cosas que evidentemente ahora harías de otra manera porque ya has pasado por ellas y ya sabes cómo te gustaría hacerlas. 

Tenemos la suerte de tener una profesión que te permite subsanar eso fin de semana a fin de semana, porque puedes cambiarlo en los directos, puedes ir modificando las canciones. El disco al final es una foto de las canciones, pero éstas pueden ir mutando y convirtiéndose en otra cosa. 

Mapas lo grabasteis todos a la vez en el estudio, ¿por qué para este disco no habéis optado por este método?

Entre otras cosas por no repetir, porque no nos gusta hacer el disco igual que hemos hecho el anterior. No queríamos tener un deja vu de lo que habíamos hecho antes. Y luego también por una cuestión técnica, porque el sonido que buscábamos y el tipo de arreglo que estábamos haciendo nos facilitaba bastante si se hacía por separado, porque podíamos individualizar mucho más cada sonido y tratarlo de una manera más personalizada.

Grabar todos en una sala en 'Mapas' venía muy bien, porque el disco es muy ambiental, lo que se mezcla de unos y otros aporta mucho al disco, la narrativa es como más de película y es más tipo banda sonora. Pero La Deriva apenas tiene ambientes, y todo suena muy de frente. En ese sentido nos venía bien hacerlo así, pero a lo mejor el siguiente lo hacemos de la otra manera.

El vídeo de 'Golpe Maestro' que habéis sacado para Youtube está dando que hablar. Mucha gente ha comentado que es inquietante, que llega incluso a poner nervioso. ¿Perseguías crear esa sensación?

Es un vídeo que hemos sacado para Youtube y dijimos que ya que íbamos a construir algo queríamos hacer una pieza que tuviera que ver con la canción, aunque fuera de una manera un poco tangencial. Utilizamos imágenes libres de derechos. Están sacadas de un anuncio de juguetes de los años 50 bastante surrealista. La sensación de repetición y de no poder salir del bucle pensábamos que tenía bastante que ver con la canción.

Las imágenes de promoción de este disco son más oscuras, ¿es casualidad o también es algo buscado?

Va un poco en la onda de lo que decía. Queríamos algo más contundente y sin mucho artificio. Queríamos nuestros rostros, blanco y negro, y algo desnudo de artificio. Para eso hablamos con Jerónimo Álvarez, que creemos que es uno de los mejores retratistas de España, y la verdad es que estamos muy contentos. Le enseñamos también la portada y estuvimos hablando con él de las opciones que teníamos. Veíamos que iba todo muy en sintonía: los vídeos son en blanco y negro, también tienen en común la figura humana, el movimiento... El vídeo oficial de 'La Deriva' que estrenamos esta semana va también de esto. 

Este es ya el tercer disco y os siguen queriendo etiquetar. ¿Os afecta de alguna manera o creéis que es imposible luchar contra eso?

Al principio sí que nos daba más rabia pero ahora nos da más igual, porque ya estás por encima de esas cosas. Supongo que las etiquetas en un primer momento son necesarias para ubicar a la gente, o para dar coordenadas si quieres hablar de un grupo. Pero llega un momento las etiquetas son reduccionistas, hacen que pierdas un poco la riqueza que hay más allá, que pierdas los vértices o las aristas que pueda haber. Pero bueno, no nos enfadamos. 

Para la gira habéis agotado entradas en muchas fechas antes de que saliera el disco ¿Cómo os enfrentáis a esto? ¿Es mucha presión?

Lo primero que piensas es que tienes que agradecer mucho a la gente que ha comprado una entrada sin ni siquiera haber escuchado el disco. Estoy convencido de que mucha gente ha hecho un esfuerzo bastante grande para comprarse una entrada meses antes, tal y como están las cosas. Lo que sí que te genera es una cierta responsabilidad, aunque sea emocional, para que toda esa gente se vaya a su casa super contenta y con la sensación de que ha merecido la pena. Es algo que te acompaña en cada concierto, la sensación de intentar pensar a toda la gente que esté allí que el haber decidido pasar esas dos horas con nosotros era la mejor decisión que podían haber tomado esa noche.