La Fundación Robo publica un disco doble de música política, popular y del siglo XXI

La Fundación Robo publica un disco doble que recopila las canciones que ha ido lanzando durante los últimos dos años y añade cuatro inéditas.

Jose Durán Rodríguez - Qué.es 6 de junio de 2013

La Fundación Robo es un brote insólito en el ecosistema musical autóctono. Surgida tras el estallido del consenso que se produjo cuando las plazas de todo el país, desde Calahorra hasta Formentera, dejaron de callar, la plataforma ha publicado, con licencia Creative Commons y en descarga libre, 28 canciones que ahora recoge en un doble cd financiado colectivamente. También incluye otros cuatro temas inéditos y un dvd con tres vídeos y un documental.

En todo ese material, y en sus apariciones en vivo, artistas poco conocidos y de estilos variados se abrazan con nombres clave como Fernando Alfaro, Óscar Mulero, Albert Pla o Nacho Vegas, integrante del grupo promotor de la iniciativa, para enfrentar el conflicto y dejar de mirar a otro lado.

Pocas propuestas como ésta han surgido en España en los últimos tiempos, ninguna con un propósito tan necesario: convertir en realidad el anhelo de una música popular, del pueblo y para el pueblo. A sus conciertos nunca van Letizia Ortiz ni Xabi Alonso.

- ¿Qué es Fundación Robo?

- Nacho Vegas: Una plataforma colaborativa en la que tratamos de aunar música popular, pensamiento crítico y acción, con una facción literaria hermana llamada Asalto.

- Marc Balfagón: Un lugar de encuentro de canciones y grupos con la necesidad de expresar ideas que vayan más allá del yo/mis cosas/mis sentimientos. Un laboratorio donde pensar sobre música, formas culturales y expresión política. Un espacio para abandonar el narcisismo propio de los grupos de pop y de rock.

- Roberto Herreros: De todos modos, en Robo no solo pretendemos estimular el debate político en la música popular. Para nosotros es importante lo que se dice en las canciones, pero también cómo las vehiculamos. En mi opinión, ésta es la gran asignatura pendiente de muchos músicos "comprometidos" hoy día que aceptan modelos de gestión que no se corresponden con las ideas que divulgan. Nosotros, por ejemplo, compartimos libremente nuestras canciones en la red a través de una licencia Creative Commons. La pregunta es: ¿vamos a entrar en las estructuras que vienen dadas por la industria o vamos a intentar buscar alianzas para impulsar un modelo alternativo? Creemos que aquí es donde queda más trabajo por hacer.

- ¿Os molesta que se os considere la banda sonora del 15M?

- MB: A mí sí, un poco. Creo que esa idea es la antesala a hablar de una apropiación de ideas. Lamentablemente, los músicos siempre tienden a ponerse delante para colaborar en cualquier historia. Como mucho, nosotros aspiramos a estar a un lado. Ya no sé exactamente qué significa "el 15M", pero, en todo caso, seguro que tiene muchas y variadas bandas sonoras.

- NV: Somos de los que pensamos que el 15M no es sino un momento de eclosión social, un clima que propició que surgieran nuevos movimientos sociales y cogieran impulso otros que ya existían, y que supuso una toma de conciencia para mucha gente. En medio de ese clima surge la Fundación Robo, pero no creemos que se le pueda poner banda sonora al 15M, del mismo modo que no creemos que se le pueda poner líderes.

- ¿Cómo fue el proceso de llegar a los músicos, los habéis buscado o se han ofrecido a participar en el proyecto?

- NV: La plataforma se puso en contacto con algunos músicos con los que presumíamos cierta afinidad, pero cualquiera puede ponerse en contacto con nosotros. Agradecemos todas las aportaciones, aunque no podemos colgar todas las canciones que nos llegan. Un politburó heterogéneo se encarga de hacer una selección atendiendo a diversos criterios.

- RH: Sí ha habido aportaciones que nos han llegado espontáneamente. 'Teófilo Garrido' fue la primera. Imagínate la cara que se nos quedó cuando recibimos en nuestro buzón la que para nosotros es una de las mejores canciones que ha grabado Albert Pla. Dicho esto, nos gustaría que nos llegaran aportaciones de otros ámbitos musicales, pero tampoco queremos forzar las cosas. La idea es que surja de una manera más o menos natural. 

- ¿Documentar una comunidad musical es un objetivo, a la manera en que Dischord lo hace con el punk de Washington D.C.?

- MB: Yo diría que no. Si acaso, el objetivo sería poner en común a todos aquellos grupos o comunidades musicales que tengan intereses parecidos en temas políticos. Más que documentar, la idea es estimular un cambio dentro de la escena musical.

- NV: De momento no tenemos perspectiva suficiente para asegurar que se ha creado una nueva comunidad, pero sí nos gusta pensar que hay un ambiente transversal, que puede trazar líneas que vayan desde Albert Pla hasta Oscar Mulero pasando por Fiera, por ejemplo. No queremos documentar una escena determinada. Por lo demás, Dischord es por supuesto un referente. 

- ¿En qué medida son Chicho Sánchez Ferlosio y Agustín García Calvo referentes?

- NV: No fue algo premeditado, pero se dio la circunstancia que en el primer año de la fundación confluyeron tres versiones diferentes de Chicho Sánchez Ferlosio, y nos parece que éste es un momento estupendo para volver a reivindicar a uno de los pocos cantautores del tardofranquismo que no se dejó fagocitar por la Cultura de la Transición. Por extensión, la figura de García Calvo también nos parece capital. Su influencia ya se dejaba notar en el colectivo Ladinamo, que en cierta medida fue germen de esta fundación.

- RH: Robo no solo pretende dar salida a canciones escritas en estos momentos de urgencia, sino también recuperar clásicos de la música popular. La forma de entender la canción popular que cultivó Sánchez Ferlosio nos ha influido bastante, así como el modo en que le quitaba hierro al concepto de autoría. Chicho compuso canciones contra la dictadura que ni firmó ni inscribió en ningún registro. Mucha gente creía que 'Gallo rojo, gallo negro' era una canción anónima, algo que a Ferlosio le llenaba de orgullo. Y es que, como decía el cantautor Amancio Prada, no se puede aspirar a mayor gloria. 

- Os habéis apoyado en el crowdfunding, el mecenazgo colectivo. ¿Necesidad, vocación o convencimiento?

- MB: Un poco de todo. Este es un proyecto que tiene poco sentido en la industria, así que, aunque le vemos limitaciones, pensamos que el crowdfunding podía ser un buena solución.

- NV: Creemos en el crowdfunding como herramienta, no como fin ni como solución a los males de la industria cultural. El carácter colaborativo de la fundación nos llevó a la conclusión de que podíamos apoyarnos en este modelo, y queremos dar las gracias a todos los que nos han ayudado y de alguna manera hacerles partícipes de la Fundación Robo.

- RH: La clave es asumir que el crowdfunding en una herramienta peculiar, que sirve para unas cosas y para otras no. Normalmente solo consiguen crowdfunding los proyectos simpáticos; como dice una amiga, a ver quién apoquina para que un grupo de biólogos estudie el aparato digestivo del mejillón. Pero para un proyecto como Fundación Robo la financiación colectiva nos parece una idea estupenda. 

- Loquillo me dijo en una entrevista que cuando un músico hable de revolución, coja la mano de mi novia y agarre la cartera. ¿Es una actitud representativa de los músicos españoles respecto a la política? ¿A qué se debe esa apatía, si consideráis que existe?

- NV: Hay una mentalidad reaccionaria muy frecuente entre los músicos, aunque no solo entre ellos, que deriva de una visión hiperindividualista del mundo: si alguien se compromete con algo, algún interés personal tendrá. Eso es tremendamente triste, nosotros creemos que la música puede apuntar justo en la dirección opuesta. Por lo demás, no podemos decir nada malo de Loquillo porque es un modelo para todos los miembros de la fundación. En especial nos gusta el mensaje ilusionante sobre el futuro que nos brinda en el anuncio del Banco Sabadell.

- RH: También nos encantó cuando El Loco dijo que apoyaba al PSOE porque parte de su familia era de la CNT. En la Plaza Tirso de Molina de Madrid aún están intentando resolver el acertijo.

-'Cómo hacer crac' es una canción histórica. ¿Resume por sí sola el proyecto? ¿Alguna canción podría hacerlo?

- NV: No, no vemos la canción en esos términos. 'Cómo hacer crac' tiene algo de lo que Phil Ochs llamaba "topical songs", algo que hacía muy bien Sánchez Ferlosio, por ejemplo, y que después se dio en el hardcore o en el hip hop, pero no en la mayor parte del pop hecho en el estado español hasta hace bien poco. En la Fundación Robo hay muchas canciones que aluden a la actualidad; es una manera de enfrentarte a aquello que te causa estupor. 

- 'Esta tierra es nuestra' adapta a Woody Guthrie. ¿Qué guías musicales inspiran a Fundación Robo?

- MB: Crass, los sound systems y los sonideros, Fugazi, Underground Resistance, la cumbia villera, el hardcore, grupos de pop combativo como McCarthy, Public Enemy y el rap más comunitario...

- NV: Los referentes de cada participante de la plataforma pueden ser diferentes, aunque haya nombres como los que han salido en esta entrevista que a todos nos puedan parecer importantes. Pero algo que tenemos claro en la fundación es que la música no es solo una cuestión de gusto, y esa óptica es importante para avanzar. Probablemente el único nombre en el que coincidimos todos en la fundación sea el de un titán como Loquillo. Nos gusta mucho cómo sale en el anuncio del banco.

- La letra de 'Qué bonito es el mundo piramidal', de Miren Iza, asusta por la verdad que muestra. ¿Hay algún mensaje común que pretendáis transmitir, siendo un proyecto tan heterogéneo?

- NV: El único mensaje es el pensamiento crítico ante la constatación de un mundo ahí afuera, como hace Miren en su canción. Creemos que la música testimonia el mundo, lo cuestiona, lo celebra...

- MB: Las ideas más comunes se ven a posteriori. Son más fruto de un hartazgo colectivo cada vez más evidente que no de unas directrices por nuestra parte. 

- Sorprende mucho 'Poder en la sombra', de Oscar Mulero. ¿Cabe la electrónica en la canción protesta?

- NV: Por supuesto. Ecos del gueto es un colectivo que mantiene una relación estrecha con la Fundación Robo, y como ellos sostienen, no se trata solo de lo que la música dice sino de lo que la música hace. Esto es especialmente relevante cuando se trata de música electrónica.

- MB: Nosotros no pensamos en Fundación Robo en términos de "canción protesta", sino de música de naturaleza inequívocamente política. Desde este punto de vista, la electrónica, léase la experiencia de Underground Resistance, las primeras raves, etc., puede tener alto voltaje comunitario y político. Estamos aquí también para poner nuestro granito de arena y derribar los tópicos sobre qué puede ser o no político. 

-'Your Bodies (tu barco)', de Le Parody, suena a canción que puede ser mayoritaria siendo muy política. ¿Es posible pensar en la actualidad en música que pueda ser masiva y política a la vez?

- RH: Hay muchísima música masiva y política a la vez. Como decía el artista Rogelio López Cuenca, el arte político no necesariamente tiene que ser crítico con el establishment. Al contrario, la mayoría lo sirve, y encantado. Lo que hay que distinguir es si ese papel político lo cumple en un sentido o en otro. No creo que Gloria Estefan sea menos política que Billy Bragg. Pero si te refieres a la música que cuestione el orden social y los códigos y canales que utiliza, por supuesto que es posible.

- NV: Es posible y deseable. En Fundación Robo no creemos en las élites del buen gusto musical, sino en el poder cohesionador y comunicativo de la música popular