El
Aviador Dro y sus Obreros Especializados cumplen 30 años y quieren
festejarlo a lo grande, reuniendo a amigos y a todas las formaciones
que han pasado por sus filas. Tres décadas dan para mucho y por eso
gente como Alaska, Germán Coppini o Un pingüino en mi ascensor
acompañarán al Aviador Dro en el escenario de la sala Joy Eslava el día
18 de diciembre. Pioneros del pop electrónico, los madrileños viven una
nueva juventud, con la reedición de dos de sus trabajos, 'Alas sobre el
mundo' y 'Síntesis', y un nuevo disco, 'Yo, cyborg', con tres temas
inéditos. Servando Carballar, líder de esta poliédrica banda pop, ha
contestado a Qué.es.
- '30 años de combate y música para bailar en las fábricas' es un lema estupendo.
- Sí, sobre todo porque hace 30 años esa retórica sonaba marciana y hoy
por hoy tiene todo el sentido. La tecnología como herramienta de
combate es algo plenamente asumido por la gente.
- ¿Y es cierto ese lema?
- Sí, hay fenómenos como internet que han transformado la sociedad con
la misma influencia o mayor que la invención de la imprenta. Aún no
somos conscientes de lo que supone.
- ¿Es cierto que patentastéis el término 'tecno-pop'?
- No se había usado nunca para definir el pop electrónico. Por
supuesto,
Kraftwerk y
Devo trabajaban conceptos similares pero no
utilizaban esa terminología. Hicimos tecno-pop mucho antes que en
Chicago o en Detroit.
- ¿Seguís dando importancia al mensaje y a la imagen?
- Sí, el uniforme está en consonancia con el mensaje. Se trata de
adoptar una identidad colectiva, la de Aviador Dro, en un acto de
comunicación. Volcamos mensajes sobre la gente y ésta nos los devuelve,
no son agentes pasivos. Y la verdad es que el mensaje mantiene su
vigencia 30 años después. Se nos ha vendido este sistema como el único
posible, la democracia basada en la libertad, pero es una mentira. Los
bancos y las entidades financieras controlan el 50% del P.I.B. del
planeta, es decir, unas 500 familias controlan el P.I.B. de la mitad
del planeta. La democracia es una falacia para ocultar un feudalismo
bancario.
- ¿No es contradictorio lanzar un mensaje tan claro utilizando la ironía como en 'Nuclear sí, por supuesto'?
- El sentido del humor es básico. Si quieres establecer una mirada
crítica y hacer propuestas de futuro en tus canciones, no puedes
olvidar la diversión. Hay que bailar y pensar. La alienación no nos
atrae nada, por eso no veo el contrasentido que tú apuntas. 'Nuclear
sí, por supuesto' es totalmente ambigua a propósito, a partir de un
cómic de
Richard Corben.
En 1979 pensábamos en serio que Reagan iba a apretar el botón rojo y la
bomba atómica iba a caer sobre Torrejón. Pero había que reirse de ello.
La vida está sobrevalorada, la religión y el espiritualismo son
barbaries. Si la civilización se tiene que destruir, bienvenido sea. Es
estúpido persistir.
- ¿Hasta qué punto la provocación es o sigue siendo una fuente de vuestra inspiración?
- Cuando en 1978 descubrimos a los Sex Pistols, pensamos que eran un
fanzine sobre un escenario y queríamos ser como ellos. La actitud y la
provocación son parte del rock y del pop, un 75% por lo menos. Si
pierdes esa beligerancia, te tienes que retirar. Cuando pasa eso, estás
en la memoria pero no en el presente. Y eso es lo peor que le puede
pasar a un artista.
- ¿Qué función debe cumplir un grupo de pop hoy en día?
- El músico, el artista, el trabajador, debe defender su forma de
pensar y vivir con su obra. Hay que buscar el futuro y comunicarlo para
quedar grabado en el inconsciente colectivo. Si te pierdes en el
hedonismo, todo es vacío e inconsecuente.
- ¿Os ha molestado que os consideren los Devo españoles?
- No, es un orgullo. Visualmente estamos más cerca de Devo que de
Kraftwerk, con quienes compartimos un pasado y un carácter europeo.
- ¿Seguís escuchando música?
- Compramos muchísima música y vamos a muchos conciertos. Nos interesa
el hip hop de ahora, por cuestiones de sonido. Siempre puedes captar
nuevas ideas y hay cosas interesantes por descubrir.
- Recomendáis que la gente descargue vuestro nuevo disco, ¿qué os parece todo el tema de descargas?
- Hay mucha desinformación. A principios del siglo XX, las compañías
vendían las partituras. La música no sufre por las variaciones técnicas
o de distribución. Ahora es mucho más fácil darte a conocer pero otra
cosa es vivir de ello profesionalmente. Hay una serie de intermediarios
que se llevan gran parte del coste de un disco. Nadie nos va a
convencer de que vamos a perder nuestra forma de vida y hacer discos
tiene valor por sí mismo, por el objeto.
- ¿Qué te parecen las quejas de gente como Alejandro Sanz acerca de lo duro que es ser músico hoy en día?
- Yo hago música porque tengo que hacerlo. Y seguiría haciéndolo aunque
nadie fuese a los conciertos ni comprase nuestros discos. Cuando
empezamos no teníamos ni la más remota idea de que se pudiesen publicar
discos. El éxito es desgranar lo que llevas dentro y plasmarlo en un
disco.
- ¿Qué veremos en el concierto?
- Una fiesta, una celebración, pasarlo bien, reencontrar gente que hace
años que no vemos, todas las formaciones del Aviador Dro en un solo
concierto.