¡a(Garre)nse los machos!

Sábado, 14 de abril de 2018. Son las 11:25 minutos de la mañana. El expresidente de la Comunidad, Alberto Garre, apura un café en una céntrica cafetería de la capital murciana próxima al Campus de La Merced, de la Universidad de Murcia, donde en pocos minutos se produce el pistoletazo de salida a un proyecto político en el que muchos, pero sobretodo él, ha puesto toda su energía. (...)

Alberto Huertas 17 de abril de 2018

¡a(Garre)nse los machos!
Alberto Garre atendiendo a los medios a su llegada a la presentación de "Somos Región"

Sábado, 14 de abril de 2018. Son las 11:25 minutos de la mañana. El expresidente de la Comunidad, Alberto Garre, apura un café en una céntrica cafetería de la capital murciana próxima al Campus de La Merced, de la Universidad de Murcia, donde en pocos minutos se produce el pistoletazo de salida a un proyecto político en el que muchos, pero sobretodo él, ha puesto toda su energía. 


Mientras saborea los últimos sorbos permanece tranquilo, en un diálogo sin apenas aparente trascendencia, con tres acompañantes que le flanquean minutos antes de convertirse en el centro de la multitud de medios que aguardan su llegada al Paraninfo. A su lado, una carpeta roja. Aquella que es testigo de las palabras de un discurso que esconderá los titulares de mañana (por el domingo) en la prensa regional. Ha llegado el día tan esperado pero, a la vez, repleto de incertidumbres. Se presenta en sociedad 'Somos Región'.


Alberto Garre fue consciente desde el minuto uno, allá por el año 2009, de la enorme fractura que acechaba la pacífica convivencia entre dos elementos complementarios y en absoluto indisolubles: la clase política y los ciudadanos.

Supo prever entonces el enorme desánimo y apatía existentes en el seno social con respecto a la política. Una crisis de confianza, en buena medida motivada por el deterioro de credibilidad hacia nuestros representantes e instituciones debido a los demasiados casos de presunta corrupción judicializados, y que salpicaban a cuenta gotas las portadas de los periódicos de toda España, incluida nuestra Región.

El, por aquel entonces, fiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido, reveló en noviembre de 2009 un dato que desató las alarmas. En nuestro país, se estaban tramitando un total de 730 causas contra cargos públicos por corrupción. PSOE y PP acumulaban entonces 464 del total (264 el PSOE y 200 el PP). 


Una situación que, lejos de abrir los ojos a nuestra clase política, siguió arrojando cifras demoledoras, como que se presentasen en las distintas listas, a las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011, más de 100 políticos imputados en distintas causas, o que en enero de 2013 hubieran más de 300 políticos imputados, con Baleares y Valencia a la cabeza. 


Alberto Garre supo entender e interpretar entonces, que el cambio político que imponía la sociedad había llegado para quedarse, y que todo aquel que no asumiera y aceptara los nuevos tiempos y modos de hacer política acabaría irremediablemente amortizado.

Tras casi tres años alejado, que no al margen, de la política, su presentación en sociedad ha supuesto una reválida. Una ocasión para testar si, tal y como defendió en su día al frente del Ejecutivo Regional, y en primera línea política, podía ponerse al frente de la necesaria corriente regeneracionista y de transparencia que demandaba la sociedad o si, por el contrario, el alejamiento de la crisis económica y la renovación de liderazgos en los principales partidos regionales habían desinflado sus opciones a consolidarse como una alternativa política con garantías.

A tenor de la masiva asistencia del pasado sábado a la presentación en sociedad de 'Somos Región' (como se le ha calificado siempre "el partido de Garre"), éste logró no sólo pasar con nota la primera muestra de fuerza que, tanto él como su proyecto, requerían para testar sus posibilidades de cara a la reñida batalla que se avecina a tan solo 13 meses de una nueva cita electoral (la primera para la formación amarilla), sino que además ha logrado contar con el respaldo de algunos de los colectivos que mayor presión y resistencia están ofreciendo, y que seguro lo seguirán haciendo en los próximos meses, marcando incluso las estrategias electorales de unos y otros. Entre ellos, la Plataforma Pro Soterramiento de Murcia, cuyo portavoz asistió al acto. También lo hicieron algunos de los ex compañeros que, como él, decidieron en su día abandonar las filas del partido que les vio nacer políticamente hablando y que abandonaron ante las discrepancias existentes en torno a la gestión de la crisis desatada en el PP murciano tras la finalización de la 'era Valcárcel' y acentuada por la designación de Pedro Antonio Sánchez como candidato a las elecciones de 2015. 'Expopulares' que también se encuentran en la organización del partido, como es el caso del número dos de la formación amarilla, José Gabriel Ruiz -exconsejero de Presidencia del Gobierno de Garre, sostenido por el Partido Popular- que ocupa el puesto de coordinador general de la nueva formación política.


Desde el Partido Popular cartagenero, su portavoz municipal, Francisco Espejo, se preguntaba si Alberto Garre se habría marchado de la formación azul en caso de haber sido designado como candidato del PP a las elecciones de 2015, algo que el ahora líder de la formación amarilla deseaba y por lo que insistentemente luchó hasta el último segundo. 


Pero quizás la pregunta que se hacen hoy en petit comité algunos populares, es si el PP regional sería hoy distinto al que ha sido durante los últimos tres años, de haber conseguido Garre alcanzar su liderazgo. Tres años de vía crucis mediático y judicial, en los que la duda y la sospecha se mantuvo candente en torno a Pedro Antonio Sánchez, a pesar de las advertencias de desastre que su designación como candidato del PP a las elecciones, y su posterior elección como presidente regional de la formación, podía suponer para las siglas del partido en la Región de Murcia, y que el propio Garre advirtió a la cúpula nacional del PP. 


También hay quienes, en los círculos populares, aseguran que de haber sido así, de haber otorgado las riendas del PP murciano a quien las encuestas posicionaron extraordinariamente bien tras su paso por la presidencia del Gobierno Regional, los populares no sólo habrían obtenido mayor respaldo en las pasada autonómicas, lo que se hubiera traducido en el mantenimiento de la mayoría absoluta finalmente perdida, sino que se podría haber evitado añadir un claro rival político de cara a 2019, en clara alusión a 'Somos Región'.


Para algunos, la aventura política que ahora inicia Garre, y que llevaba barruntando desde hace año y medio largo, responde a la frustración de no haber podido realizar el dragado y limpieza intestina en el partido por cuyas siglas luchó durante casi 30 años y en el convencimiento de que ese proyecto político diseñado por él merecía ser materializado bajo unas siglas que no supusieran un lastre y arrojaran la credibilidad que él mismo logró durante su paso por San Esteban.


Aunque la galería de declaraciones que empezamos a escuchar, pertenecientes al argumentarlo de los populares murcianos, se enfocan en denostar a Garre por abandonar un barco para embarcarse en otro, aduciendo (o dejando entrever) el 'rencor' y la 'pataleta' existentes por no haber conseguido sus pretensiones por la "vía Génova", lo cierto es que existe inquietud en un sector de González Adalid (calle en la que se encuentra la sede del PP regional) por los resultados que 'Somos Región' pudiera obtener, principalmente en el Campo de Cartagena, de donde es natural Garre y donde ha desarrollado buena parte de su carrera política, como presidente del PP de Torre Pacheco.

Un territorio de la Región que, por su carácter agrícola, es feudo de las históricas reivindicaciones en materia de agua, defendidas vehementemente por el Presidente de 'Somos Región', a costa de saltarse incluso, en su día, la disciplina de voto del Partido Popular en el Congreso de Los Diputados, por salvaguardar los intereses hídricos de la Región, durante la tramitación del Estatuto de Castilla-La Mancha, y que forman parte ya de su bandera y su adn político. 

 
Una incertidumbre (que no miedo) que, junto con la búsqueda del verdadero liderazgo de Fernando López Miras al frente del partido -conseguido en parte después de ser revalidado como presidente de los populares murcianos hace apenas unas semanas- y la necesaria intensificación de su imagen hacia un mayor conocimiento del electorado regional, siguen siendo los principales ejes de trabajo en los que la maquinaria del PP murciano se ha puesto a funcionar de cara al año intenso de precampaña electoral que les espera. 


El alto nivel de convocatoria que logró el pasado sábado 'Somos Región' en su presentación, sorprendió a algunos en los círculos populares y activó la posición de defensa frente a un partido que puede jugar un papel importante, principalmente frente a los todavía "descontentos" del PP, que podrían ver en Garre una salida útil para su voto. Sin embargo, la falta todavía de nombres propios en las candidaturas de la formación amarilla para las principales plazas electorales (Murcia, Cartagena y Lorca), atendiendo a los tiempos políticos y al poco margen existente para las próximas municipales y autonómicas, disiparían preocupaciones. 


Eso sí, a falta de conocer los movimientos que la formación amarilla realice durante las próximas semanas y meses, la mañana del pasado sábado convirtió a Garre, más si cabe, en un adversario político muy a tener en cuenta.