El proceso que sigue este grupo consiste, una vez digitalizada la
obra traducida, en añadir una introducción sobre la temática de la
misma, así como información del autor y de cómo se ha hecho la
traducción.
Una vez que finaliza este proceso, la obra se cuelga en la web
"www.ttle.satd.uma.es", siempre que la edición por parte de los
investigadores se haya hecho al completo, según ha explicado el
director del proyecto, el catedrático de la UMA Juan Jesus Zaro.
Para obtener las obras, el grupo las solicita tanto a bibliotecas
españolas como extranjeras, desde donde les envían los libros
digitalizados o fotocopiados, lo que obliga a los investigadores, en
el último de los casos, a encargarse también del proceso de edición
electrónica.
"Hemos obtenido libros de fuera de Andalucía, como ejemplares de
la Biblioteca Nacional y otros que hemos obtenido en París o
Londres", ha señalado el director del proyecto, que ha valorado la
labor del servicio de préstamos entre bibliotecas de la Biblioteca
General de la UMA y de la Facultad de Letras a la hora de conseguir
una obra.
Precisamente, una de las principales dificultades a las que se
enfrenta el grupo de investigación es la de encontrar los libros
junto a la información de los traductores, "ya que, en muchos casos,
no figura quien tradujo el libro o sólo vienen sus iniciales".
En este sentido, Zaro ha indicado que los motivos que obligaban a
los traductores del siglo XIX a ocultar su identidad a través de
siglas solía responder tanto a razones personales como políticas, ya
que, "si la traducción se hacía en un momento de restricción de
libertades y el libro se retiraba, el que no figurara su nombre era
mucho más seguro para ellos".
Entre las obras traducidas, se pueden observar numerosos textos
religiosos, tanto católicos como protestantes; biblias, tratados de
teología y otras obras similares que en algunos periodos fueron
censuradas.
También hay ensayos filosóficos y libretos de ópera, debido a
que, según ha explicado Zaro, "cuando una compañía de ópera llegaba
a Málaga, Cádiz o Sevilla, las tres provincias con mayor actividad
en publicaciones, le encargaban a alguien de la ciudad que tradujera
el libreto, que siempre estaba escrito en italiano".
Por ello, esta investigación deja constancia, a juicio del
investigador, de que en la Andalucía del siglo XIX se tradujo "un
importante número" de obras, entre novelas, ensayos y obras de
teatro que, principalmente, estaban escritas en italiano, francés,
inglés y alemán.