Paca Sauquillo, sobre la Memoria Histórica: "Mi padre era militar y le salvó un socialista"

Francisca "Paquita" Sauquillo no solo es una histórica de la Transición y de los primeros tiempos de la democracia. Esta abogada, activista y política vinculada al PSOE es también compañera de promoción y amiga personal de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y eso le ha valido que le encarguen la "patata caliente" de aplicar la Ley de la Memoria Histórica en la ciudad tras la crispación vivida en los últimos meses. Paca Sauquillo considera su cometido tan delicado como necesario. Se ha dado un año. Y espera llegar a buen puerto.

Diana García Bujarrabal / Qué.es 15 de abril de 2016

¿Cómo se ha metido en este embolado?

Más bien me han metido. Se había creado una situación incómoda en Madrid, provocada, creo yo, usada como arma arrojadiza de la derecha y la izquierda, y Manuela Carmena y Purificación Causapié pensaron que había que solucionarlo sin crispación. Se les ocurrió que tenían que buscar una persona que conocieran, que hubiera vivido la dictadura, y pensaron en mi figura. Yo al principio dije que no. Pero me volvieron a insistir, y como nunca en mi vida he sabido decir que no cuando me parece que son cosas que hay que hacer, al final dije que sí, pero dije que quería que fuera por un periodo corto, nombrar un comisionado de personas que no estén actualmente en cargos públicos, que sean profesionales, es decir, historiadores, bibliotecarios, etc.

¿Cómo va a funcionar ese comisionado?

Vamos a hacer una reflexión sobre el trabajo que hay hecho. Cuando llegas a un sitio nunca se parte de cero. También hablé con la concejala para decirle que me diera el trabajo que tenían hecho ella y la Complutense, y que reflexionaríamos para hacer un relato sobre cada cosa que hubiera que quitar y por qué había que quitarla, o por qué había que poner, y consensuarlo con los grupos políticos.

¿Por qué cree que es importante aplicar la Ley de Memoria Histórica?

Todos los países que han intentado tener una memoria colectiva han recuperado su memoria histórica. Francia, Alemania, los países nórdicos... y no digamos los países latinoamericanos. La ciudad es una cosa que está viva, que ha ido naciendo. Igual que en una familia el niño tiene que saber cómo era su abuelo, bueno o malo, si se murió o no se murió y por qué. La familia que no cuenta su historia no es una familia.

Sin embargo, a menudo se esconden muchas cosas...

Yo creo que conviene tener un relato. No quiere decir que estés de acuerdo en todo... por eso es muy diferente la historia de la memoria. La historia hay que escribirla lo más objetivamente posible, pero la memoria es la historia que a ti te han contado, y ese relato puede ser contrario según lo que te hayan contado a ti o a mí, según las circunstancias en las que tu hayas nacido o yo haya nacido, de los vecinos que tú tienes... Pero conviene saber eso. ¿Qué ha ocurrido en España? Después de la guerra ha habido 40 años en los que solo han estado unos. Los otros o bien se exiliaron o murieron o se callaron. Solo se ha contado una parte de la historia, a través de símbolos, de rótulos, de monumentos. Y los chicos, la historia... a mí no me contaron nada más que hasta el siglo XIX, y los chicos jóvenes no han estudiado nada de la Guerra Civil, solo ganó Franco. Yo creo que eso es malo. No ha ocurrido en otros países. La ley que se sacó en 2007 teníamos que haberla hecho en la época de la Transición. Pero no lo hicimos porque en esa época tan denostada ahora por muchos jóvenes las reclamaciones que teníamos eran 'Libertad, Amnisitía y Estatuto de Autonomía'. Era nuestro eslogan, queríamos la libertad porque la teníamos, la amnistía porque teníamos muchos presos políticos, teníamos mucha gente en la cárcel por sus ideas, y queríamos que se reconociera la diversidad que existía en España. Estábamos tan deseosos de esto, que olvidamos esta otra parte. Y solamente en los 2000 nuestros nietos y nosotros mismos empezamos a decir, 'oiga, pero por qué aquí no se hace un relato...'. Fue cuando vino la ley con el Gobierno de Zapatero. Una ley que se cogió como instrumento político porque dos meses después hubo elecciones. Lo peor que pudo pasar. Muchos que habían estado con la dictadura, o incluso demócratas pensaban que esto no había que tocarlo.

Eso se dice todavía hoy...

Es falso. La gente tiene derecho a saber dónde están sus muertos.

Ahora que menciona usted los muertos, se habla de más 2.000 fosas de las que se habrían abierto poco más de 300. ¿A usted qué le parece esto?

En Madrid parece ser que no hay fosas... Está por estudiar si hay alguna en la zona del cementerio. Creo que no porque no hay reclamaciones. Pero saber dónde están sus muertos es muy importante para el que los tiene. Es una de las Bienaventuranzas... La propia Iglesia debería haber hecho bandera de esto. A quien no tiene muertos en las fosas a lo mejor no le preocupa. Incluso hay gente que tiene muertos en las fosas y no le preocupa. Pero solamente con que haya unos cuantos que quieran saberlo a mí me parece importante. Creo que hay que aplicar la ley. Mariano Rajoy tendría que haberla aplicado. En el caso de la alcaldesa y mío, de Madrid, tenemos que aplicar la ley, es una forma de contar la historia de Madrid. Porque nos faltan datos: el otro día nos hemos enterado por el libro de 'Las Sinsombrero' de que donde está el Ministerio de Cultura estaba el Liceo de las Mujeres. ¡Pues habrá que ponerles algo! Fueron mujeres muy importantes.

¿Tiene alguna vinculación personal directa? ¿Familiares exiliados o fallecidos?

No. Mi padre era militar, interventor, estuvo refugiado en la embajada de Chile, que jugó un papel muy importante acogiendo a gente de la derecha y la izquierda, un papel que también habría que reivindicar. Pero mi familia era, diríamos, de los que ganaron la guerra, aunque no de los que intervinieron directamente en la sublevación. No tengo nadie durante la guerra, aunque durante la dictadura, sí, mi hermano, que fue uno de los abogados asesinados en Atocha... Pero durante la guerra no. Se dice que a mi padre, que era de Fuenlabrada, le salvó un socialista que dijo que era buena persona cuando algunos querían matarle... Yo intentaré aplicar la Ley de Memoria Histórica en Madrid con la máxima objetividad posible.

Con toda la controversia que ha habido con Celia Mayer y las críticas recibidas, ¿siente que viene usted a enmendarle la plana?

Cuando he hablado con ella le he intentado transmitir, precisamente, que no quiero enmendarle la plana a nadie. Y sí quiero saber los estudios que han hecho. Me dijo que se habían sacado que las calles que se habían sacado a la opinión pública que se iban a quitar no eran verdad. Que era un estudio que había hecho anteriormente una persona, y de ahí lo sacaron... Creo que lo han hecho todo con la mejor voluntad. Que hayan cometido errores... seguramente el Comisionado mío también los cometerá. Pero hay que andarse con cuidado. Porque juegas con sentimientos. No hay que hacer revanchismo. El preámbulo de la ley de 2007 es muy bueno, porque habla de concordia, que es lo que hay que hacer. Y dice el artículo 15 que hay que quitar los símbolos y monumentos a personajes que hayan exaltado a la violencia o la sublevación. Ahora, si hay calles con nombres de pintores, médicos o escritores que eran de ideología contraria a la que pueda ser la mía, no se trata de juzgar su ideología. Habría que razonar por qué está esa persona ahí. Y si hay muchos magníficos escritores en la izquierda que no están, pues habrá que recuperar a esas personas. Y quitar aquellos símbolos que inciten a la violencia. Tierno Galván en el 79 quitó más de 27 calles, y lo que hizo fue recuperar nombres anteriores. La calle Príncipe de Vergara era General Mola...

¿Se cambiarán los nombres de las 30 calles franquistas aprobadas en el pleno del 22 de diciembre? Millán Astray, Caídos de la División Azul...

Efectivamente hay algunos de esos que están en contra del artículo 15. Están ahí en razón de que se sublevaron. Hay que hacerlo con cuidado. Abrir un procedimiento con los vecinos, los comerciantes... Por eso es importante nombrar un Comisionado los más profesional y plural posible, y empezar. Aunque creo que puede haber pocos. Se quitaron muchas en el 79. Pero, por ejemplo, el Arco del Triunfo... se construyó cuando estaba yo en la universidad, me acuerdo perfectamente. ¿Qué quería decir? Pues que habían entrado por ahí... No tiene sentido que se siga llamando así. Yo no soy partidaria de tirar nada. Pero hay que hacer un relato y cambio de nombre. ¿Triunfo? ¿Frente a otros que han perdido? Eso hiere a quienes perdieron la guerra. Pero como presidenta del Comisionado yo no estoy dispuesta a tirar nada... Es como el Valle de los Caídos, que no me toca mí, pero no estoy de acuerdo en tirarlo, y eso que es más complicado porque ahí están los restos de Franco.

¿Sería usted partidaria de retirar los restos de Franco?

A mí no me toca. Hay un informe que yo creo que es bueno. Tuvo tres votos en contra precisamente por lo de la tumba. Pero efectivamente no es fácil que esté una persona que fue dictador con otras personas que murieron incluso haciendo el Valle. Es muy discutible que eso continúe así. En otros países no existe.

En Madrid, además de ser polémico los nombres que hay que retirar lo es también por qué otros nombres sustituirlos. Ciudadanos y Partido Popular abogan por poner nombres de víctimas del terrorismo...

Yo creo que eso no es la recuperación de la memoria... no digo que no haya que tenerlos en cuenta si ha sido en Madrid. Cada ciudad tiene su propia vida y personajes; yo me movilicé por Miguel Ángel Blanco, pero creo que habrá que ponerle en el lugar donde nació...

¿Aboga usted entonces por personajes vinculados a la ciudad?

Tiene que ser gente que haya vivido en Madrid y tenga alguna relación con la ciudad. Por ejemplo, Labordeta, respeto lo que hizo totalmente. Pero habrá que ponerle en Aragón. En una recuperación de la memoria de la ciudad de Madrid no tiene sentido que se le ponga.

Ha apuntado usted también a la necesidad de recuperar nombres de mujeres...

Eso me parece clave. Hay muy pocos monumentos y calles de mujeres. Durante la guerra la mujer fue absolutamente invisible, pero durante la dictadura también. Muchas mujeres que se tuvieron que exiliar fueron muy conocidas en la época de Giner de los Ríos, en la época anterior; pero desaparecieron.

¿Hay algún otro colectivo que crea que hay que recuperar?

Los exiliados. Ayer estuve en un acto en la embajada de México y me preguntaron si tendría en cuenta el exilio allí. Hubo gente que jugó un papel muy importante en la Universidad de México, en la Casa de México, etc. Me parece de justicia. Y si no les ponemos monumentos o calles, en el museo que vamos a poner tiene que haber una relación de las personas más reconocidas, así como un reconocimiento al papel de México. ¡Es que aportamos! En España en el siglo XX hubo mucha gente de mucho prestigio, como pintores, escritores, científicos, a los que aquí no se ha tenido en cuenta. Y también hay gente que a lo mejor jugó un papel como falangista y luego se cambió porque vio que aquí no había libertades, por citarte a Ridruejo, a quien no se ha reconocido. Hay que quitar a los menos, pero hay que quitar. Pero sobre todo hay que poner. Hay quien tiene calles y reconocimiento fuera y aquí no, como Jorge Semprún, que es muy reconocido en Francia y aquí no tiene ni una notita de 'aquí vivió'. Y durante la dictadura, en los años 40 y 50, vino mucha gente a Madrid, de Andalucía, de Extramadura, de Castilla, por hambre, gente que huía de sus ciudades. Se llamaban Vladimiro y se pusieron aquí Blas. Se llamaban Libertad y se pusieron aquí el nombre de Dolores para poder salir por la calle a hacer de asistentas. Hay que recuperar eso también, cómo era el extrarradio de Madrid, donde había 30.000 chabolas en los años 60. En la época de la dictadura Vallecas era la zona roja, y allí nadie llegaba, y allí lo que había era miseria. Pero esa gente que vivió poniendo el techo de uralita son los que hicieron que Madrid también diera el salto.

¿Cómo se imagina usted el museo que propone crear?

Tiene que haber una partida presupuestaria... Pero hay que aprovechar cosas que haya. Hay dos museos en Madrid, en los que se podría dejar una parte para recuperación de la memoria. Habrá que hacer listados de gente que murió en ese momento, llevar los rótulos que se quiten, poner fotografías, que los que vayan a estudiar cómo sea Madrid tengan un sitio al que ir, y no tengan, como ahora, que ir a sitios diferentes... También hay muchos libros sobre la historia en concreto de Madrid que podrían estar en una biblioteca. Como lo tienen en otras ciudades.

¿En qué otras ciudades piensa?

Berlín es una de las que más ha conseguido. No ha destruido. Lo que ha hecho es explicar cómo era. También Varsovia. O en Francia. Lo hay en muchos sitios. Donde no lo hay es en España. Por eso quiero contar con profesionales.

¿Ha pedido ya nombres a los grupos políticos?

Hay un problema y es que aún no ha salido el decreto. He hablado con Esperanza Aguirre y Begoña Villacís, pero hasta que no salga el decreto no les pediré nombres. Eso sí, el decreto dirá que ser profesionales, y que no estén ejerciendo cargo público.

Antes ha mencionado la Transición. Durante un tiempo ha sido una época mitificada. Hoy hay quien la cuestiona en su totalidad. ¿Cree usted que se hicieron las cosas bien?

Hay que estar en el momento. Y el momento empieza en el 76, ya había empezado a trabajar CCOO frente al sindicato vertical, los universitarios frente al SEU, los abogados que queríamos un turno de oficio que funcionara mejor, con atención al detenido desde el primer momento.... Ahora la gente que no la vivió, o incluso algunos que la vivieron y quieren volver al pasado, la critican. Yo entonces pertenecía a la ORT, éramos un grupo que creíamos que había que ir a la ruptura. No a la violencia, sino que no aceptábamos a aquellos que habían estado manteniendo el statu quo. El Partico Comunista y los demás plantearon más bien reforma. Al final se llegó a un consenso de reforma y no de ruptura, preferimos llegar al consenso porque preferimos la libertad, teníamos mucha gente en la cárcel, aquí teníamos todos los días a la policía porque defendíamos a trabajadores, y hay que recordar que en el año 75 hubo penas de muerte. En el 76 fuimos detenidos mucha gente, yo entre ellos, por reclamar la democracia, pasé mes y medio en la cárcel. Eso hay que haberlo vivido. Eso queríamos que acabara. ¿Podíamos haber hecho más? Pues mira, se puso muy de ejemplo esa Transición... La legalización del PC, si no llega a ocurrir el asesinato de los abogados de Atocha, seguramente no lo hubieran legalizado en el año 77. A otros nos legalizaron después. Los que critican ahora eso tienen que leer también la historia, e intentar ponerse en la situación de que por ir a una manifestación o repartir unas octavillas te metían en la cárcel años. Es fácil decirlo ahora, que te sacan en televisión y puedes hacer las asambleas que quieras. Y te lo está diciendo una personas que creía que había que hacer más en aquel momento. Son muy importantes los consensos.

¿Cree que ahora vivimos mucha crispación?

Vivimos una crispación total. Algunos creen que se puede llegar mucho más allá. Y el camino se hace andando. Tenemos que recuperar muchas cosas que se han perdido en los últimos años, como es el Estado del Bienestar, el trabajo para los jóvenes, y sobre todo una voluntad política de solidaridad. Estamos haciendo unas sociedades absolutamente competitivas... La solidaridad se manifiesta en una reforma fiscal en que, efectivamente, se pague. Más los que más podamos. Es un problema importante de ideología: no ir a un mundo cada vez más desigual, España es uno de los países más desiguales ahora. Eso está planteando con razón una cierta crispación de aquellos que ven que cada vez están en peores condiciones, y por otro lado, la crispación de los que piensan que van a perder sus privilegios. La capa media se encuentra se encuentra con que no se sabe a dónde les quieren llevar. Hay que recuperar la idea de la Transición. Reformas positivas para toda la ciudadanía, y por otro lado el debate y el consenso.