Un edificio abandonado en la Plaza de España de Madrid, hogar de 40 personas

Un edificio abandonado de once plantas en Plaza de España, hogar de cerca de 40 personas de diferentes razas y países.

David García / Fotos y vídeo: Pepe Caballero 10 de mayo de 2012

Una vez dentro, la temperatura baja de golpe diez grados y un escalofrío recorre el cuerpo. El edificio está totalmente desnudo por dentro. No hay luz, no hay agua.

Se trata de un inmueble abandonado a su suerte desde hace años que se ha convertido en el hogar de aproximadamente 40 personas de multitud de razas y condiciones.

Y está en pleno centro de Madrid, en la Plaza de España.

No es cualquier inmueble. Se trata de uno de once plantas que perteneció en su día a Telefónica pero fue vendido a otra empresa. Según parece, esta empresa pensaba levantar aquí un hotel si Madrid era agraciada con los Juegos Olímpicos. No lo fue y este es el resultado.

Lo primero que llama la atención del edificio son sus grafitis en toda la fachada.

Sus puertas están abiertas tanto por la Cuesta de San Vicente como por detrás, por la escalera de emergencia. Pero no es fácil pasar.

Uno de los 'inquilinos', de origen rumano, hace de conserje y controla la entrada para que no pase nadie indeseable.

PERFECTA ORGANIZACIÓN

En la planta que da a la calle, Carmen, también rumana, es nuestra 'cicerone' y nos guía por todo el edificio.

Los inquilinos son un ejemplo de convivencia y organización.

En la primera planta viven varios españoles y una pareja rumana. Son los que controlan el acceso. Explican que puede pasar todo el mundo que lo necesite, pero ellos lo controlan.

En la segunda planta, más españoles.

En la tercera, españoles que vivieron en el hotel Madrid del 15-M, y en las plantas de arriba viven inmigrantes de raza negra, subsaharianos, (cuya entrada la hacen por la parte de atrás) y más arriba, 'punkis', como los llaman los vecinos, o lo que es lo mismo, 'okupas' españoles.

Dentro de cada planta, cada uno se ha hecho su dormitorio perfectamente separado del resto y con mesita de noche, percheros y hasta cuadros.

Nos confiesan que hace pocos días que se quedaron sin luz, algo que supone un auténtico peligro: el suelo está lleno de huecos (los de los ascensores por ejemplo) por los que cualquiera puede caer al vacío.

LA POLICÍA LOS CONTROLA

La Policía, indican vecinos e inquilinos, acude al inmueble cada dos por tres a controlar quiénes hay. «Piden la documentación y se van», cuentan.

En general no dan problemas, sólo de vez en cuando se descontrola algún fuego que hacen los subsaharianos para cocinar o calentarse.

El resto utiliza alcohol de quemar para controlar mejor las llamas.

Parece que no dan excesivos problemas. Alguna pelea o conato de incendio quiebra la tranquilidad y la convivencia.

El Samur Social también les visita de vez en cuando.

Las 'habitaciones' están limpias, aunque hay zonas de algunas plantas con excrementos , lo que genera en esas zonas mal olor.

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