Las placas de las calles del centro de Madrid tienen su historia

Hablamos con Alfredo Ruiz de Luna, que aunque no te suene le conocees más de lo que piensas. O por lo menos, su obra. Has visto con total seguridad más creaciones suyas de las que hayas podido apreciar de cualquier otro artista. Alfredo es ceramista y ha realizado en su taller todas las placas de cerámica que decoran y orientan a los viandantes en el casco histórico madrileño. Placas que no se limitan a incluir el nombre de la calle, sino que bucean un poco más en su historia. Así, incluyen retratos de personajes históricos, escudos representativos, leyendas, paisajes...

Alfonso López/Qué.es 8 de febrero de 2012

'Callejeando' con Alfredo Ruiz de Luna. Vídeo: José González

 Su labor, que comenzó en 1991, no es sólo una tarea creativa, ya que ha tenido que sumergirse en la historia de cada calle para realizar la cerámica. ¿Su favorita? La calle de Arganzuela. Su nombre viene dado por la que por entonces era hija de Daganzo (Sancha Daganzuela). Cuenta la leyenda que se trataba de una mujer de enorme belleza. Al no existir retrato, Alfredo se inspiró... en su mujer. "Por ese motivo es la calle a la que más cariño tengo. Cada domingo paseamos mi mujer y yo por el centro e irremediablemente terminamos pasando por la 'calle de mi mujer'".


Alfredo es autor de 385 placas de calles, o rótulos como las llama él más técnicamente. De ellas, 315 son creaciones originales suyas, mientras que 70 las adaptó de las ya existentes, ya que este arte cerámico en el callejero lo inició la Escuela de Cerámica del Ayuntamiento de Madrid.


Ruiz de Luna no duda en admitir que el rótulo de cerámica del Paseo del Prado fue una de las más complicadas de hacer, ya que se trata de un paisaje muy elaborado. "Cuando son retratos suelo tardar dos días en hacerlos, si son más elaborados, alrededor de cuatro días". Entre cientos de anécdotas 'callejeras', De Luna recuerda con cariño cuando localizó a la nieta del Maestro de Tellería para hacerle la placa. "Se me puso a llorar cuando se enteró que iba a hacerle un homenaje en forma de cerámica".


Madrid es la única ciudad del mundo que incluye retratos en las placas de sus calles, aunque un funcionario de Helsinki le propuso que hiciera lo mismo en Finlandia  "la cerámica sufre mucho con el hielo, dije que no". Aquí no hay ese problema. Con la temperatura de Madrid las cerámicas podrían durar varios siglos sin degradarse. "La clave está en el momento de colocarla. Si se hace bien, puede durar más de 400 años".
Alfredo, orgulloso de pasear por el Madrid redecorado por él, es tajante cuando se le habla de hacer una placa en homenaje a él. "No. Hay gente que se lo merece mucho más y no la tiene".

Callejeando con Isabel Gea

Para tener una calle... hay que estar muerto
El Ayuntamiento de Madrid decidió en Pleno que Manuel Fraga tendría una calle con su nombre en el callejero de la ciudad. Será el último de una larguísima lista de personajes que han significado algo para la urbe. Eso sí, salvo raras excepciones, tienen que reunir un requisito: no estar vivo.
"Es el criterio. Hay alguna excepción, como Vicente Aleixandre, al que se le puso su nombre a la calle donde él vivía tras lograr el Nobel en 1977. En 1984 falleció, pero es una excepción, nunca se hace con vivos" afirma Isabel Gea, estudiosa de la ciudad que ha publicado varios libros de éxito como 'Los nombres de las calles de Madrid', y 'El Madrid desaparecido' (Ediciones La Libería).

Nombres repetidos
"Hay muchos. Me vienen a la cabeza la calle y plaza de Murillo, el paseo y la calle de Recoletos, calle y ronda de Toledo, calle y glorieta de Quevedo... Aunque como curiosidad cabe destacar que la plaza de Argüelles y la calle Tutor están dedicadas a la misma persona: Don Agustín Argüelles, que fue tutor de Isabel II durante su minoría de edad", afirma Isabel.

Héroes y villanos
"El gran villano por antonomasia de Madrid y bien simpático por cierto, fue Luis Candelas, pero no tiene calle. En cuanto a héroes hay que destacar a Eloy Gonzalo, que además de calle tiene estatua en la plaza de Cascorro. Gonzalo se crió en la Inclusa y de mayor se alistó al ejército siendo destinado a un pueblo cubano llamado Cascorro en 1898. Se ató una larga cuerda a la cintura para, en caso de caer herido, poder ser tirado por sus compañeros, y con una lata de gasolina, prendió fuego a todas las casas. Cayó herido y fue rescatado gracias a la cuerda, pero murió a consecuencia de las heridas".

La Plaza Mayor, la que más cambió de nombre
"Es la que más ha cambiado de nombre. Primero fue la plaza del Arrabal, luego la Plaza Mayor, más tarde la plaza de la Constitución, plaza Real, plaza de la República y plaza de la República Federal..."

Curiosidades
"Los nombres de las calles empezaron de forma muy sencilla: calle de Arriba, calle de Abajo, calle de En medio, calle Nueva, calle de 'fulanito' (porque vivía allí esa persona) y poco a poco se fueron denominando por otros motivos, como los conventos, calle que sube al convento, calle de la iglesia de tal, calles de oficios, etc-2.

Calle de Tentetieso
Para Isabel Geo, experta conocedora del asunto, sus calles favoritas son "dos que ya no existen. Una es la calle de Tentetieso (hoy Doctor Letamendi) y otra la calle de Quitapesares (hoy Ventura Rodríguez), que tenía unas vistas preciosas a la Casa de Campo que te quitaba todos los pesares", sentencia Gea.

tusanuncios.com

Consulta los mejores anuncios clasificados y publica el tuyo gratis en sólo 3 pasos. Elige tu tema: