Esto y mucho más dice el vicealcalde de Madrid en una entrevista
que hoy publica el diario El País, en la que, con
Caja Madrid como hilo conductor,
denuncia las maniobras y la
"hipocresía" de la presidenta del PP de Madrid y de la Comunidad,
Esperanza Aguirre, y de su entorno, con los que está enfrentado
desde hace años.
Ya en su respuesta a la primera pregunta,
"¿Cómo puede haber
tantas opiniones contradictorias en todos los partidos con relación
al futuro de Caja Madrid?", se ve lo que va a ser la entrevista:
"Bertolt Brecht escribió que cuando la hipocresía comienza a ser de
muy mala calidad es hora de comenzar a decir la verdad".
La "verdad" de
Cobo es que
"Rodrigo Rato vive y trabaja desde el
respeto y fuera de la luz de los focos, y ahora algunos le han
puesto en un escaparate de cloacas y ambiciones ya nada ocultas"."Lo que están haciendo con Rato no tiene nombre (...). Los que no
han dado a mi partido más que malas noticias y rumores de las peores
cosas no pueden poner en este espectáculo de la miseria humana a
Rodrigo Rato Figaredo", añade el vicealcalde.
El número dos de Alberto Ruiz-Gallardón, que dice estar de
acuerdo con Javier Arenas en que
Rato "sería un lujo para la
presidencia de Caja Madrid", no cree que la polémica sobre la caja
en el seno del PP vaya a afectar a su presidente, Mariano Rajoy.
Más aún, cree que "saldrá bien parado seguro" y que "a pesar de
todos los problemas que le ponen cada día encima de su mesa, a pesar
de todo lo que haga el PSOE y los o las que, por ambición personal,
intoxiquen, filtren, compren o manipulen, Rajoy será presidente del
Gobierno".
Y de paso, da un capón al secretario general del PSOE de Madrid,
Tomás Gómez, al que considera
"el listo útil en esta tragicomedia.
Todo Madrid y todo su partido -afirma- saben que ha pactado el
reparto de esa tarta que son los puestos de dirección de Caja
Madrid".Al margen de Caja Madrid,
Cobo repasa la actuación de Aguirre y
los suyos y la situación de su partido en Madrid.
Comienza por recordar el supuesto espionaje al que fue sometido
-sobre el que decidirán los tribunales- y dice, eludiendo en la
frase un sujeto al que casi todo el mundo puede identificar, que
"intentaron encontrarme algo que me hiciera dependiente de ellos, a
través de esa gestapillo que montaron y espiándome como espiaban a
Alfredo Prada".
Pasa luego a poner en duda el liberalismo del que presume
Aguirre:
"una cosa es ser liberal y otra muy distinta decirlo. Nunca
he oído a nadie decir más veces que a Aguirre 'soy liberal'.
Hola,
soy Esperanza Aguirre, soy liberal. Siempre lo dice, soy liberal".En este punto pide que se compare cuándo había más pluralidad en
Telemadrid, si antes con
Ruiz-Gallardón o ahora con Aguirre, y se
refiere a la intervención del actual Gobierno regional en Ifema y la
Cámara de Comercio señalando que
"nadie ha visto mayor
intervencionismo que el que ha habido en este periodo y ya no
engañan a nadie".En clave de partido, destaca que el PP regional dirigido por
Aguirre
mantiene más de 20 gestoras en niveles locales "y no pasa
nada".Cuando es preguntado por qué nadie ha denunciado nada de esto
contesta:
"da igual lo que se diga en público, hemos llegado a la
mayor hipocresía"; y añade: "algunos pretenden que esto empiece a
ser no El silencio de los corderos, sino el silencio de las
gallinas, que callan en público y no dejan de cacarear en privado".
Sobre las consecuencias de esta entrevista confiesa que
"hubiera
preferido que no fuera necesario decir todo esto", pero aún así
continúa: "a los otros, a los sin escrúpulos, si reaccionan como lo
han hecho en ocasiones anteriores, no contraargumentarán, sacarán la
brigada acorazada y buscarán, como se hacía en el fascismo y el
comunismo, algo de mí, de Gallardón o de mi familia que sea
difamatorio o injurioso".